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gail fine. platón. conocimiento y opinión en república v-vii.

gail fine. platón. conocimiento y opinión en república v-vii.

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Conocimiento y opinión en
 República
, V-VII
*
GAIL FINETraducción del inglés de Hernán G. InversoEl
 Menón
nos dice que el conocimiento es opinión verdadera asociada con un
aitìaslogismós
, un argumento explicativo (98a); el
 Fedón
nos dice que todas las
aitíai
se refieren a lasFormas (96 ss.). Se sigue que el conocimiento de las Formas es necesario para cualquier conocimiento. Pero aunque el
 Menón
explica qué es el conocimiento, no conecta esta explicacióncon las Formas; y si bien el
 Fedón
nos dice mucho acerca de la metafísica de las Formas, no nosdice demasiado acerca de su papel epistemológico. Debemos esperar hasta los libros centrales de
 República
(V-VII) para los detalles acerca de cómo operan las Formas en el conocimiento. Hay aquídos tramos cruciales de texto: primero, un difícil argumento al final de
 República
V y, segundo, lasfamosas imágenes del sol, la línea y la caverna en los libros VI y VII. Ambos pasajes, se supone confrecuencia, muestran que Platón suscribe la teoría de Dos Mundos (DM), de acuerdo con la cual nohay conocimiento de los objetos sensibles sino sólo de las Formas
1
y no hay opinión acerca de lasFormas sino sólo acerca de objetos sensibles.
2
Si Platón está comprometido con DM, hay, presumiblemente, algunas consecuenciasrelevantes. Primero, los objetos del conocimiento y la opinión son separados y no es posiblemoverse desde la opinión al conocimiento acerca de una misma cosa. No puedo creer que el sol está brillando y luego llegar a saberlo. Segundo, Platón rechaza radicalmente, por ende, la explicacióndel conocimiento de
 Menón
, según la cual las opiniones verdaderas se convierten en conocimientocuando están adecuadamente asociadas a una explicación. Para el
 Menón
, conocimiento implicaopinión verdadera; según DM, el conocimiento excluye la opinión verdadera.
3
Tercero, Platón es por tanto muy escéptico acerca de los límites del conocimiento: si bien almenos los filósofos pueden conocer las Formas, nadie puede conocer ítems en el mundo sensible. Nadie puede conocer p.e. qué acciones son justas o buenas; nadie puede conocer ni siquiera hechostan mundanos como estar viendo ahora un tomate, o estar sentados a la mesa.Cuarto, este resultado escéptico sería muy sorprendente en el contexto de
 República
, queintenta persuadirnos de que los filósofos deberían gobernar, dado que lo ellos tienenconocimiento y el conocimiento es necesario para gobernar bien. Si su conocimiento es sólo deFormas –si, como el resto de nosotros, sólo tienen opinión acerca del mundo sensible– es poco claro por qué son especialmente aptos para gobernar en este mundo. Los filósofos no conocen, más que elresto de nosotros, qué leyes promulgar.Quinto, el texto de
 República
parece contradecir DM. En 506c, Platón afirma que tieneopiniones, mas no conocimiento de la Forma del bien, y en 520c dice que el filósofo que vuelve a lacaverna conocerá las cosas de allí, i.e. los sensibles.
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Contrariamente a DM, es posible, pues, tener opiniones acerca de Formas y conocer sensibles.Sostendré que podemos evitar estas consecuencias poco atractivas, dado que
 República
V-VII no conlleva DM. (Si tuviera más espacio, sostendría que Platón nunca está comprometido conDM: la
 República
no es una anomalía).Platón seguramente correlaciona de
algún
modo el conocimiento con las Formas y laopinn con los objetos sensibles, pero sin que ello implique DM. lo sostiene que todoconocimiento requiere (sin restringirse a ello) el conocimiento de Formas y que de restringirnos alos sensibles, es posible a lo sumo lograr opinión. Esto, sin embargo, deja abierta la posibilidad de
*Gail Fine, “Knowledge and Belief in
 Republic
, V-VII”, en S. Everson (ed.),
 Epistemology. Companions to Ancient Thought 
, vol. 1, Cambridge, Cambridge University Press, 1990, pp. 85-115.
1
 
que una vez que se conocen las Formas, pueda aplicarse este conocimiento a los sensibles, de modode conocerlos también. El conocimiento que el filósofo tiene de las Formas, por ejemplo, lo ayuda aconocer qué leyes deberían ser promulgadas (aunque no sea de suyo suficiente para conocer).Además de argumentar en contra de DM, al revisar 
 República
VI-VII, sostendré que Platónes un coherentista, antes que un fundacionista, en lo que toca a la justificación. Es decir, cree quetodas las opiniones, para ser conocidas, deben estar justificadas en términos de otras opiniones: nohay opiniones autoevidentes o autojustificadas. Sugeriré, también, que el conocimiento para Platónestá siempre esencialmente articulado; el conocimiento no consiste en una clase especial de visión oconocimiento directo, sino en la habilidad para explicar lo que se conoce.
República V
5
El difícil argumento del final de
 República
V es la explicacn s extensa, sargumentada y sistemática en los diálogos medios de cómo el conocimiento difiere de la opinión. Seofrece en defensa de “la mayor ola de paradoja” de
 República
, a saber, que en la
 pólis
idealmente justa, los filósofos, aquellos que conocen las Formas, deben gobernar (472a1-7, 473c6-e5). Platón presenta esta sorprendente afirmación porque cree que los mejores gobernantes deben conocer quées lo bueno, pero se puede conocer lo que es bueno sólo si se conoce la Forma del bien yúnicamente los filósofos pueden lograr tal conocimiento. Está bien consciente de que su afirmaciónno encontrará el favor general. Para defenderla, ofrece un largo y sinuoso argumento, diseñado concuidado para persuadir a los “amantes de espectáculos”, gente que confía en sus sentidos y noreconoce las Formas.Esto nos impone una importante limitación que rige la adecuada interpretacn delargumento. Este se da en un contexto dialéctico particular, diseñado para persuadir a los amantes deespectáculos. Si ha de ser, pues, genuinamente dialéctico, como explica Platón en el
 Menón
(75d),debería apelar sólo a afirmaciones que (se cree) son verdaderas y que el interlocutor acepta: este esel
requerimiento dialéctico
(RD) de Platón. Las premisas iniciales de Platón no deberían, por tanto,apelar a las Formas, ni, por supuesto, debería comenzar con una afirmación que los amantes deespectáculos estuvieran dispuestos a discutir, o con la que no estuvieran familiarizados. Susconclusiones podrán ciertamente ser controvertidas, pero las premisas iniciales no deberían serlo.Las premisas iniciales del argumento son, con todo, difíciles de interpretar. Las cruciales sonlas siguientes:
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(1) El conocimiento se aplica a lo que es (
epì tôi ónti
) (477a9-10)(2) La opinión se aplica a lo que es y no es.
 Ésti
(como 'es' en inglés) se puede usar en una variedad de maneras: existencialmente (es-e), predicativamente (es-p) y verídicamente (es-v). (Se puede usar de más modos todavía, p.e. paraexpresar identidad, mas esos usos adicionales no son aquí relevantes). Por consiguiente, (1) podríasignificar cualquiera de las versiones siguientes (1a-c):(1a) El conocimiento se aplica a lo que existe.(1b) El conocimiento se aplica a lo que es
 F 
(para algún predicado '
 F 
' a ser determinadocontextualmente).(1c) El conocimiento se aplica a lo que es verdadero.La premisa (2), del mismo modo, podría significar cualquiera de los casos 2a-c:(2a) La opinión se aplica a lo que existe y no existe.(2b) La opinión se aplica a lo que es F y es no-F.2
 
(2c) La opinión se aplica a lo que es verdadero y no verdadero.En las lecturas (a) y (b), (1) y (2) especifican los
objetos
de conocimiento y opinión. En lalectura (a), sólo se puede conocer lo que existe (no hay conocimiento p.e. de Papá Noel) y sólo se puede tener opiniones acerca de objetos que existen y no existen (i.e. en la interpretación usual,acerca de objetos que “existen a medias”).
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En la lectura (b), (1) afirma que es posible conocer sólo objetos que son F, mientras que (2)afirma que se puede tener opiniones acerca de objetos que son F y no-F. (Es decir, en lainterpretación usual, todo objeto de opinión es en sí mismo tanto F como no-F, p.e. bello y feo, o justo e injusto).
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En la lectura (c), en cambio, (1) y (2) especifican las proposiciones que son los
contenidos
de conocimiento y opinn. Podemos conocer lo proposiciones verdaderas y creer tanto proposiciones verdaderas como falsas. El conocimiento, pero no la opinión, implica verdad.Las lecturas (a) y (b) de (1) y (2) parecen violar RD, dado que ambas separan nítidamentelos objetos de conocimiento y opinión. Pero, ¿por qué deberían los amantes de espectáculos aceptar esto desde el inicio del argumento? Platón podría finalmente concluir que los objetos deconocimiento y opinión están separados, pero violaría RD al suponerlo desde un comienzo.La lectura (a) contradice RD también de otros modos. Por cierto, si p.e. se supone que elconocimiento implica algún tipo de conocimiento directo, (1a) podría parecer plausible: no puedoconocer, en el sentido de tener conocimiento directo, a Papá Noel, o incluso a Sócrates, dado queahora está muerto. Pero no es claro por qué debeamos suponer desde el comienzo que elconocimiento consiste, o requiere conocimiento directo de aquello que es conocido. Además, (2b)introduce la difícil noción de “existir a medias”. ¿Pero por qué los amantes de espectáculos deberíanaceptar desde un comienzo que todo objeto de opinión sólo existe a medias?La lectura (b) también infringe RD de un modo particular, dado que afirma que se puedeconocer solamente lo que es F: no se puede conocer lo que es F y no-F. No es claro, sin embargo,cómo podría esto ser una premisa inicial no controvertida. ¿Por qué no podría yo conocer que estelápiz, por ejemplo, es tanto igual (a otras cosas de la misma medida) como desigual (a cualquier cosa de otra medida)? No parece una razón plausible suponer que Platón empieza por negar la posibilidad de conocer que algo es tanto F como no-F. Por supuesto, podría terminar concluyendoesto (aunque sostendré que de hecho no lo hace), pero nuestra tarea presente es encontrar premisas
iniciales
 plausibles y no controvertidas.La premisa (1c), en cambio, satisface RD, pues dice solamente que el conocimiento implicaverdad, una condición
 standard 
para el conocimiento que se puede esperar que los amantes deespectáculos acepten y que Platón mismo ha articulado claramente antes (
 Menón
, 98a;
Gorgias
,454d6-7).Hay, sin embargo, al menos dos posibles lecturas verídicas de (2c):
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(2ci) Toda proposición que puede ser creída es tanto verdadera como falsa.(2cii) El conjunto de proposiciones que pueden ser creídas incluye algunas verdades yalgunas falsedades.La premisa (2ci) es controvertida, dado que introduce la difícil noción de una proposiciónsimple que sea a la vez verdadera y falsa. Podríamos ser capaces de dar sentido a esta noción: talvez, por ejemplo, la afirmación es que todas las proposiciones creídas son complejas, de suerte que parte de lo que cada una dice es verdadero, y parte es falsa. Pero, ¿por qué los amantes deespectáculos habrían de aceptar que todas las opiniones son en parte verdaderas y en parte falsas? Si podemos encontrar una lectura más intuitivamente aceptable de las premisas iniciales, ella sería preferible.
La premisa (2cii) es esa lectura. A diferencia de (2ci), no dice que cada proposición que3

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