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Adicción
Claudia Gray
Transcripción hecha por: Tulfa
Capítulo 1
En la medianoche, llegó la tormenta.Los nubarrones se deslizaron a través del cielo, tapando las estrellas. El acelerado vientome enfrió mientras un par de pelos de mi rojiza melena flotaban a través de mi frente ymis mejillas. Me puse la capucha de mi chubasquero negro y metí mi mochila mensajeradebajo de el.A pesar de la tormenta que se avecinaba, los terrenos de Medianoche seguían sin estar completamente oscuros. Solo lo conseguiría la total oscuridad. Los profesores de la
 
Academia Medianoche podían ver en la noche y escuchar a través del viento. Todos losvampiros podían.Claro, en Medianoche, los profesores no eran los únicos vampiros. Cuando empezase elcurso dentro de un par de días, los estudiantes llegarían, la mayor parte de ellos igual de poderosos, ancianos e inmortales que los profesores.Yo no era ni poderos ni anciana, y seguía estando bastante a salvo. Pero era una vampira,en cierto modo- hija de dos vampiros, destinada a llegar a ser uno de ellos finalmente, ycon mi propio apetito de sangre. Antes me deslicé delante de los profesores, confiando enmis propios poderes para ayudarme, al igual que la chiripa. Pero esta noche estaba pendiente de esta oscuridad. Quería que cubriese lo máximo posible.Supongo que estaba nerviosa por mi primer robo.La palabra “robo” hace que suene bastante ordinario, como si solo fuese a irrumpir en elestablo de la señora Bethany y saquear el lugar buscando dinero o joyas o algo. Teníarazones más importantes.Las gotas de lluvia empezaron a golpetear mientras el cielo seoscurecía a lo lejos. Corrí a través de los terrenos echando un par de miradas hacia lastorres de piedra mientras me iba. Mientras me deslicé a través del resbaladizo y mojadocésped hasta el cobrizo tejado del establo de la señora Bethany. Sentí el enfermizo puntode vacilación.”¿En serio?” ”¿Vas a irrumpir en su casa?” “¿Irrumpir en la casa de alguien?” Si inclusono te bajas música que no hayas pagado.” Era bastante surrealista, alcanzando el interior de mi mochila y sacando mi tarjeta de la biblioteca plastificada para otro uso que el desacar libros. Pero estaba decidida. Lo haría. La señora Bethany dejaba la escuela tal veztres noches al año, lo que significa que esta noche es mi oportunidad. Deslice la tarjetaentre la puerta y el marco y empecé a hacer palanca a la cerradura.Cinco minutos más tarde, seguía meneando la tarjeta de la biblioteca en vanoalrededor deella, mis manos ahora frías, húmedas y patosas. En la tele, esta parte parecía muysencilla. Probablemente, criminales reales lo conseguirían en unos escasos diez segundos.De cualquier forma, cada segundo que pasaba era más evidente que yo era lo contrario aun criminal. Rindiéndome al plan A, empecé a buscar otra opción. Primero las ventanasno parecían mucho más prometedoras que la puerta. Seguramente, podría haber roto elcristal y abrir cualquiera de ellas al instante, pero eso hubiese echado a perder la parte“que-no-te-pillen” de mi plan.Al doblar la esquina, vi bajo mi sorpresa que la señoraBethany se había dejado una ventana abierta- solo una rendija. Era todo lo quenecesitaba.Mientras deslizaba la ventana arriba lentamente, vi una hilera de violetas Africanas en pequeños tiestos de arcilla, situados sobre el alféizar. La señora Bethany los dejó en ellugar para que pudieran tener aire fresco y quizá un poco de lluvia. Era raro pensar que laseñora Bethany se ocupaba de algo vivo. Cuidadosamente aparté los tiestos a un lado demanera que tuviera espacio para subirme a través de la ventana.¿Entrando a través de unaventana abierta?
 
”También” mucho más difícil que en la tele.Las ventanas de la señora Bethany estaban bastante arriba del suelo, lo que significabaque para empezar tenía que, en cierto modo, saltar. Jadeando, empecé a introducirme, eradifícil no caer plano al suelo de dentro. Intenté bajar primero con un pie. Pero me caí dela ventana precipitadamente, y no podía volver a medio camino. Uno de mis zapatosembarrados pegó un fuerte golpe a la ventana, jadeé, pero el cristal no se rompió. Mecontrolé para bajarme completamente y me dejé caer sobre el suelo.“Ok,” murmuré mientras estaba sobre la alfombra trenzada de la señora Bethany, mis piesseguían estando arriba sobre mi cabeza, apoyados contra la repisa de la ventana yempapados de la lluvia. “Demasiado para la parte fácil.”La casa de la señora Bethany parecía igual que ella, sentía igual que ella, incluso olíaigual que ella- a una fuerte y cortante lavanda. Me di cuenta de que estaba en sudormitorio, de alguna manera me hacía sentir aún más intrusa. Aunque sabía que laseñora Bethany había viajado a Boston para verse con “posibles alumnos”. No pudeevitar sentir que ella me podría pillar en cualquier segundo. Estaba horrificada de que me pillaran. Ya estaba acurrucada, recluyéndome dentro de mi misma.Y luego pensé en Lucas, el chico que había amado- y había perdido.Lucas no querría queyo estuviese atemorizada. El hubiese querido que fuese fuerte. Su recuerdo me dio valor,y me animó hasta que consiguiese mi trabajo.Lo primero es lo primero: me quité mis zapatos enfangados, para no dejar huellas por lacasa. Además colgué mi chubasquero en el pomo de una puerta cercana para que nogoteara agua por todos los lados. Luego me fui al baño y cogí algunos pañuelos de papel para limpiar el desastre que había hecho y para limpiar mis zapatos. Metí los pañuelos enel bolsillo de mi chubasquero, así podría tirarlos en otro lugar. Si alguien erasuficientemente paranoico para rebuscar en su propia basura para encontrar evidencias deque había habido un intruso, esa era la señora Bethany.Era sorprendente que ella hubiesedecidido vivir aquí, pensé. La academia Medianoche era magnífica, incluso grandiosa,todas las torres de piedra con sus gárgolas- muy de su estilo. Este lugar era apenas unacasita. Por otra parte, aquí había privacidad. Podría creer que ella apreciaba ese detalle por encima de cualquier otro.Su escritorio de la esquina parecía el lugar para empezar. Me senté en el duro respaldo dela silla de madera, apartando a un lado un marco de plata con la silueta de un hombre del1900, y empecé a hojear unos papeles que encontré por ahí.Querido señor Reed,Hemos revisado con gran interés la solicitud de su hijo Mitch. A pesar de que es obviamente un estudiante excepcional y un agradable joven, lamentamosinformarle-Un estudiante humano que quería venir aquí- Uno que la señora Bethanyhabía rechazado. ¿Por qué permitía que algunos humanos asistiesen en la AcademiaMedianoche y otros no? ¿Por qué permitía a “algún” humano entrar en una de las pocas
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