PRÓLOGO DEL TRADUCTOR
Muy diversas y aun contradictorias son las opiniones de los filósofos occidentalesrespecto de la naturaleza de la memoria.Los escolásticos dicen que es una potencia del alma; pero esta definición es tanambigua como incompleta, pues si por alma entienden lo que los teósofos llamamos egoo mónada individualizada en una personalidad, no explican cómo y por qué tienenmemoria los animales en quienes reconocen alma sensitiva, pero no racional.De aquí que hayan supuesto tres clases de memoria: sensitiva, afectiva eintelectiva, según se trate de recordar las ideas concretas de los objetos físicos, lasemociones o las ideas abstractas e inmateriales.Sin embargo, la dificultad se aminora aunque sin dejar satisfactoriamente resueltotan arduo problema psicológico, si de acuerdo con la antiquísima filosofía india —madrenutricia de todas las de Occidente, incluso la helénica— consideramos, como muyacertadamente observa el autor de este libro, la naturaleza dual de la mente en susaspectos superior e inferior, y en vez de definir la memoria como potencia del alma,vemos en ella una facultad de la mente total, no exclusiva de la superior ni de la inferior,sino común a estos dos aspectos o fases de la única mente de los seres naturales, reflejode la Mente universal.Así como en una gama cromática pueden graduare en sucesión de mayor a menor intensidad, los infinitos matices de un mismo color, sin que por lo extremadamenteintenso ni por lo sumamente tenue deje de ser tal color, así también la Mente universal serefleja con infinitos matices, según sea la capacidad del viviente organismo, parareflejarla.Por lo tanto, según mi entender, la Mente universal está reflejada en el deva y enel hombre, en el animal y en la planta y aun en la piedra, pero su reflejo en los reinosanimal, vegetal y mineral es tan tenue respecto del reflejo en el hombre, que en nuestromundo de relatividad no se percibe. No obstante, en las etapas superiores del reino animal es ya notorio el aspectoinferior de la mente y comienzan a alborear algunas facultades mentales, entre ellas lamemoria, aunque todavía están en germen las facultades racionales e intuitivas, peculiares de la mente superior.El libro que Ernesto Wood ofrece a la consideración de los estudiantes defilosofía trascendental, trata de la educación y disciplina de la mente en el grado en que laMente universal se refleja en el ser humno; pero no es como pudiera parecer de pronto,un tratado especial de Mnemotecnia al estilo de los muchos ya publicados, pues lejos decontraerse y limitarse al método artificial o mnemotécnico, lo combina hábilmente conlos métodos mecánico y racional, y en esa feliz combinación no realizada hasta ahoradidácticamente por ningún psicólogo, estriba la originalidad, el mérito y la valía de estaobra sin precedente ni par.Advertirá el lector, si bien se fija, que en la educación y disciplina de la memoriaintervienen como factores necesarios la atención, la observación, la comparación, eldiscernimiento y todas las facultades de la mente superior, en prueba de que la memoriano es una potencia directa del ego, sino indirecta por mediación de la mente, entre cuyasfacultades se cuenta y con la que mancomunadamente contribuye a la adquisición yconservación del conocimiento.
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