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Mejoramiento de la Calidad de Atención en Salud Sexual deUsuari@s de Atención Primaria
 Texto elaborado por IKASTOLA
COMPORTAMIENTO Y PRÁCTICAS SEXUALES EN LOS CHILENOS.
Las diferentes sociedades han elaborado las más diversas formas de regular la satisfacciónde las necesidades sexuales y reproductivas. En otras palabras, los comportamientossexuales individuales resultan activamente modelados y orientados por los patronessexuales producidos en la cultura de una sociedad.El reconocimiento de este hecho, ha llevado a numerosos investigadores a describir yentender esa diversidad, y en particular, a comprender las formas en que nuestra sociedadposibilita o dificulta las vivencias sexuales individuales.En el campo de la investigación científica acerca de la sexualidad han sido utilizadasdistintas perspectivas teóricas y metodológicas. Una de ellas, es la originada desde lasexología médica y la salud pública, desde la cual la sexualidad es analizada y medida deacuerdo con los preceptos básicos de la ciencia positivista, y que ha generado una buenadocumentación sobre actitudes, conocimientos y comportamientos vinculados a lasexualidad de los individuos. Alternativamente, ha surgido, desde las ciencias sociales, unaperspectiva que pone un fuerte énfasis en lo que se ha denominado “construcción social dela sexualidad”, desde la cual el foco de análisis está en la naturaleza intersubjetiva de lossignificados sexuales, sus cualidades compartidas y colectivas, no como propiedad desujetos aislados, sino como sujetos integrados dentro del contexto de distintas y diversasculturas sexuales.Es posible afirmar que las primeras investigaciones realizadas estuvieron marcadas, por uninterés en relacionar la sexualidad con problemas sociales y de salud reproductiva, paraluego ser complementadas con investigaciones sobre actitudes y comportamientossexuales, y posteriormente con aquellas focalizadas en el plano de los discursos acerca dela sexualidad. Así, paulatinamente se ha incorporado el uso de técnicas cualitativas, que hanpermitido una aproximación distinta y complementaria a las exploraciones realizadas contécnicas cuantitativas.A continuación revisaremos los resultados de las investigaciones realizadas en nuestro paísen las últimas dos décadas. Gran parte de esta información fue extractada del EstudioNacional de Comportamiento Sexual
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o también denominado COSECON (ComportamientoSexual en el Cono Sur).A modo de hacer la lectura más didáctica, presentamos a continuación parte de esteconocimiento, agrupados por criterios definidos de acuerdo a la información recolectada.
JUICIOS NORMATIVOS
Por juicio normativo se entiende una opinión, un parecer que se da de manera subjetiva, sinpruebas fehacientes que lo demuestren, pero que describen qué es lo prohibido y qué es lopermitido para una sociedad.El estudio COSECON logró establecer una escala seleccionada de juicios normativosacerca de prácticas sexuales, identificando los acuerdos de los chilenos al respecto, asícomo los juicios más polares. Los mayores acuerdos se producen entre los entrevistados alaprobar que todas las formas de placer son válidas, si la pareja está de acuerdo (80% en lasmujeres; 83,5% en los hombres); del mismo modo, el 75% de los hombres y sobre el 67%
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Estudio Nacional de Comportamiento Sexual, Gobierno de Chile, Ministerio de Salud, Comisión Nacional delSIDA-Chile, Agence Nationale de Recherches sur le SIDA – Francia, Chile-2000.
 
 
Mejoramiento de la Calidad de Atención en Salud Sexual deUsuari@s de Atención Primaria
 Texto elaborado por IKASTOLA
de las mujeres aprueban las relaciones sexuales prematrimoniales. No obstante, que ambossexos están mayoritariamente de acuerdo con las relaciones prematrimoniales, las mujerestienden a ser levemente más restrictivas respecto de las relaciones prematrimoniales de laspropias mujeres (67.5%) que respecto de los hombres (75.3%). Los hombres tienden aseguir el mismo patrón, siendo más restrictivos en relación a las mujeres (67.7%) que a ellosmismos (77.7%).A su vez, es posible observar algunas diferencias respecto de las opiniones y juicios entrehombres y mujeres respecto de la masturbación, siendo las mujeres quienes presentan losmenores porcentajes de aprobación.Los juicios de mayor desaprobación se refieren a las relaciones fuera de la pareja, es decir,frente al tema de la infidelidad. Sin embargo, mientras sólo el 6% de los entrevistadosaprueba las relaciones de una mujer con su amante, el porcentaje se eleva al 10% cuandohablamos de las relaciones de un hombre con su amante.Sólo un 3.7% de los entrevistados varones manifiesta estar de acuerdo con lahomosexualidad masculina; en el caso de las mujeres el porcentaje de acuerdo llega a un6.1%. Respecto de la homosexualidad femenina, los porcentajes de acuerdo sonprácticamente similares en ambos sexos.Un 0.4% de los entrevistados varones y un 0.2% de las mujeres reporta una identidad homo-bisexual. A la luz de antecedentes confiables aportados por otros estudios nacionales einternacionales, se estima que existe una sub-declaración de homo-bisexualidad.Un 40.3% de la población entrevistada, expresa una tendencia a discriminar a personasviviendo con el VIH. En esta actitud influye de manera importante, pero no determinante, lafalta de información respecto a las formas de transmisión del virus.En otro estudio (DIAGNOS, 1994) frente a la afirmación
“en materia de sexo todo está permitido en una pareja, si le agrada a ambos”,
un 74,1% de los entrevistados consideraesta afirmación verdadera y sólo un 10,8% la considera falsa. Por otro lado, mientras un36,1% acepta la afirmación
“muchos hombres y muchas mujeres han tenido alguna vez fantasías sexuales con personas de su mismo sexo” 
, un 39,7% la considera falsa. Losautores destacan que el 25% de los encuestados no contesta esta pregunta. Siguiendo conel mismo estudio, un 61,6% está de acuerdo con la afirmación
“una porción importante de mujeres no logra satisfacción sexual cuando hace el amor”.
La mayoría de los sujetosentrevistados calificaron su relación de pareja como satisfactoria o muy satisfactoria. En elplano sexual, el 70,6% se manifestó satisfecho con su relación de pareja y un 20% la calificade regular.Del estudio de DIAGNOS y de algunos datos del Estudio de Comportamiento Sexual esposible deducir que los cambios más relevantes podrían observarse principalmente enrelación a la relativización de los criterios de normalidad v/s anormalidad de ciertasprácticas. Pareciera ser que hoy día el criterio pasa por la búsqueda de placer conjunto, másque por parámetros morales que han restringido en épocas anteriores los patrones deinteracción sexo-erótica. Sin embargo, queda claro que el tema de “sentir algo por otro delmismo sexo” provoca resistencia, aún cuando aquello este referido al plano de la fantasía.Por otro lado, algo que parece evidente es que los chilenos y chilenas hoy están másabiertos a exponer sus demandas e insatisfacciones en el ámbito sexual, terreno que hastahace algunas décadas no era objeto de conversación o análisis, ni siquiera en el contextoprivado.
EDAD DE INICIACIÓN
 
 
Mejoramiento de la Calidad de Atención en Salud Sexual deUsuari@s de Atención Primaria
 Texto elaborado por IKASTOLA
En el estudio COSECON se obtiene como primera constatación el que la amplia mayoría dela población mayor de 18 años de edad (94%) ha tenido experiencia sexual.La información disponible indica una tendencia al descenso de la edad de la primerarelación sexual en las generaciones nacidas en las últimas décadas, especialmente en lasmujeres, en la sociedad chilena.En el conjunto de iniciados de entre 18 y 24 años, el promedio de edad de esta primeraexperiencia sexual se ubica en los 17,5 años en el caso de las mujeres, y en los 16.6 en elgrupo de varones. Vale decir, la iniciación ha tenido lugar antes de la edad de egreso de laenseñanza media. Más aún, algo más del 7% entre las jóvenes iniciadas, y cerca del 16%entre sus pares varones, declara haber tenido su primera relación sexual antes de los 15años.Las mujeres nacidas a fines de la década de los años ‘20 presentan una mediana de 19.9años, y las nacidas en torno a los ‘80 presentan una mediana de 18 años, es decir, la edadmedia de iniciación sexual ha descendido en casi 2 años.Durante el siglo XX, ha disminuido la edad en que las mujeres han hecho la entrada en lasexualidad activa, pero ha sido una historia cambiante. Las mujeres redujeron su edad afines de los ’60, en el marco de procesos de transformación cultural, y la elevaron en los ’80,en periodo de reacción y conservadurismo dictatorial.La mayor precocidad -comparativa- de la edad de iniciación femenina, se observa en mayormedida entre las jóvenes de nivel socioeconómico bajo y, de manera notoria, al interior delconjunto de mujeres jóvenes que han alcanzado como máximo nivel de escolaridad laenseñanza básica (mediana: 15.6 años). Lo que indica que la mitad de ellas ha tenido suprimera relación sexual antes de los 16 años de edad.En cuanto a las motivaciones declaradas para la primera relación sexual, destaca lapersistencia de las diferencias entre ambos sexos a través de las generaciones: así mientraslos hombres jóvenes reportan en más de un 50% haberse iniciado por 'deseo' o 'atracción',las mujeres de su generación declaran como razón principal al 'amor'. Esta discrepancia nose modifica de manera importante en el tiempo, permaneciendo vigente en este aspecto ladiferencia de género.Por otra parte, en el tramo de 18 a 24 años se observa una relación entre la edad deiniciación y la condición ocupacional al momento de la encuesta, lo que se verifica entre lasmujeres y no así entre los hombres. De tal modo, las jóvenes cuya principal actividad son laslabores del hogar, han tenido en general una iniciación sexual más temprana que sus paresintegradas a la fuerza de trabajo. En el otro extremo, son las estudiantes de este tramo deedad quienes, en general, reportan la iniciación sexual más tardía, lo que sugiere unaasociación entre la edad de la primera relación sexual y el proyecto de vida en la poblaciónfemenina.Los hombres nacidos a fines de la década de los años ‘20 presentan una mediana de 17.7años, y los nacidos en torno a los ‘80 presentan una mediana de 16.7 años, es decir, la edadmedia de iniciación sexual ha descendido en un año.Sobre esta base, es posible afirmar que la baja más acentuada de edad de iniciación de lasmujeres, implica también una reducción de la brecha de entrada a la sexualidad entrehombres y mujeres, es decir, se estaría frente a una creciente sincronización en la iniciaciónde las relaciones sexuales de hombres y mujeres
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