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Thomas Hisrshhorn.
Stand Alone
.
Adolfo Vásquez Rocca
¡El arte abandona la galería! ¿a dónde va?
El negocio del arte es un sistema de celos
El registro, la documentación y el tránsito de obras se ha emancipado del fetiche sacralizadordel Museo. La consigna de Adorno del museo como mausoleo anunciaba ya la puesta encirculación de las obras, su operación de fuga o salida hacia el público por otro medio, haciala interactividad que la Web posibilita; la de sus galerías virtuales, sus espacios telemáticos,sus portales de arte y revistas digitales.
 
Esta insubordinación de las obras, y el abandono del museo, ha radicalizado ladesconfianza de la institucionalidad del Arte sobre los medios y tecnologías digitales.De allí que la industria cultural hayatomando recaudos respecto de losderechos a la exhibición, la propiedadintelectual de las imágenes
somet
iendo cada vez más a la cultura auna lógica mercantil y del espectáculo
 socavando con ello el potencialcrítico
de la producción visual,convirtiéndola en una práctica
 soft 
ycosmética, políticamente correcta. Lainstitucionalidad cultural se dota así desus sistemas inmunogicos parareeducar el exabrupto y librarse de lasusticas estrategias con la que losartistas han querido instalar debates política y socialmente relevantes en la agenda iconográfica del inconsciente colectivodel continente.
Pese a todo no somos ingenuos el
negocio del arte es un sistema de celos. En él la funciónde las obras consiste en convertirse en objetos de deseo
. En cuanto una obra atrae eldeseo, aparecen a su lado las rivales queriendo apropiarse del anhelo de que disfruta. Entodos los objetos brilla el anhelo de los otros. El mercado los hace sensuales, el hambre dedeseo los hace bellos, la obligación de llamar la atención genera lo interesante.Desde hace dos siglos está en marcha el aburguesamiento de la codicia. Tras la alta burguesía,esa codicia también ha abierto una creciente sensualidad a las clases medias.
 
Théodor Adorno (Ilustración de: www.marxists.org)
 
Desde sus inicios, y de acuerdo a este sistema deseducción, el Museo de arte ha coexistido con lasexposiciones de mercancía. En el siglo XIX son pocaslas diferencias entre aquellas estrategias expositivasutilizadas en museos, pasajes comerciales yExposiciones Universales.
Ante esto algunos artistas han estado especialmenteinteresados en provocar una ruptura respecto de las habituales actividades de la producción,contemplación y apreciación artísticas
. Abogando por un decidido rechazo de los aspectosmercantiles del consumo de arte
al mismo tiempo que muchos de ellos intentan imbricar suactividad artística en un contexto más amplio de preocupaciones sociales, políticas yecológicas opuestos a la producción de objetos diseñados según criterios utilitaristas yfuncionales del
establishment
cultural.
 
El arte contemporáneo surge deldesmantelamiento de los conceptos deautenticidad, originalidad y autoría comopráctica compartida por las institucionesdel museo y la Historia del Arte. A lo largodel siglo XIX todas estas institucionesaunaron sus esfuerzos para encontrar enla firma, en el certificado del original, lagarantía que asegure la propiedad. Ladeconstrucción de las nociones de autoríay originalidad provoun cisma en elestatuto mercantil del arte, sustrayendociertas obras y autores del régimen de laseducción.Con los mencionados gestos dedeslegitimación, empezaba la disoluciónde la frontera entre la antigua cultura deelite y la cultura popular, no sólo comofenómeno estético sino como síntoma delposicionamiento del artista en un nuevoorden y dentro de la nueva naturalezaconsumista del capital.
Este proceso de dislocación encuentra su punto de mayor alcance en la formulación delconcepto ampliado de arte.
Esta formula la practiJoseph
Beuys cuando
quisoarticular vitalmente lo ético, lo político y lo artístico, la practicó Marcel Duchampcuando afirmó su idea de arte como filosofía crítica y la explotó Andy Warhol gracias asu prodigiosa habilidad para disolver todo gesto arstico en la esfera de lascomunicaciones y el mercado o, en otra palabras, volver mercancía a la obra de arte
  
.
 
Ese proceso de disolución de la estética moderna, que había sido intelectualmenteestratificada e integrada a un orden socio-económico específico, absorby aún siguecoptando a un gran cúmulo de artistas modernos que no atinaron a tomar la suficiente
Marcel Duchamp
 
distancia sobre su propio oficio, para comprender los modos en que su práctica artísticaencaja en el gran andamiaje de la economía política moderna.
La cuestión ya no es la de ser pintor, vídeoartista o instalador, la de manejar los mediosdel arte, sino que la cuestión es la del estar-presente y más aún, de ser visible en laescena de los medios. De este modo, tenemos que la posmodernidad no produce tantoun nuevo arte como arte para un nuevo medio.Paralelo a estas elitistas prácticasmercantiles y al obsceno gustodecorativo e indigesto en auge, se produce una tendencia a aligerar elArte de su contenido crítico, de suactitud transgresora, innovadora y
por momentos
corrosiva, se tratade una particular tendencia adespolitizar y abarataconceptualmente el Arte, restándoletoda fuerza de ruptura e innovación.El arte contemporáneo ha dejado deser cáustico como lo fueron las vanguardias de principios del siglo XX. No debemos ser ingenuos y pensar que el arte de hoy ha roto radicalmente con la tradición sacralizadorade las Bellas Artes del siglo pasado, hacerlo significaría subestimar cándidamente lahabilidad con que el sistema de convenciones institucionales ha logrado reingresar constantemente el gesto iconoclasta al inventario calculado (razonado) de lasdesviaciones permitidas, para neutralizar el ademán irreverente y reeducando elexabrupto
[5]
.
Aquel artista consciente de esas estrategias mercantiles y que se adhiere al programa de lacontinuidad arte-vida, opera bajo diversas estrategias para perpetrar el atentando culturalpor antonomasia: poner las obras en libertad, en libre circulación. De esta manera las obrasabandonan la galería para actuar directamente en la realidad gracias a una disposiciónartística y política determinada. Este es el sentido de la proposición horizontal de JosephBeuys: cada hombre es un
artista  
, opera la apertura de la experiencia estética creadoraen el espacio público horizontal, legitimando las capacidades de mucha gente que teniendo
 voluntad expresiva y sensibilidad artística- no se veían a sí mismos como artistas. El arteadquiere así un alcance social y una dimensión político-espiritual, de prodigalidad extrema,íntimamente socializadora.
En estas transformaciones del estatuto de lo artístico también ha entrado en crisis lanoción misma de autor y el arte se ha vuelto difuso como oficio o actividad específicaejercida lo por artistas y virtuosos. Se desvanece así lal utopías de trascendenciamediante el arte y se desarticula desde dentro del sistema de las artes el proyecto mismode monumentalidad sistemática en la obra de arte.
Thomas Hirshhorn.
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  ADOLFO VASQUEZ ROCCA PH.D. Publica Libro "PETER SLOTERDIJK; ESFERAS, HELADA CÓSMICA Y POLÍTICAS DE CLIMATIZACIÓN”Colección Novatores, Nº 28, Editorial IAM, Valencia, España, 2008. 221 páginaS | I.S.B.N.: 978-84-7822-523-1 FRAGMENTO Si hay algún filósofo atípico en la lista de pensadores más influyentes del siglo XXI este es sin duda el alemán Peter Sloterdijk. Profundo conocedor de la más sólid

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