hace que sea arte. Es verdad que la obra de arte es una cosa acabada, pero dice algo másque la mera cosa: l lo ieæerog
. La obra nos da a conocer públicamente otro asunto, esalgo distinto: es alegoría. Además de ser una cosa acabada, la obra de arte tiene un carácterañadido. Tener un carácter añadido -llevar algo consigo- es lo que en griego se dicel‹bmuslnie
.
La obra es símbolo.La alegoría y el símbolo nos proporcionan el marco dentro del que se mueve desdehace tiempo la caracterización de la obra de arte. Pero ese algo de la obra que nos revelaotro asunto, ese algo añadido, es el carácter de cosa de la obra de arte. Casi parece como siel carácter de cosa de la obra de arte fuera el cimiento dentro y sobre el que se edifica esootro y propio de la obra. ¿Y acaso no es ese carácter de cosa de la obra lo que de verdadhace el artista con su trabajo?Queremos dar con la realidad inmediata y plena de la obra de arte, pues sólo de estamanera encontraremos también en ella el verdadero arte. Por lo tanto, debemos comenzarpor contemplar el carácter de cosa de la obra. Para ello será preciso saber con suficienteclaridad qué es una cosa. Sólo entonces se podrá decir si la obra de arte es una cosa, perouna cosa que encierra algo más, es decir, sólo entonces se podrá decidir si la obra es en elfondo eso otro y en ningún caso una cosa.
La cosa y la obra
¿Qué es verdaderamente la cosa en la medida en que es una cosa? Cuandopreguntamos de esta manera pretendemos conocer el ser-cosa (la coseidad) de la cosa. Setrata de captar el carácter de cosa de la cosa. A este fin tenemos que conocer el círculo alque pertenecen todos los entes a los que desde hace tiempo damos el nombre de cosa.La piedra del camino es una cosa y también el terrón del campo. El cántaro y lafuente del camino son cosas. Pero ¿y la leche del cántaro y el agua de la fuente? Tambiénson cosas, si es que las nubes del cielo, los cardos del campo, las hojas que lleva el vientootoñal y el azor que planea sobre el bosque pueden con todo derecho llamarse cosas. Locierto es que todo esto deberá llamarse cosa si también designamos con este nombre lo queno se presenta de igual manera que lo recién citado, es decir, lo que no aparece. Una cosasemejante, que no aparece, a saber, una «cosa en sí», es por ejemplo, según Kant, elconjunto del mundo y hasta el propio Dios. Las cosas en sí y las cosas que aparecen, todoente que es de alguna manera, se nombran en filosofía como cosa.El avión y el aparato de radio forman parte hoy día de las cosas más próximas, perocuando mentamos las cosas últimas pensamos en algo muy diferente. Las cosas últimas sonla muerte y el juicio. En definitiva, la palabra cosa designa aquí todo aquello que no esfinalmente nada. Siguiendo este significado también la obra de arte es una cosa en lamedida en que, de alguna manera, es algo ente. Pero a primera vista parece que esteconcepto de cosa no nos ayuda nada en nuestra pretensión de delimitar lo ente que es cosafrente a lo ente que es obra. Por otra parte, tampoco nos atrevemos del todo a llamar a Dioscosa y lo mismo nos ocurre cuando pretendemos tomar por cosas al labrador que está en el
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