Érase una vez una ratita muy presumida que siempre estaba barriendo sucasita . Un día la ratita encontró una moneda.- ¿Qué me puedo comprar?.- ¿Unos caramelos?. ¡No , que se me picarán los dientes!. ¿Unasnueces?. ¡No, que me dolerá la barriga.
-
¿Castañas?. ¡No, que luego me tiro pedos.... ¡Yasé!, me compraré un lazo para mi rabito y asíestaré más guapa.Y la ratita se fue al mercado, a comprar un lazopara su rabito.
Al llegar al mercado vio un puesto en elque había muchos lazos. Unos grandes, otrospequeños, unos lisos, otros ásperos... Pero a ella elque más le gustó fue un lazo amarillo, que leuedaba mu bien.
Leave a Comment