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Cámara de Apelaciones en lo Criminal- con Competencia Provincial -
 NEUQUEN, 16
de Abril de 2009
.- VISTOS: Los presentes autos caratulados “ZAMBRANO, M.- MORALES, L. - SEGUEL, L. S/ DCIA. DE LOS DEBERES DEFUNCIONARIO PUBLICO -RECUSACION-”, Expte. Nº 989, A 
ñ
o 2009,del registro de esta C
á
 mara de Apelaciones en lo Criminal,a los fines de resolver la recusaci
ó
n planteada respectodel Dr. Marcelo G. Benavides, Titular del Juzgado deInstrucci
ó
n en lo Correccional y Criminal 5, de estaciudad, y el recurso de apelaci
ó
n interpuesto contra laResoluci
ó
n Interlocutoria 185/09 de dicho organismo,ambas presentaciones articuladas por los apoderados deZambrano, Seguel y Morales.Efectuado sorteo result
ó
que en primer t
é
rmino debeexpedirse el
Dr. Walter Richard Trincheri
quien dijo:Y CONSIDERANDO: I. Que mediante decisorio delorganismo jurisdiccional de menci
ó
n no se hizo lugar a lasolicitud de constituirse como parte querellante, veredictoque diera lugar a la recusaci
ó
n del magistradointerviniente (fs. 132/141), al tiempo de la interposici
ó
ndel recurso de apelaci
ó
n contra el mismo (fs. 142/154).II. En torno al apartamiento del Dr. Benavides, losapoderados centran sus argumentos en que el
a quo nosatisface las condiciones de imparcialidad que exige eldebido proceso constitucional”.
Concretamente, alegan queel Sr. Zambrano junto a los otros oficiales de la polic
í
a provincial se presentaron en la causa a fin se lesreconozca tal car
á
cter, describiendo los hechos ydirigiendo imputaciones hacia el ex Gobernador Jorge O.Sobisch, el Comisario Mayor Soto, Ant
í
o y otras personas
 
a
ú
n no individualizadas y que en causa 4570/2008, entr
á
 mite por ante el Juzgado Correccional 2 de estaciudad intervino el Sr. Juez recusado rechazando la pretensi
ó
n de ser tenidos por querellantes
“recortandoinjustificadamente la investigaci
ó
n, de modo de dejar afuera las conductas que ahora se propicia investigar”.
Seguidamente, con cita de jurisprudencia y doctrinaen respaldo de tal postura, afirman que no existe dudaacerca de la parcialidad del Sr. Juez interviniente aldesconocer el car
á
cter de ofendido y v
í
ctima de susrepresentados que reclaman ser reconocidos en el presentelegajo como particulares damnificados. Ofrecen como pruebael expediente de referencia. A su turno, en el libelo recursivo, los apelantesdestacan el gravamen irreparable que el resolutorio del Sr.Juez instructor les causa, subrayando que sus agraviosfincan en: a) la falta de consideraci
ó
n de las razonesconsignada en su presentaci
ó
n inicial; b) el criteriosustentado por el Tribunal de grado como expresi
ó
n delatavismo inquisitivo; c) el derecho de las v
í
ctimas como parte de los Derechos Humanos; d) el doble rasgo de los presentantes como “v
í
ctimas” de los hechos denunciados y“v
í
ctimasde la inefectividad judicial; e) la err
ó
neaaplicaci
ó
n de los conceptos de v
í
ctima y particularofendido, y f) la indebida exigencia del Juez de acreditara priori los perjuicios sufridos.En s
í
ntesis, propician la revocaci
ó
n del acto atacadoy solicitan el reconocimiento como parte querellante enautos.III. Radicadas que fueran las actuaciones en sede deeste Tribunal, en audiencias
in voce
previstas por losarts. 53 y 413 del digesto procesal, uno de los letradosreedita, respectivamente, los argumentos ya expuestos. Porsu parte el Juez (fs.155) rechaz
ó
la recusaci
ó
n informando
 
al respecto (art. 53 CPPC), sosteniendo que la causalinvocada no se encuentra prevista en el art. 47 del CPPyC.IV. Admitidas formalmente las presentaciones, seadvierte que ambos planteos se interrelacionan y adelantoque propondr
é
hacer lugar en un todo a lo peticionado.La imparcialidad adquiri
ó
definitivamente jerarqu
í
ade cuesti
ó
n supralegal a partir de la
ú
ltima reformaconstitucional (1994), con la incorporaci
ó
n de los PactosInternacionales de Derechos Humanos (art. 75 inc.22 CN), bastando mencionar en ese orden la Convenci
ó
n Americana deDerechos Humanos (art.8.1) y el Pacto Internacional de losDerechos Civiles y Pol
í
ticos (art.14.1). Desde mucho antesse ha distinguido entre imparcialidad subjetiva eimparcialidad objetiva. Prescindiendo de la primera, yanalizando lo actuado en el Expte. Nro.4570, radicado en elJuzgado Correccional Nro.2, creo que se han generado dudasrazonables acerca de la imparcialidad del Dr. MarceloBenavides y ello aconseja su apartamiento, aunque sea con mengua de la garant
í
a del Juez natural. Dice Luis M. Garc
í
aque “...en esta materia incluso las apariencias puedenrevertir una cierta importancia, ya que todo juez enrelaci
ó
n con el cual pueda haber razones leg
í
timas paradudar de su imparcialidad debe abstenerse de conocer en elcaso; lo que est
á
en juego es la confianza que lostribunales deben inspirar a los ciudadanos en una sociedaddemocr
á
tica...” (citado por Abel Fleming en “Garant
í
as delimputado”, Rubinzal Culzoni, edici
ó
n 2008, p. 535).Quien investigue lo informado a fs. 2/22 de estosactuados no puede ni debe ser el mismo magistrado que actu
ó
 en la causa mencionada, debido a que lo que se proponeinvestigar ahora ya fue puesto en conocimiento del titulardel Juzgado de Instrucci
ó
n Nro. 5 hace casi tres a
ñ
os.Sobre esto pueden verse las repetidas intervenciones del
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