Presentación
A lo largo de este bloque se ha tematizado uno de los discursos centrales en torno a latemática de la lectura, la escritura y la educación: el de la literatura. En la primera clase,nos acercamos a la definición de lo literario a través de una discusión en torno al texto paradigmático de la tradición literaria española, en la lectura que de esa obra nos presenta Federico Jeanmaire. En la segunda, Martín Kohan trabajó la cuestión del canonliterario, es decir, la pregunta acerca de cuáles son los mecanismos que inciden en lainclusión de los autores y las obras en el grupo de las lecturas prestigiosas.Entrelazando estas cuestiones, esta última clase del bloque nos lleva a considerar unaesfera particular: la literatura infantil.
y
nos introducen en la historia de constitución de este campo hastallegar a la actualidad, particularmente y dada su intensa trayectoria, a través de ejemplosdel caso argentino.Esta última clase del bloque resulta, entonces, una invitación a reflexionar acerca dediferentes cuestiones: ¿cuál es la idea dominante acerca de la infancia y lo infantil ycómo estas ideas inciden en la constitución de este campo? ¿Cuáles son lasvinculaciones entre la literatura infantil y la literatura a secas? ¿En qué medida estas perspectivas orientan las acciones que se llevan a cabo en la promoción de la lectura yen su enseñanza?En este recorrido acerca de la constitución del campo, las autoras se refieren a múltiplestítulos y autores, que nos traerán a la memoria nuestras propias lecturas de infancia y lasque hemos realizado como docentes o padres. ¿Quién no recorrió el bosque de la manode Caperucita, sabiendo que, ineludiblemente, se encontraría con él al final del camino?¿Quién no siente, casi en la propia piel, las ataduras de Gulliver maniatado por losliliputienses? ¿Cuántos de nosotros recordamos un verano varados en la isla deRobinson, buscando los indicios de un barco que nos rescataría del aislamiento ydeseando (desesperadamente) que ese barco no llegara, para quedarnos allí un día más?¿A cuántos no nos acecha el vértigo del pozo en que caímos junto con Alicia, el temor deacudir al espejo para ver si era cierto que la nariz crecía, el placer y la angustia de nodespertarnos hasta después de cien años? ¿O la memoria de paladear los reveses de unReino del Revés o la gula de degustar una casita de chocolate? Y, sobre todo, ¿por quécreemos que esas lecturas siguen siendo hoy posibles o necesarias u obsoletas? ¿Ycuáles otras lo son, ya que los niños que fuimos no son los niños que son?
Leave a Comment