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Ortega y Gasset - Contexto, vocabulario, etc.

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Ortega y Gasset
El tema de nuestro tiempo Cap. X: "la doctrina del punto de vista" - Ed. Revista de Occidente.
1. EL AUTOR EN SU CONTEXTO
Ortega es el mayor filósofo español de la primera mitad del siglo XX. Nació en Madrid, en 1883, en el senode una familia burguesa y liberal, relacionada con el periodismo. En 1902 se licencia en filosofía por la UniversidadCentral. Hace dos viajes a Alemania para consolidar su formación filosófica: entre 1905-1907 y entre 1910-1911.En 1910 obtiene por oposición la cátedra de Metafísica de la Universidad Central, realizando una intensa labor pedagógica sobre la intelectualidad española. Pronto adquiere relevancia social. Escribe en "El Imparcial", con elque tiene fuertes vínculos de origen familiar, y más tarde funda "El Sol" y "La Revista de Occidente". Al principio esfavorable a la dictadura de Primo de Rivera, pero luego cambia de opinión y funda la "Agrupación al servicio de laRepública". Cuando ésta se instaura, le decepciona y se va alejando progresivamente de ella. Durante la guerracivil se exilia, primero a Francia, luego a Argentina y por último a Portugal (Lisboa), hasta que en 1945 regresa aEspaña, pero no se incorpora a su cátedra, manteniendo una postura de completo silencio, roto por algunasconferencias. En 1955 muere.
1.1. Contexto histórico
La situación de la España de finales del siglo XIX y comienzos del XX es de atraso en lo económico, deagitación en lo social y de agotamiento en lo político. Esta es la situación que influye en el pensamiento de Ortega,que, por su vinculación familiar con el periodismo, estuvo muy atento a los fenómenos políticos y sociales. Larevolución industrial llegó a España en fecha muy tardía y limitada a dos regiones, Cataluña y el País Vasco; laprimera desarrolla la industrial textil y la segunda la siderurgia. Sólo a partir de la segunda mitad del siglo XX sepuede hablar de una generalización de la revolución industrial (el desarrollismo de los años sesenta). Hastaentonces lo que predomina es una economía agraria en manos de una oligarquía terrateniente, más preocupadapor aumentar la extensión de la propiedad que por la productividad de las fincas. Por otra parte, las explotacionesmineras caen en manos de compañías extranjeras.En lo social la época que le tocó vivir a Ortega se caracterizó por el desarrollo de las organizacionesobreras, englobadas fundamentalmente dentro del anarquismo y el socialismo, el primero con más fuerza y mayor presencia, sobre todo en las zonas campesinas, y el segundo más tardío y más ligado a las zonas industriales.Aumenta la conflictividad social con la reivindicación de mejores condiciones de trabajo, secundada en un sector minoritario del anarquismo con prácticas terroristas.Por lo que se refiere a la esfera política, la España de Ortega y Gasset se caracterizó por la restauraciónde la monarquía constitucional, tomando como modelo la monarquía inglesa, pero con gravísimos errores, quefalsearon su carácter democrático; y que a la postre, impidieron su reforma. El turno en el poder de los dospartidos gobernantes (conservador y liberal) quedaba adulterado por unas elecciones dominadas por elcaciquismo. La presencia de representantes de las organizaciones obreras en el Parlamento fue muy escasa ytardía, debida en gran parte a los obstáculos puestos por la clase política, y en parte también al anarquismo, quepretendía la abolición del poder político. La primera mitad del siglo XX conoce la búsqueda fracasada de unmodelo estable de Estado. Ni la dictadura de Primo de Rivera, ni la II
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República fueron capaces de conseguirlo. Ysu fracaso dio origen a la guerra civil y a la posterior dictadura del general Franco, que tampoco resolvió elproblema. Para colmo, las dificultades de vertebración que tuvo España fueron potenciadas por el desarrollo delos nacionalismos, especialmente en Cataluña y el País Vasco. La invertebración de España fue un problema quepreocupó hondamente a Ortega, hasta el punto de dedicarle una de sus obras.
1.2. Contexto cultural 
Hay un denominador común en las diversas manifestaciones culturales, ya sean artísticas, literarias ocientíficas. En todas ellas se percibe, no tanto la sustitución del realismo por el subjetivismo, la visión realista delas cosas por otra más subjetivista, como la sustitución de un sujeto absoluto, al modo romántico, o de un sujetouniversal, al modo racionalista, por otro tipo de sujeto, más particular, más inserto en la circunstancia concreta.Desde finales del siglo XIX el mundo artístico vive momentos de fuerte cambio, cuya característica generales el abandono de la representacn realista. Pero ese abandono no da origen a otra forma distinta derepresentación que la sustituya, sino a muchas y muy diferentes. Las primeras manifestaciones se sitúan todavíaen el XIX. Son el impresionismo y el postimpresionismo. El primero, representado sobre todo por Monet, Renoir yDegas, se preocupa por la captación del momento, del instante. En el segundo, representado por Cézanne yGauguin, la forma se adapta al sentimiento particular del artista. En las primeras décadas del siglo XX el cambiose convierte en ruptura, aparecen los vanguardismos. Entre los movimientos vanguardistas cabe destacar elfauvismo (Matisse), que se caracteriza por el uso arbitrario de colores muy vivos, el expresionismo (Van Gogh,Munch, Kokoschka, Gutiérrez Solana, etc.), que trata de representar una emoción muy intensa mediante ladistorsión de la forma y el color, el cubismo (Picasso, Gris, Braque), que reduce la figura, los objetos o el paisaje acubos, y el surrealismo (Dalí), que trata de representar lo inconsciente sin los controles impuestos por la razón. Laforma más radical de ruptura se manifiesta en el arte abstracto, donde la figura desaparece por completo. Si todarepresentación artística pide interpretación, en el arte abstracto la interpretación se vuelve imprescindible, pero nose trata de una interpretación general, sino de la interpretación particular del sujeto que la ve.Algo semejante sucede en la literatura. Frente a la novela realista o naturalista de la segunda mitad delsiglo XIX (Balzac, Zola, Flaubert o Stendhal en Francia; Dickens en Inglaterra; Dostoievski en Rusia; o PérezGaldós en España) aparecerá otra manera de hacer literatura, más cuidada, más atenta a la forma que al
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contenido. En la literatura francesa aparece el simbolismo con los poetas Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud oVerlaine. En la literatura española aparece el modernismo, que afecta no sólo a la poesía, sino también a la novelay el teatro. Entre sus representantes están Rubén Darío, Valle-Inclán y el primer Juan Ramón Jiménez. Elmodernismo rechaza el prosaísmo de la literatura anterior, cultiva la belleza sensorial, se interesa por expresar losubjetivo y busca el arte por el arte.Ya entrado el siglo XX aparecen las vanguardias literarias. Entre los movimientos literarios de vanguardiacabe destacar el futurismo del italiano Marinetti, que exalta los avances del progreso y la técnica, el cubismoliterario, representado por algunos poetas franceses como Apollinaire, que en sus célebres caligramas, fabricapoemas visuales adaptando el texto a la imagen figurativa que expresa su contenido, el dadaísmo, con suexaltación de lo grotesco y disparatado, y el surrealismo, aglutinado en torno a la figura de André Bretón, con supreferencia por las imágenes poéticas de carácter onírico, por las asociaciones de palabras aparentementeilógicas, y por la escritura automática, que hace aflorar las oscuridades de lo inconsciente. En España esosmovimientos de vanguardia adquieren personalidad propia. El futurismo es introducido por medio de RamónGómez de la Serna. Pero hay movimientos originales, como el ultraísmo, con su preferencia exclusiva por lametáfora, o el creacionismo, con su defensa de una poesía dedicada a la creación de mundos imaginarios. Sinembargo, el movimiento de mayor influencia fue el surrealismo (o superrealismo), sobre todo entre los poetas de lageneración del 27, aunque no siguiera la ortodoxia de A. Bretón.Por lo que se refiere a las ciencias hay que decir que durante las últimas décadas del siglo XIX conocenun momento de crisis, especialmente la física, que era en cierta manera el modelo de todas ellas. No se trata deuna decadencia, sino de un cambio de paradigma o de concepción. El modelo de física estaba representado hastaentonces por la física newtoniana, que viene a ser, en líneas generales, la física de la vida ordinaria, la que explicalos fenómenos sicos cotidianos. A partir de ahora la situacn va a cambiar. La sica va a ampliaextraordinariamente su campo de explicación, hacia abajo, o sea, hacia el mundo intraatómico, y hacia arriba,hacia los espacios estelares. Pero esta ampliación trae consigo consecuencias teóricas importantes. La físicanewtoniana, modelo de referencia para Kant, se basa en la geometría de Euclides, que opera con axiomasevidentes y utiliza una concepción tridimensional del espacio (longitud, altura y profundidad), que es la quevulgarmente tenemos. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del XIX, por las investigaciones de losmatemáticos Lobachevski, Boiyai y Riemann, empiezan a desarrollarse las geometrías no euclídeas, para las queel espacio puede tener más de tres dimensiones. Por otra parte, Max Planck, al estudiar la radiación del calor negro, observó que la energía no se transmitía de forma continua sino a golpes, que él llamó "cuantos". Aparece lamecánica cuántica, que pone en crisis la idea de continuidad. Más tarde, ya en el siglo XX, Albert Einstein formulala teoría de la relatividad (la restringida en 1905 y la general en 1916), que pone en crisis la concepción absoluta(newtoniana) del espacio y el tiempo. En la física clásica el espacio y el tiempo eran algo en sí, independiente delobjeto. Con la teoría de la relatividad la situación cambia: el espacio y el tiempo se modifican dependiendo de lavelocidad del sistema en que se encuentra el objeto. A mayor velocidad el tiempo se dilata, o sea, corre más lento,y el espacio se acorta en el sentido de la velocidad. No existe un sistema de referencia absoluto. Por último, en1920, W. Heisenberg formula el principio de indeterminación. Según éste, no podemos conocer al mismo tiempo laposición y la velocidad de un electrón. Si quiero conocer con precisión la posición, tengo que emitir un rayo de luzcon una longitud de onda muy corta, lo que me impide conocer la velocidad; y si quiero conocer la velocidad,tengo que emitir un rayo de luz de onda muy larga, lo que me impide conocer con precisión el lugar en que seencuentra el electrón. Sólo puedo tener un conocimiento probable.Las investigaciones anteriores cambian la concepción de la física, que se convierte en indeterminista,probabilística y antiintuitiva, como lo es el "continuo espacio-tiempo" de cuatro dimensiones de Einstein. Hadesaparecido la noción de un sujeto universal, hegemónico en la Edad Moderna, que es capaz de conocer laesencia del fenómeno, pero sin contaminarse con él, sustituido ahora por otro sujeto que interviene en elfenómeno, que de alguna manera participa en él, un sujeto concreto, con su propia estructura particular, y no conla estructura universal que estableció Kant.Ortega encontró una fuerte relación entre su doctrina de la perspectiva y la teoría de la relatividad deEinstein, al que le unía una amistad personal. Para aquél el espacio y el tiempo forman parte de la "perspectivafísica"; y si cambia la perspectiva, cambiarán el espacio y el tiempo.
1.3. Contexto filosófico
La doctrina del punto de vista
constituye el último capítulo, el décimo, de la obra
El tema de nuestrotiempo.
Esta obra se publicó por primera vez en 1923, junto con dos apéndices, uno de ellos muy significativo parala temática de este comentario y que lleva por título
El sentido histórico de la teoría de Einstein.
Los capítulos I-VIy VIII del texto primitivo aparecieron previamente en el diario
El Sol 
de Madrid, entre 1922 y 1923; y los cuatroúltimos (VII-X) en el diario
La Nación
de Buenos Aires durante 1923.La exposición de la doctrina del punto de vista, que es tanto una doctrina epistemológica como ontológica,se inserta dentro de una problemática más amplia de orden social y cultural, que es la que explica su primitivapublicación en un periódico. Los dos primeros capítulos pueden considerarse introductorios. En el primero, titulado
La idea de las generaciones-,
Ortega expone la importancia que tiene el concepto de "generación" paracomprender una época histórica. En el segundo,
La previsión del futuro,
se refiere a lo que da sentido histórico auna generación, su vocación de futuro, la misión que está llamada a cumplir. A partir del tercer capítulo.
Relativismo y racionalismo.
Ortega entra en el contenido propio del libro, o sea, en la temática que caracteriza a lageneración de su tiempo. Y ésta consiste en abandonar la dicotomía entre relativismo y racionalismo, en superar los errores de esos dos planteamientos antagónicos. En el capítulo cuarto.
Cultura y vida,
se profundiza en el
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sinsentido de ese antagonismo, incardinando el pensamiento dentro de la vida misma, situándolo como unafunción vital. En el capítulo quinto,
El doble imperativo,
se analiza la relación entre cultura y vida bajo la forma delos dos imperativos que deben regirnos, el imperativo cultural y el imperativo vital, ambos mutuamente necesarios.En el capítulo sexto,
Las dos ironías o Sócrates y Donjuán,
Ortega ejemplifica en dos personajes el enfrentamientoentre cultura y vida, Sócrates como símbolo de la racionalidad y de las normas racionales, y Don Juan (Tenorio)como símbolo de la espontaneidad y de la rebelión contra la moral. Sócrates opone la razón a la vida y Don Juanse rebela contra la moral, porque antes ésta se ha rebelado contra la vida. Aquí podría haber terminado el libro,pero la obra continúa a un nivel de mayor profundización. En el capítulo séptimo.
Las valoraciones de la vida.
Ortega se fija en tres valoraciones negativas de la vida, la del budismo, la del cristianismo y la de la EdadModerna. Frente a ellas, en el capítulo octavo,
Valores vitales,
se propone una nueva forma de valorar, que resultade la inversión de aquéllas. No se trata de una valoración de la vida (como objeto) sino desde la vida (comosujeto). En el capitulo noveno.
Nuevos síntomas.
Ortega analiza algunos fenómenos de su tiempo en los que élencuentra esa nueva forma de valorar: la nueva sensibilidad artística, la valoración del deporte frente al trabajo yla "banalización" de la política. En el capítulo décimo, que cierra el libro, Ortega retoma la problemática iniciada enel capítulo tercero para darle una respuesta desde una nueva teoría del conocimiento, que es también una nuevaconcepción de la realidad: el perspetivismo.Se suele dividir el pensamiento de Ortega en tres fases: el objetivismo (1902-1914), el perspectivismo(1914-1923) y el raciovitalismo (1924-1955). Mientras que entre el objetivismo y el perspectivismo hay unadiferencia clara, entre el perspectivismo y el raciovitalismo esa diferencia no existe; sólo existe una diferentemodulación. Las doctrinas defendidas en la etapa perspectivista siguen defendiéndose en la etapa raciovitalista,aunque bajo una nueva dimensión, más madura y filosóficamente más estricta. Un discípulo suyo, José Gaos, lasconsidera dos etapas de plenitud. Durante la etapa objetivista, Ortega, influido por los neokanrianos Cohén yNatorp, a los que conoció durante su estancia en la universidad de Marburgo, considera como objetivo básico la"europeización" de España. España necesita la disciplina intelectual de la objetividad (científica y filosófica) parasuperar su desfase con Europa. Hay que dejarse de personalismos y subjetivismos y desarrollar actitudes másrigurosas, como la precisión y el método, el hábito crítico y la racionalidad. Frente a las opiniones subjetivas, laobjetividad de las cosas. El escrito más significativo de esta época es el ensayo
 Adán en el Paraíso.
La etapaperspectivista comienza con el primer libro de Ortega,
Meditaciones del Quijote,
y termina con
El tema de nuestrotiempo.
Otros escritos importantes son el ensayo
Verdad y perspectiva
(1916),
España invertebrada
(1921) o loscuatro primeros volúmenes de
El espectador 
(1916-1921). Ortega, además de seguir incitándonos a reflexionar yfilosofar, como había hecho en la etapa anterior, empieza a elaborar su propia filosofía; y ésta comienza por elcircunstancialismo, o sea, por la importancia que tienen las cosas que nos rodean, por pequeñas que sean, enorden a la reflexión filosófica. En relación con el circunstancialismo se desarrolla la segunda gran doctrina deOrtega, el perspectivismo. La reflexión desde la circunstancia concreta nos lleva a captar la verdad desde nuestrapropia perspectiva, que es la forma auténtica de captarla. En la etapa tercera Ortega se nos muestra en su plenamadurez. El circunstancialismo y el perspectivismo de la etapa anterior adquieren su pleno desarrollo en elraciovitalismo y el raciohistoricismo, que constituyen su doctrina definitiva. Con la doctrina de la razón vital Ortegaintenta superar el irracionalismo vitalista y el absolutismo racionalista. Esta etapa se inicia con un importanteescrito
Ni vitalismo ni racionalismo,
que es una de las mejores síntesis de su filosofía, y se divide en dossubperíodos, separados por la fecha traumática del inicio de la guerra civil (1936). Al primer subperíodopertenecen
Las Atlánticas
(1924),
La deshumanización del arte
(1925), los volúmenes
IV-VIII 
de
El Espectador 
(1925-1934),
La rebelión de las masas
(1930) y algunos cursos académicos que serán publicados tras su muerte,entre los que destacan
Kant 
(1929),
¿Qué es filosofía?
(1930),
En torno a Galilea
(1933) y
Dilthey y la idea de lavida
(1933). Al segundo subperíodo pertenecen algunas de las obras más elaboradas, como
Meditación de latécnica
(1939),
Ideas y creencias
(1940),
Historia como sistema
(1941),
 Apuntes sobre el pensamiento
(1941),
Ideas para una historia de la filosofía
(1942) y
La idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva
(1947), que Ortega dejó sin acabar.El pensamiento de Ortega se sitúa dentro de la crisis de la razón que se produce en la cultura europea afinales del siglo XIX, y a la que intenta dar respuesta. La confianza que la Edad Moderna había depositado en larazón a través de sus diversas formas (la razón cartesiana, la razón empirista, la razón ilustrada, la razónromántica y la razón positivista) entra en quiebra, especialmente por las críticas de algunos filósofos, Marx yNietzsche, los llamados filósofos de la sospecha. Empieza a sospecharse que la razón no nos sirve paracomprender la realidad, bien porque la deforma y falsifica, bien porque niega y reprime las tendencias másprofundas del ser humano.En la elaboración de su respuesta a la crisis de la razón Ortega recibe diversas influencias, todas ellas dela filosofía continental europea, francesa y sobre todo alemana. Sorprende la falta de sintonía con la filosofíaanglosajona (neopositivismo y filosofía analítica). Dejando a un lado el neokantismo de la escuela de Marburgo,que sólo influyó en su primera época, la objetivista, las influencias más importantes vienen de la fenomenología, elhistoricismo, el vitalismo y el existencialismo.La fenomenología, cuyo fundador es Edmund Husserl, continúa el ideal cartesiano de hacer de la filosofíauna ciencia estricta, pero sin las separaciones entre sujeto y realidad que había introducido Descartes. Entre elsujeto, al que llama conciencia,
noesis, y 
el objeto, que recibe el nombre de
noema,
existe una relaciónintencional. Toda conciencia es conciencia-de. Pero ni la conciencia tiene que ser algo real o táctico, comopensaba Descartes
(res cogitans),
ni el objeto
(noema)
tampoco. La conciencia es sólo el polo subjetivo de laacción intencional, y el
noema
es sólo el correlato de la intención del sujeto. La importancia de este planteamiento
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