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Segundo año de la vida pública de Jesús141Yendo hacia Arimatea con los discípulos y con José de Emaús.
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Señor, ¿qué vamos a hacer de éste? - pregunta Pedro a Jesús señalando al hombre - de nombre José - que los siguedesde que han dejado Emaús y que ahora escucha a los dos hijos de Alfeo y a Simón, que se ocupan de él de modo particular.Ya lo he dicho: viene con nosotros hasta Galilea.-¿Y luego?...-Luego... se quedará con nosotros; ya verás...-¿También él discípulo? ¿Con ese pasado?-¿También tú fariseo?-¡No! Pero... lo que me parece es que los fariseos nos vigilan demasiado...-Y si lo ven con nosotros nos crearán dificultades. Es lo que quieres decir, ¿no? ¿Y entonces, por temor a que nosmolesten, tendríamos que dejar a un hijo de Abraham a merced de su desolación? No, Simón Pedro; es un alma que puedeperderse o salvarse según el tratamiento que se dé a su profunda herida.-¿Pero, ¿no somos nosotros ya tus discípulos?...Jesús mira a Pedro y sonríe con finura. Luego responde:-Te dije un día, hace muchos meses: "Vendrán otros muchos discípulos". E1 campo de acción es vastísimo; los obreros,debido a esta vastedad, serán siempre insuficientes... y, también, porque muchos acabarán como Jonás: perdiendo su vida en elduro trabajo. Pero vosotros seréis siempre mis predilectos - termina Jesús, arrimando a sí a este Pedro apurado que con lapromesa se ha tranquilizado.-Entonces viene con nosotros, ¿no?-Sí. Hasta que su corazón recobre la salud. Está envenenado de tanta animadversión como ha tenido que tragar. Estáintoxicado.Santiago, Juan y Andrés alcanzan al Maestro y se ponen también a escuchar.
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No podéis evaluar el inmenso mal que un hombre puede hacer a su congénere con una actitud de hostil intransigencia.Os ruego que recordéis que vuestro Maestro fue siempre muy benigno con los enfermos espirituales. Sé que opináis que mismayores milagros y principal virtud se manifiestan en las curaciones de los cuerpos. No, amigos... Acercaos también los que vaisdelante y los rezagados; el camino es ancho y podemos andar en grupo.Todos se arriman a Jesús, que prosigue:-Mis principales obras, las que más testifican mi naturaleza y mi misión, las en que recae, dichosa, la mirada de miPadre, son las curaciones de los corazones, tanto cuando son sanadoras de uno o varios vicios capitales como cuando eliminan ladesolación que abate el ánimo, persuadido de estar bajo sanción divina y abandonado de Dios.¿Qué es un alma, si pierde la seguridad de la ayuda de Dios? Es como una delgada correhuela: no pudiendo seguiraferrada a la idea que constituía su fuerza y dicha, se arrastra por el polvo. Vivir sin esperanza es horroroso. La vida es bonita -dentro de sus asperezas - sólo si recibe esta onda de Sol divino. El fin de la vida es ese Sol. ¿Es lóbrego el día humano?, ¿estáempapado de llanto y signado con sangre? Sí. Pero saldrá el Sol. Se acabarán, entonces, dolor y separaciones, asperezas y odios,miserias y soledades de momentos angustiosos, de momentos de ofuscación. Luminosidad, entonces, canto y serenidad, paz yDios, Dios, que es el Sol eterno. Fijaos qué triste está la Tierra cuando hay eclipse. Si el hombre dijese para sí: "El Sol ha muerto",¿no le parecería, acaso, vivir para siempre en un oscuro hipogeo, como emparedado, enterrado, difunto antes de haber muerto?¡Ah..., pero el hombre sabe que más allá de ese astro que oculta al Sol, que hace fúnebre al mundo, sigue estando el radiante Solde Dios! Así es el pensamiento de la unión con Dios durante una vida. ¿Hieren los hombres?, ¿despojan a otros de sus bienes?,¿calumnian? Sí. Pero Dios medica, reintegra, justifica... ¡y con medida colmada! ¿Dicen los hombres que Dios te ha rechazado?Bueno, ¿y qué?; el alma que se siente segura piensa,
debe pensar:
"Dios es justo y bueno, ve las causas de las cosas y es másbenigno, más que el mejor de los hombres, infinitamente benigno; por tanto, no me rechazará si apoyo mi rostro lloroso sobre
su pecho y le digo: “Padre, sólo Tú me quedas; tu hijo está desconsolado y abatido; dame tu paz...”.
 Ahora Yo, el Enviado, el enviado por Dios, recojo a aquellos a quienes el hombre ha confundido, o han sido arrastradospor Satanás, y los salvo. Ésta es mi obra, ésta es verdaderamente mía. El milagro obrado en los cuerpos es potencia divina, laredención de los espíritus es la obra de Jesucristo, el Salvador y Redentor. Pienso, y no yerro, que estos que han encontrado enmí su rehabilitación ante los ojos de Dios y los propios serán mis discípulos fieles, los que podrán arrastrar con mayor fuerza a lasturbas hacia Dios, diciendo: "¿Vosotros pecadores? Yo también. ¿Vosotros descorazonados? Yo también. ¿Vosotrosdesesperados? También yo. Ved cómo, a pesar de todo, el Mesías ha tenido piedad de mi miseria espiritual y me ha queridosacerdote suyo; porque El es la Misericordia y quiere que se persuada de ello el mundo (y nadie es más capaz de persuadir quequien tiene propia experiencia)".Yo, ahora, a éstos los uno a mis amigos y a los que me adoraron desde el momento de mi nacimiento, es decir, avosotros y a los pastores; los uno, en particular, a los pastores, a los curados, a aquellos que, sin especial elección como la devosotros doce, han entrado en mi camino y habrán de seguirlo hasta la muerte. En Arimatea está Isaac. Me ha pedido esto José,amigo nuestro. Tomaré conmigo a Isaac para que se una a Timoneo, cuando llegue. Si prestas fe a que en mí hay paz y razón detoda una vida, podrás unirte a ellos; serán para ti buenos hermanos».
 
-¡Oh, Consolación mía! Es exactamente como Tú dices. Mis grandes heridas, tanto de hombre como de creyente, se vancurando cada hora que pasa. Hace tres días que estoy contigo, y ya me parece como si eso que, hace sólo tres días, era mitormento fuera un sueño que se va desvaneciendo. Lo hice, sí, pero, ante tu realidad, cuanto más va pasando el tiempo, más vaperdiendo sus extremos cortantes. Estas noches he pensado mucho. En Joppe tengo un pariente que es bueno (aunque hayasido causa involuntaria de mi mal, pues por él conocí a aquella mujer). Que esto te diga si podíamos saber de quién era hija...¿De la primera mujer de mi padre? Sí, lo habrá sido, pero no de mi padre; llevaba otro nombre y venía de lejos. Conoció a mipariente por unas transacciones de mercancías. Yo la conocí así. Mi pariente ambiciona mis negocios. Y se los voy a ofrecer,porque sin dueño se perderían. Los adquirirá. Incluso por no sentir todo el remordimiento de haber sido causa de mi mal... Así podré bastarme y seguirte tranquilo. Sólo te pido que me concedas la compañía de este Isaac que nombras; tengo miedo deestar solo con mis pensamientos: son demasiado tristes todavía...-Te daré su compañía. Tiene buen corazón. El dolor lo ha perfeccionado. Ha llevado su cruz durante treinta años. Sabelo que es el sufrimiento... Nosotros, entretanto, continuaremos. Nos alcanzaréis en Nazaret.-¿No nos vamos a detener en casa de José?José está probablemente en Jerusalén... El Sanedrín tiene mucho que hacer. De todas formas lo sabremos por Isaac. Siestá, le llevaremos nuestra paz; si no, nos quedaremos sólo a descansar una noche. Tengo prisa de llegar a Galilea. Allí hay unaMadre que sufre - porque tenéis que pensar que hay a quien le apremia causarle dolor - y quiero confortarla.
142Con los doce hacia Samaria
Jesús está con sus doce apóstoles. El paraje sigue siendo montuoso; no obstante, siendo suficientemente cómodo elcamino, van todos en grupo hablando entre sí.-Ahora que estamos solos podemos decirlo: ¿por qué tanta rivalidad entre dos grupos? - dice Felipe.-¿Rivalidad? ¡No es sino soberbia! - rebate Judas de Alfeo.-No. Yo digo que es sólo un pretexto para justificar de algún modo su conducta injusta con el Maestro. Bajo el velo decelo por el Bautista, logran alejarlo sin disgustar demasiado al pueblo - dice Simón.-Yo los desenmascararía.-Nosotros, Pedro, haríamos muchas cosas que Él no hace.-¿Por qué no las hace?-Porque sabe que lo correcto es no hacerlas. Nosotros sólo debemos seguirlo, no nos corresponde guiarlo. Y debemosestar contentos de ello. Es gran descanso el tener sólo que obedecer...-Has hablado bien, Simón - dice Jesús, que iba delante, pensativo - Es así, como has dicho; obedecer es más fácil quemandar. No lo parece, pero es así. Bueno, claro, es fácil cuando el espíritu es bueno, como también es difícil mandar para unespíritu recto; porque, si no es recto, ordena cosas descabelladas, o peor que descabelladas. En ese caso es fácil mandar ymucho más difícil obedecer. Cuando uno tiene la responsabilidad de ser el primero en un lugar o en un conjunto de personas,debe tener siempre presentes la caridad y la justicia, la prudencia y humildad, la templanza y la paciencia, la firmeza - pero sintestarudez -. Es difícil, sí. Vosotros, por el momento, sólo tenéis que obedecer: a Dios y a vuestro Maestro.Tú, y no sólo tú, te preguntas por qué hago o no ciertas cosas; te preguntas por qué Dios permite o no tales cosas. Mira,Pedro, y todos vosotros, amigos míos. Uno de los secretos del perfecto fiel consiste en no autoelevarse nunca a interpelar aDios. "¿Por qué haces esto?": pregunta uno poco formado a su Dios, y parece como si se pusiera a representar el papel de unadulto experimentado ante un escolar para decir: "Esto no se hace, es una necedad, un error". ¿Quién puede superar a Dios?Como podéis ver, ahora me rechazan so pretexto de celo por Juan. Esto os escandaliza, y quisierais que rectificase elerror y me pusiera en actitud polémica contra quienes expresan esta razón. No. No. Jamás. Ya habéis oído lo que el Bautista, porboca de sus discípulos, ha dicho: "Es necesario que Él crezca y yo merme". Es decir, no hay nostalgias, no hay un aferrarse a lapropia posición. El santo no se apega a estas cosas, no trabaja con vistas al número de fieles "propios";
no tiene
fieles propios;trabaja para aumentarle a Dios el número de fieles. Sólo Dios tiene derecho a tener fieles. Por tanto, de la misma forma que Yono me duelo de que, de buena o mala fe, algunos permanezcan con el Bautista, él tampoco se aflige - ya le habéis oído - por elhecho de que discípulos suyos vengan a mí; está desapegado de estas pequeñeces numéricas. Pone su mirada en el Cielo, comoYo. No estéis, entonces, litigando entre vosotros sobre si es justo o no que los judíos me acusen de arrebatarle discípulos alBautista, o sobre si es justo o no que estas cosas se dejen decir. Disputas de este tipo son propias de mujeres charlatanas entorno a una fuente. Los santos se ayudan, se dan y se intercambian los espíritus con jovial facilidad, sonrientes por la idea detrabajar para el Señor.Yo he bautizado, es más, os
he puesto a bautizar,
porque tan pesado es,
ahora,
el espíritu, que es necesario presentarleformas materiales de piedad, de milagro y de enseñanza. Por causa de esta pesantez espiritual tendré que recurrir a la ayuda decosas materiales cuando quiera que obréis milagros. Pero, creedlo, no estará en el aceite, ni en el agua, ni en ceremonias, laprueba de la santidad. Se acerca el momento en que una impalpable cosa, invisible, inconcebible para los materialistas, seráreina, la "restablecida" reina, pudiente en todo lo santo, santa en toda cosa santa. Por ella el hombre quedará restablecidocomo "hijo de Dios" y obrará lo que Dios obra, porque tendrá a Dios consigo.La Gracia: ésta es la reina que está volviendo. Entonces el bautismo será sacramento. Entonces el hombre hablará ycomprenderá el lenguaje de Dios, y la Gracia dará vida y Vida, dará poder de ciencia y de potencia; entonces... ¡oh! ¡entonces!...
 
Pero todavía no tenéis la madurez suficiente para comprender lo que os va a conceder la Gracia. Os ruego que ayudéis su venidacon una continua obra de formación de vosotros mismos, y que abandonéis las cosas inútiles propias de hombres mezquinos...Allá se ve el límite de Samaria. ¿Creéis acertado que me acerque a hablar?-¡Oh!!Todos, quién más, quién menos, se muestran escandalizados.-En verdad os digo que por todas partes hay samaritanos. Si no tuviera que hablar donde hubiera un samaritano, nodebería hacerlo en ningún lugar. Venid, pues. No voy a intentar hablar, pero no rechazaré hablar de Dios si me lo piden. Un añoha terminado, empieza el segundo; está a caballo entre el principio y el final. A1 principio predominaba el Maestro, ahora, fijaos,se revela el Salvador; el final tendrá el rostro del Redentor. Vamos. El río aumenta de caudal a medida que se acerca a ladesembocadura; como Yo, que aumento la obra de misericordia porque la desembocadura está ya cerca».-¿Después de la Galilea vamos a ir a algún río caudaloso? ¿A1 Nilo? ¿A1 Éufrates?- comentan algunos en voz baja.-Quizás es que vamos a tierra de gentiles... - responden otros.-No cuchicheéis. Nos dirigimos a mi desembocadura, o sea, hacia el cumplimiento de mi misión. Prestadme muchaatención, porque después os dejaré, y debéis continuar en mi nombre.
143La samaritana Fotinai
-Yo me paro aquí. Id a la ciudad. Comprad los alimentos necesarios. Comeremos en este lugar.-¿Vamos todos?-Sí, Juan. Es bueno que estéis en grupo.-¿Y Tú? ¿Te quedas solo?... Son samaritanos...-No serán los peores de entre los enemigos del Cristo. ¡Hala, poneos en camino! Yo oraré mientras os espero. Porvosotros y por éstos.Los discípulos se van a regañadientes. Tres o cuatro veces se vuelven a mirar a Jesús, que se ha sentado en una paredillasoleada al lado del bajo y ancho brocal de un pozo (un pozo grande, tan ancho que parece casi una cisterna). En verano debendarle sombra unos árboles grandes que ahora están deshojados. No se ve el agua, pero en el suelo, junto al pozo, hay signosclaros de haberla sacado: pequeños charcos y círculos de jarros húmedos.Jesús se sienta y se pone a meditar en su acostumbrada posición: los codos apoyados sobre las rodillas; las manos haciaadelante, unidas; el cuerpo levemente curvado; la cabeza inclinada hacia abajo. Luego, sintiendo el calor de un agradablesolecillo, se deja caer el manto de la cabeza y de los hombros y lo tiene recogido sobre su regazo.Alza la cabeza para sonreír a una multitud de pájaros reñidores que se están disputando una migota que se le ha caído aalguien junto al pozo.De improviso, llega una mujer. Los pájaros huyen. Viene al pozo con un ánfora vacía sujeta de una de las asas con lamano izquierda; la derecha separa con gesto de sorpresa el velo, para ver quién es el hombre que está sentado allí.
 
Jesús sonríe a esta mujer de unos treinta y cinco o cuarenta años, alta, de facciones fuertemente marcadas perobonitas. Un tipo de mujer que nosotros diríamos casi español: palidez aceitunada; labios muy encendidos y más bien túmidos;ojos grandes, casi demasiado, y negros, bajo cejas muy espesas; trenzas, que se transparentan a través del ligero velo, de colornegro corvino. También las formas, más bien modeladas y llamativas, reflejan un marcado tipo oriental, levemente flexuoso,como el de las mujeres árabes. Lleva un vestido de rayas multicolores, bien ceñido a la cintura, tirante en las caderas y pechopingües, para pender luego, en una especie de orla ondulante, hasta el suelo. Muchos anillos en las manos carnosas y morenitas,muchas pulseras en las muñecas que despuntan bajo las bocamangas de lino. En el cuello lleva un pesado collar, del que cuelganmedallas (yo diría amuletos, pues son de las más variadas formas). Pesados pendientes, que brillan bajo el velo, caen hasta laaltura del cuello.-La paz sea contigo, mujer. ¿Me das de beber? He andado mucho y tengo sed.-¿Pero no eres judío? ¿Me pides de beber a mí, que soy samaritana? ¿Qué ha sucedido? ¿Hemos sido rehabilitados, oes que vosotros estáis disgregados? Sin duda algo grande ha sucedido, cuando un judío habla amablemente con una samaritana.De todas formas, debería responderte: "No te doy nada, para castigar en ti todas las injurias que los judíos desde hace siglos nosinfligen".-Así es: un gran acontecimiento. Como consecuencia, muchas cosas han cambiado, y más aún van a cambiar. Dios haotorgado un gran don al mundo y por él muchas cosas han cambiado. Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice:"Dame de beber", quizás tú misma le pedirías de beber y Él te daría agua viva.-El agua viva está en las venas de la tierra. Este pozo la tiene... pero es nuestro - La mujer se muestra burlona yarrogante.-El agua es de Dios, como también es de Dios la bondad, y la vida misma. Todo es de un único Dios, mujer. Y todos loshombres vienen de Dios: tanto los samaritanos como los judíos. ¿No es éste el pozo de Jacob? ¿Jacob no es cabeza de nuestraestirpe? Si luego un error nos ha dividido, ello no cambia el origen.-¿Error nuestro, ¿verdad? - pregunta, agresiva, la mujer.-Ni nuestro ni vuestro. Error de alguien que había perdido de vista caridad y justicia. No te estoy ofendiendo, nitampoco a tu raza ¿Por qué quieres tú mostrarte ofensiva?
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