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Santa Fe: el germen de un nuevo paradigma de Ministerios Públicos

Santa Fe: el germen de un nuevo paradigma de Ministerios Públicos

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Published by Guillermo Nicora
Esbozo sobre el diseño normativo del Ministerio Público de la Acusación y el Servico Público Provincial de Defensa Penal de la provincia de Santa Fe, diseñados para la reforma del proceso penal
Esbozo sobre el diseño normativo del Ministerio Público de la Acusación y el Servico Público Provincial de Defensa Penal de la provincia de Santa Fe, diseñados para la reforma del proceso penal

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Santa Fe: El germen de unnuevo paradigma deMinisterios Públicos
Por Guillermo Nicora
Publicado en AA.VV.,
La reforma procesal penal en la provincia de Santa Fe
.Santa Fe, Rubinzal-Culzoni, 2013.
 
 
Introducción
Breve esbozo del contexto histórico y político
La provincia de Santa Fe, luego de décadas de intentos frustrados por abandonar el dudosoprivilegio de ser la última provincia argentina en abandonar el procedimiento penal enteramenteescrito y puramente inquisitivo, recibió el impulso final de la Corte Suprema federal
1
para iniciarhace ya un lustro su proceso de reforma hacia el acusatorio, consagrando un nuevo códigoprocesal penal por ley 12734, sancionada, promulgada y publicada en el mes de Agosto de 2007.Las elecciones generales celebradas ese año, determinaron un cambio rotundo en la conducciónpolítica de la provincia, ya que la alianza entre radicales y socialistas, opositores del gobierno justicialista que promovió el nuevo código, pasó a ser gobierno, y viceversa. El gran desafío fue,entonces, lograr que la Reforma procesal penal fuese una política de Estado, y no un campo dedisputa partidaria.El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (que durante toda la gestión de Binner estuvo acargo de Héctor Superti, uno de los luchadores de siempre por la reforma, y justamente, quien
como abogado defensor llevó a la Corte Federal el caso “Dieser”) pasó a ser el principal impulsor
del proceso de implementación. Para dar inicio a ese proceso (que, a diferencia del código, nohabía sido abordado por el gobierno saliente
2
), y en busca de consenso entre las distintas fuerzaspolíticas, optó por remitir a la Legislatura un proyecto de ley de implementación que resultósancionado en septiembre de 2008 (ley 12912), y que dividió el proceso en tres etapas. En laprimera, se pusieron en vigencia aquellas disposiciones del código que no requerían mayoresrediseños organizacionales; en la segunda, se produce esencialmente la puesta en marcha delMinisterio Público y el Servicio de Defensa, y en la tercera se producirá la entrada total en vigenciadel Código.La segunda etapa (que es la que la provincia transita al momento de escribir estas líneas) requeríael envío a la Legislatura de las nuevas leyes orgánicas de los Tribunales penales, las fiscalías y ladefensa pública, que junto con una ley específica para regular la transición y otra para normar laprotección de víctimas y testigos, conformaron un conjunto de proyectos para cuya redacción elMinisterio contó con la colaboración técnica de INECIP.Un gran mérito de esa etapa fue el haber logrado que ese paquete normativo fuera aprobado(salvo el último proyecto nombrado) por unanimidad, conjurando así los fantasmas de la disputapartidaria. Pero a la hora de poner en marcha el proceso, se vio claramente que la principaloposición al cambio no provenía estrictamente de la oposición política, sino del
establishment 
 
1
 
CSJN, 8/8/2006, “Dieser, María Graciela y Fraticelli, Carlos Andrés”, D. 81. XLI
 
2
Un funcionario del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos me refirió que al asumir el cargo encontróque todo el proceso de implementación que documentó el gobierno que culminó cuatro meses después dela sanción y promulgación del nuevo Código, consistía en un expediente de dos (2) fojas del que sólo surgíauna ínfima partida presupuestaria, sin nada siquiera parecido a un esbozo de plan.
 
2
 
 
 judicial, representado principalmente por la Corte Suprema provincial y el Procurador General(curiosamente, designado por el gobernador saliente pese a ser un acérrimo detractor del nuevocódigo que ese mismo gobierno impulsó)
3
 El principal terreno de disputa entre los poderes políticos y el judicial fue el la construcción (másque rediseño) de los ministerios públicos. Sin perder de vista el componente político (es ineludibletener presente que todo proceso de rediseño institucional produce transferencias de poder, y porlo tanto, es imposible hacer análisis organizacionales ni mucho menos jurídicos que se despeguende la política), pero sin hacer centro en él, intentaremos presentar en lo que sigue, las notasprincipales de los diseños organizacionales de las nuevas fiscalías y defensorías santafesinas comoun interesante momento de quiebre en la evolución de los ministerios públicos de nuestro país.Aun cuando ya circulan algunos proyectos que, sobre la base de la experiencia santafesina,proponen modelos aún más avanzados, creemos que las leyes 13013 (Orgánica del MinisterioPúblico de la Acusación) y 13014 (Orgánica del Servicio Público Provincial de Defensa Penal) sonrepresentativas del cambio de paradigma que cada vez más veremos avanzar en nuestros sistemas judiciales.
La cuestión constitucional
Nunca será demasiado insistente señalar la profundidad del cambio de paradigma que produjo ennuestro sistema jurídico la incorporación con rango constitucional de los tratados multilaterales dederechos humanos en la reforma de 1994, especialmente en lo que hace al proceso penal. Noobstante, a poco de cumplir dos décadas, la Constitución Federal de 1994 tiene muchasdificultades a la hora de ser leída en clave organizacional de las instituciones judiciales.El artículo 120 del texto reformado, que separa claramente al Ministerio Público y los jueces, casino ha tenido réplica en las constituciones provinciales. Mayoritariamente (y Santa Fe no es laexcepción) se sigue el inconstitucional y perimido modelo del procurador general, esto es, unfuncionario de carácter vitalicio, que integra el tribunal superior de la provincia como un miembromás, y cuya función es ser el jefe de todos los fiscales (y generalmente, también de todos losdefensores oficiales). Este modelo es compatible con la visión inquisitorial del juez comoprotagonista central del proceso, y los fiscales y defensores como sus colaboradores menores. Encambio, representa una estructura absolutamente insostenible en un sistema acusatorio, que(como en forma clara y expresa interpretó la CSJN
en “Casal”) es el único posible para el modelo
penal que emerge de las convenciones multilaterales de derechos humanos, y por tanto, paranuestra Constitución.Adviértase que las Constituciones provinciales que mantienen el modelo de procurador generalpor una parte impiden la imparcialidad del juzgador, ya que en definitiva, los jueces dependen
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de
3
Del mismo modo que destaco párrafos atrás la labor de construcción política de Superti para lograrconsensos parlamentarios, sería deshonesto no consignar aquí que su política hacia la cúpula judicialtransitó casi invariablemente por el sendero de la confrontación (más allá de las posturas intransigentes yconservadoras que éstos adoptaron), acaso mucho más allá de lo que la prudencia aconsejaría. Unaperspectiva histórica que hoy creo imposible, dirá cuánto de acierto y cuánto de error tuvo esa decisión.
 

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