abril - mayo 2009
diálogo
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Juntillas
Lo federal
Silvia Álvarez CurbeloPresidenta Junta Editorial Diálogo
f o t o p o r E d d y M c D o n a l d
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En pie de lucha el ballet boricua
Mientras que se proyecta un año diícil para las compañías artísticas dela Isla, tres primeras guras del ballet en Puerto Rico reivindican el rolsocial del baile y la cultura.
http://www.dialogodigital.com/node/917
E
n echas recientes, dos portadasen uno de los periódicos locales,separadas por sólo algunos días,condensaron ese reerente de signoscruzados que es para los puertorri-queños
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. Una, presentaba alex gobernador Aníbal Acevedo Vilá,bandera en mano, triunante rente alos intentos de la Fiscalía ederal decancelarle su vida política y personal y,de paso, al Partido Popular Democrático y al Estado Libre Asociado. La otraportada anunciaba, casi con trompetasde bíblico alcance, que los “chavos”del Plan de Obama habían llegadoa Puerto Rico.
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en este casosonaba, si seguimos en tiempos deproetas, a buena nueva, a maná quedesciende del cielo para salvar a unatribulado pueblo.
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, como gran parte de lossignos poderosos en la antropología y lacomunicación política, es, por naturale-za, vocación e ironía, polisémico. Comodiría el genial Cantinas, sí, pero no y todo lo contrario. Su verdadero sentidosiempre está por construirse y dependede quiénes lo enarbolan, los contextosde recepción, las esperanzas y losmiedos que le acompañen. Si la patriapuertorriqueña es el último recuerdode un amor proundo,
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nuncapuede asumir esa entrañabilidad. Esterritorio de la ley y del Padre. Es, y loha advertido con singular clarividenciala antropóloga mexicana Rossana Re-guillo, nuestro asidero más constante;también, nuestro mayor miedo.
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no es homologable aEstados Unidos. Si en ocasiones seconunde con aquel país, su historia y sus símbolos, es porque tendemos aencarnar a nuestros dioses y a nuestrosdemonios. Pero, legal, legal, la uerzade
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es undamentalmenteantásmica. Ciertamente,
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esmaterialidad: instituciones, becas y cupones, territorios vedados y disposi-ciones recordadas cuando nos subimosa un avión y una voz nos dice que laley ederal prohíbe umar en los baños(realmente la voz dice lavatorios).Cuando digo que es una entidadantásmica me refero más a la maneraen que sopesamos su presencia o suausencia. Para algunos,
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esla negación de lo que somos, y antesu agelo, no nos queda de otra queculparle de todos nuestros males.Genera poderosas retóricas de desaío,pero que rara vez superan el gestohierático. La movilización para que laMarina abandonara a Vieques ha sidouna excepción que, lamentablemente,confrma la regla. Para otros, es la uentede todas nuestras bendiciones y, antela dádiva, asumimos con más ervorlos rituales de la dependencia y de la jaibería. Está siempre más allá.Pocas son las ocasiones en quecomo colectivo nos planteamos, aundentro de los límites de la asimetría,la posibilidad de un margen de ma-niobra. Karl Kraus, el periodista y comentarista excepcional de su época,acuñó esa rase a propósito del estadodel arte a comienzos de siglo 20. Teníaque ver con distinciones y espaciosprovisionales desde los cuales lograruna verdadera autonomía. Él hablabadel arte y del régimen industrial. Yohablo de las distinciones objetivasque posiblemente sea necesario hacerpara desantasmizar a
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y poderganar para el país un mayor margen demaniobra.De entrada, les aseguro que laautonomía de la cual hablo no debeentenderse como la conocida ormapolítica que, de paso, tiene tambiénmás de un signifcado circulante. A loque me refero es a una dinámica delas distinciones en la que
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nose maneje, como lo hacen algunos, sólocomo défcit identitario que conduce demanera irremediable a la proclama y alrencor, pero que tampoco, como plan-tean otros, sea el signo de la rodilla entierra y que nos mueva sólo al atalismode la dependencia o al vulgar tumbe arico Mac Sam.¿Será posible que convirtamos esaconjunción de eventos –el veredicto deabsolución al ex gobernador y la llegadade los ondos del estímulo ederal– enocasión para pautar desde las distincio-nes una reexión sobre
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? ¿Quétal si comenzamos por el paquete deayudas? Lo que hagamos o no con esasdisposiciones y transerencias puedeser una señal de que somos capaces deidentifcar las distinciones o si, por locontrario, ya somos incapaces por ellomismo de toda maniobra. Algunos dirán que los tiempos noestán para ello. Pero para algo debenservir las crisis. Los momentos detribulación económica han sido antesinstancias para reimaginar el país y, almenos, provisionalmente (nadie hablaaquí de soluciones mágicas), exorcizarantasmas y poder ver su rostro.
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