E
L COLL, A MEDIO CAMINOORDINO Y CANILLO
¿Por qué iniciar este número en el Collde Ordino? ¿Por qué lo va protagonizar lapequeña población de Canillo, que no es ni lamás bella, ni la más grande ni siquiera de lasmás reconocidas del territorio andorrano?Motivos personales, que por otro ladoson los que provocan todos y cada uno de lostextos e imágenes empaquetados en esta maletade vuelta. Sin embargo, aquí se va a sumar uncomponente más sentimental, incluso mástriste, según como se mire. Ya que en el Coll deOrdino, disfrutando de las imponentes vistas, ala sombra de un abeto, rodeado de nievedurante los meses fríos y con el frescor de losmusgos en primavera se encuentra el recuerdoun ser querido.Estando en Canillo, se calzaba sus botaspara llegar (por supuesto en coche) hasta losbosques del puerto, armado con la navaja en unbolsillo del vaquero, y en el otro el paquete derubio. Así, a vagar encorvado a la busca y cortede alguna seta (mucho mejor boletus, claro)que echarse a la cesta de mimbre.Concentrado en loshongos pasaba un buen rato.Resultado: perdido entrepinos y abetos. Cuando sepercataba sólo le quedabaencenderse un cigarro (hastaalgún rezo tuvo que haber)y esperar un grito que loorientase y lo rescatase.Otra cita ineludible en el Coll era subircon la familia y los amigos del verano a celebrarla fiesta tradicional de la vaca. Rito sencillodonde los haya, ya que consiste en que un díacon el buen tiempo se reúne un buen montón degente al aire libre, sean vecinos o forasteros,para darse un verdadero atracón de comer y,sobre todo, de reír.En definitiva, un lugar donde todo sonrecuerdos alegres. Estas letras y las fotografíasestán dedicadas a su memoria.Disfruta del paisaje, la nieve, los rayosde sol y de nuestra visita cada vez que vamos.
Vista del Coll de Ordino desdeel casco urbano de Canillo.Piñas que brotan dispuestas a esparcir sus piñones, o árboles secos quedominaron el paisaje. El Coll de Ordino es uno de los pocos rinconesandorranos, donde aún reinan los ciclos naturales y no los euros.
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