En el duelo, nada de la pérdida es inconsciente. La labor del yo es análoga a la del duelo,pero además se produce un empobrecimiento del yo. El paciente en este estado, es tanincapaz de amor, interés y rendimiento, todo esto es secundario y resultado de la labor quedevora a su yo. En la melancolía puede verse insomnio, repulsa del alimento,desfallecimiento, entre otros síntomas.En el melancólico observamos el deseo de comunicar a todo el mundo sus propios defectos,como si en este rebajamiento hallara su satisfacción. Esta autocrítica describe exactamentesu situación psicológica. La pérdida de un objeto ha tenido efecto en el propio yo del sujeto.La instancia crítica (conciencia moral), que se disocia aquí del yo, lo toma como objeto. Lasautoacusaciones pueden adaptarse a la persona amada, que no ha amado o debía amar. Loreproches corresponden a un sujeto erótico y han sido vueltos contra el yo. Sin embargo,hay algunos que se refieren realmente al yo.Al principio existía una elección del objeto. Por la influencia de una defensa real o desengaño,inferido por la persona amada, surgió una conmoción de esta relación objetal. La carga deobjeto demostró tener poca energía de resistencia y quedó libre. Esta libido no fuedesplazada hacia otro objeto, sino retraída al yo, permitiendo una identificación del yo con elobjeto abandonado. Así, se transformó la pérdida del objeto en una pérdida del yo, y elconflicto entre el yo y la persona amada, en una disociación entre la actividad crítica del yo yel yo modificado por la identificación. Por tanto debe haber existido una enérgica fijación alobjeto erótico, pero también una escasa energía de resistencia de la carga de objeto. Estoquiere decir que la elección de objeto tiene una base narcisista, de manera que ante unacontrariedad, pueda la carga de objeto volver al narcisismo. La identificación narcisista con elobjeto se convierte entonces en un sustitutivo de la carga erótica, a consecuencia de la cualno puede abandonarse la relación amorosa a pesar del conflicto con la persona amada. Enconclusión, la predisposición a la melancolía depende del predominio del tipo narcisista deelección de objeto (regresión a la etapa oral). En la identificación narcisista (la más primitivade todas), la carga de objeto es abandonada.Existe un conflicto de ambivalencia (por situaciones de ofensa, postergaciones desengaños)que permite satisfacer las tendencias sádicas y de odio, orientadas hacia un objeto, peroretrotraídas al yo del propio sujeto. A través del autocastigo, el sujeto se venga de losobjetos primitivos y atormenta a los que ama por medio de la enfermedad, después dehaberse refugiado en ésta para no tener que mostrarle directamente su hostilidad. Así lacarga erótica hacia el objeto tiene 2 destinos: una parte retrocede a la identificación, y otraretrocede hasta la fase sádica. Este sadismo aclara la tendencia al suicidio, en el cual el yono puede darse muerte sino cuando el retorno de la carga de objeto le hace posible tratarsea sí mismo como objeto. La melancolía desaparece al cabo de un tiempo pero deja secuelas.En algunos casos la melancolía tiende a transformarse en manía, es decir en un estadosintomáticamente opuesto, que puede durar un tiempo. La alternancia entre la melancolía yla manía es la locura cíclica.La manía se caracteriza por un estado de exaltación, disposición a la actividad, alegría ytriunfo, pero en donde el yo ignora qué y sobre qué ha conseguido tal triunfo. En la manía elyo tiene que haber dominado el sufrimiento de la pérdida de objeto quedando emancipadode él y emprende con hambre voraz nuevas cargas de objeto.
2
Leave a Comment