Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Save to My Library
Look up keyword
Like this
58Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Naturaleza Humana - Jesús Mosterin

Naturaleza Humana - Jesús Mosterin

Ratings:

5.0

(2)
|Views: 6,054 |Likes:
Published by Luis
Jesús Mosterín defiende la existencia de la naturaleza humana frente a aquellos que la niegan.
Jesús Mosterín defiende la existencia de la naturaleza humana frente a aquellos que la niegan.

More info:

Published by: Luis on Apr 25, 2009
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

07/07/2013

pdf

text

original

 
I
¿HAY
UNA NATURALEZA HUMANA?
LA PRESUNTA INEXISTENCIA DE LA NATURALEZA HUMANA
Entre los fantasmas que ha producido el delirio de la razón,destaca por su extravagancia y recurrencia la idea filosóficade la inexistencia de una naturaleza humana. Todas las otrasespecies animales tendrían una naturaleza, pero los seres hu-manos serían la excepción. El
Homo sapiens
ni siquiera seríaun animal, sino una especie de ángel abstruso y etéreo, pura li-bertad y plasticidad. La tesis de que los humanes carecen denaturaleza definida aparece ya elocuentemente expresada enel humanista Pico
della
Mirándola.
Desde Pico hasta algunosconductistas, existencialistas y constructivistas sociales
pos-
modernos, pasando por los idealistas y
marxistas,
muchos hanpensado que la especie humana carece de naturaleza, que so-mos pura libertad e indeterminación, y que venimos al mundocomo una hoja en blanco
(tamquam tabula rasa).
Pico della
Mirándola
(1463-1494) estaba convencido de lasuperioridad del hombre sobre las demás criaturas. «Por esoDios escogió al hombre como obra de naturaleza indefinida, yuna vez que lo hubo colocado en el centro del mundo, le hablóasí:
—No
te he dado, oh Adán, ningún lugar determinado, niun aspecto propio ni ninguna prerrogativa exclusiva tuya; sinoque aquel lugar, aquel aspecto, aquellas prerrogativas que túdesees, las obtendrás y conservarás según tus deseos. La natu-
 
24
 JESÚS
MOSTERÍN
raleza limitada de las demás criaturas está constreñida por lasleyes que les he prescrito. Pero tú determinarás tu propia natu-raleza sin ninguna barrera, según tu arbitrio, y al parecer de tuarbitrio la entrego. Te he puesto en el medio del mundo paraque desde ese centro puedas ver más cómodamente todo lo quehay. No te he hecho celeste ni terrestre, mortal ni inmortal,para que por ti mismo, como libre y soberano artífice, te for-mes y te esculpas en la forma que hayas
escogido»'.
En el siglo
xvil,
John Locke (1632-1704) sostenía que todoconocimiento procede de la experiencia. Resumiendo el pri-mer libro de su
Essay,
escribe: «En las meditaciones que llevéa cabo acerca del entendimiento, me esforcé en probar que lamente es, al comienzo, una
tabula rasa»
2
.
Al inicio del se-gundo libro leemos: «Supongamos, pues, según lo dicho, quela mente es como una hoja de papel en blanco, vacía de cua-lesquiera letras y sin idea alguna. ¿Cómo llega a estar amue-blada? [...] ¿De dónde le vienen todos los materiales de la ra-zón y el conocimiento? A esto contesto en una palabra: de la
experiencia»
3
.
Hablando de la educación, insiste en que elniño «es solo papel en blanco o cera, que habrá de ser moldea-do y configurado como se
desee»
4
.
La experiencia y solo laexperiencia nos convierte en lo que somos. No hay instinto in-nato alguno.En el siglo XVIII, Étienne de Condillac (1714-1780) yClaude Helvétius (1715-1771) creían que todos los seres hu-manos nacemos con exactamente las mismas capacidades, ten-dencias y talentos, y que los distintos influjos ambientales yeducacionales bastan para explicar las diferencias observables
1
Pico
della
Mirándola,
Oratio de
hominis
dignitate,
fol.
13
Ir,
págs. 4 y5 de la edición de August Buck,
Félix
Meiner Verlag, Hamburgo,
1990.
2
John Locke,
Abstract 
ofthe
Essay
Conceming
Human
Understanding,
1687.
[Trad. española:
Compendio del ensayo sobre el entendimiento hu-mano,
Tecnos, Madrid, 1999, pág. 3.]
3
ídem,
An Essay
Conceming
Human Understanding,
libro II, cap. 1.
4
ídem,
Some
Thoughts
Conceming
Education,
ed. de Yolton, Oxford,
1989, pág.325.
 LA NATURALEZA HUMANA
de conducta. Condillac usó la metáfora de la estatua de már-mol para defender el origen exterior de todas nuestras ideas.Helvétius pensaba que no solo no hay ideas innatas, sino tam-poco capacidades innatas. Todo depende del ambiente, de laeducación:
«1'education
peut tout» (la educación lo puedetodo).Según el filósofo idealista alemán Johann G. Fichte (1762-
1814),
el yo se pone a sí mismo en un acto de libertad abso-luta, independiente de toda determinación natural. Según
Karl
Marx
(1818-1883),
el estado de las fuerzas productivas y lasrelaciones de producción determinan lo que llamamos la natu-raleza humana. «Esta suma de fuerzas de producción, capita-les y formas de intercambio social con que cada individuo ycada generación se encuentran como con algo dado es el fun-damento real de lo que los filósofos se representan como la'sustancia' y la 'esencia del hombre'»
5
. Marx pensaba que lanaturaleza humana es simplemente el resultado de las relacio-nes de producción, de tal modo que, alterando las relacionesde producción, cambiando las relaciones económicas, podría-mos transformar la naturaleza humana misma. Así de fácil. Deahí el mito del «hombre nuevo», que desarrollaron los
marxis-
tas posteriores. A mediados del siglo pasado,
Pol
Pot
(1925-
1998) y otros becarios camboyanos se empaparon en París dela ideología del hombre nuevo, de moda entonces entre losmarxistas franceses. De vuelta a Camboya, y aprovechando elcaos inducido por la cercana guerra de Vietnam, instalaron lamás implacable dictadura que registra la Historia, dedicada ala producción de un «pueblo nuevo», que sería austero, desin-teresado y obediente. El gigantesco experimento social de loscampos de la muerte, donde la población entera debería habersido reeducada y transformada, se saldó en un rotundo fra-caso: aunque un millón y medio de camboyanos (un tercio del
5
Karl Marx y Friedrich Engels,
La ideología alemana,
trad. de W. Ro-ces, Pueblos
Unidos-Grijalbo,
Montevideo-Barcelona, 1970, pág. 34.
 
26 
 JESÚS
MOSTERÍN
total) perecieron, no se produjo el más mínimo cambio en lanaturaleza humana, como se comprobó tras
la
invasión vietna-mita y el subsiguiente derrumbe del régimen de
Pol
Pot.El fracaso del experimento camboyano no habría sorpren-dido a David Hume
(1711-1776),
el gran filósofo de la Ilustra-ción y firme defensor de la naturaleza humana. Su gran interéspor el tema se manifiesta ya en el título mismo de su obra másconocida,
A Treatise of Human
Nature
[Tratado sobre la natu-raleza
humana]
6
.
A Hume no le cabía duda de que «existe uncurso general de la naturaleza en las acciones humanas, igualque lo hay en las operaciones del sol o del
clima»
7
.
Tambiénreconoce «que hay una gran uniformidad en las acciones delos hombres de todas las naciones y edades, y que la natura-leza humana permanece la misma en lo que respecta a susprincipios y operaciones. [...] ¿Se desea conocer los senti-mientos, las inclinaciones y el modo de vida de los griegos yde los romanos? Estudíese bien el temperamento y las accio-nes de los franceses y de los
ingleses»
8
.
En el siglo XX, sin embargo, continuaron las negaciones denuestra naturaleza. José Ortega y Gasset
(1883-1956)
afirmó«que es falso hablar de la naturaleza humana, que el hombreno tiene naturaleza. [...] En suma,
el hombre no tiene natura-leza, sino que tiene
[...]
historia.
O,
lo que es igual: lo que lanaturaleza es a las cosas, es la historia
—como
res
gestae
al
hombre»
9
.
Los existencialistas, y en especial
Jean-Paul
Sartre(1905-1980), pensaban que el hombre carece de naturaleza,que en él la existencia y la libertad preceden a la esencia y la
6
El libro de Roger Trigg,
Concepciones de la naturaleza humana: Unaintroducción histórica,
pasa revista de un modo
parcial,
pero claro y sencillo,a los principales hitos de esa tradición.
7
David Hume,
A Treatise of Human Nature
(1739), libro II, parte III,sección I.
8
ídem,
An Enquiry Concerning Human Understanding
(1777), sec-
ción VIII, parte I (65).
9
José Ortega y Gasset,
Historia como sistema,
en
Obras completas
1935, tomo VI, págs. 24 y 41.
IA
NATURALEZA HUMANA
27 
determinación, y que es a partir de esa existencia y libertad nonaturales como construimos libremente nuestra propia esen-cia. En definitiva, los seres humanos
seríamos
libres de elegirnuestra propia naturaleza, con lo que volvemos a la posiciónde Pico
della
Mirándola.
John Watson (1878-1958), el fundador del
conductismo,
pretendía ser capaz de convertir a cualquier niño, a través deuna educación adecuada, en cualquier tipo de ser humano o deprofesional, con independencia de su idiosincrasia genética:«Dadme una docena de niños sanos [...] y garantizo que puedoescoger uno cualquiera de ellos al azar y entrenarlo para con-vertirlo en cualquier tipo de especialista que desee
—médico,
abogado, artista, gran empresario y también mendigo o ladrón,con independencia de sus talentos, inclinaciones, tendencias,habilidades, vocaciones y de la raza de sus ancestros»
10
.
Hoysabemos que eso es imposible. Los psicólogos conductistasignoraban que nuestras reacciones dependen de nuestro cere-bro, que a su vez depende de nuestro
genoma.
Tenían una con-fianza exagerada en la capacidad transformadora del condicio-namiento social y pretendían que el comportamiento posteriordel individuo depende exclusivamente de la educación y delos estímulos que haya recibido. El antropólogo Ashley
Mon-
tagu (1905-1999) escribió que «el
human
carece completa-mente de instintos. [...] El hombre es hombre porque carece deinstintos, porque todo lo que es y lo que ha llegado a ser lo haaprendido y adquirido de su cultura»
u
.
Esta doctrina es tan obviamente falsa para cualquiera quehaya observado el comportamiento de los infantes, que no esde extrañar que haya desaparecido con la misma rapidez conque originariamente se difundió. Ya en
1869
escribía sir Fran-cis Galton
(1822-1911):
«No tengo paciencia con la hipótesis,ocasionalmente expresada y con frecuencia implícita, espe-
10
John B. Watson,
Behaviorism,
New Brunswick (Nueva Jersey), 1924.
11
Ashley
Montagu
(ed.),
Man and Agression
(2.
a
ed.),
Oxford
Univer-
sity Press, Nueva York,
1973,
pág. 9.

Activity (58)

You've already reviewed this. Edit your review.
1 hundred reads
1 thousand reads
Alberto Berro added this note
SOLO PUDE DESCARGAR EL PROLOGO Y PAGUE 9 DÓLARES!!! QUÉ HAGO? ME ESTAN TOMANDO EL PELO?
masaliente liked this
Cecilia Fc liked this
Bruno Matos liked this
scaricascarica liked this
droda9329 liked this

You're Reading a Free Preview

Download
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->