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Aguas minerales

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3) AGUAS MINERALES
La Hidrología Médica o Medicina Termal puede definirse como lo establece la Comisión Nacional de laEspecialidad, como el estudio de las aguas minerales, marinas y potables ordinarias, y sus acciones sobre elorganismo humano en estado de salud y enfermedad.La Hidrología Médica, Crenoterapia de los franceses o Balneoterapia de los alemanes, se ocupa, por tanto, delestudio de las aguas minerales y de su posible utilización terapéutica y/o preventiva, entendiéndose por aguasminerales aquellas soluciones difícilmente reproducibles artificialmente, dotadas de peculiaridades propias sobre elorganismo humano sano o enfermo que justifican sean declaradas de utilidad pública por los organismos oficialescompetentes.En cualquier caso es en el agua, concretamente en su estructura y en las sustancias que porta en disolución o ensuspensión, en donde radica el trascendental papel de la misma en las actividades vitales, y en nuestro caso, en lasactividades terapéuticas y/o preventivas.Plinio el Viejo (23-79), el famoso naturalista que murió durante la erupción del Vesubio que destruyó Pompeya,hablaba maravillas de las aguas de Ferrerelle (Italia), y estableció una primera clasificación de las aguas minerales:sulfurosas, purgantes, frías, templadas, calientes, depurativas, aluminosas, fortificantes, recalcificantes, digestivas,febrífugas....En una época en que no se conocía el término " contaminación ambiental", y en que las aguas superficiales eran prácticamente puras, los depósitos subterráneos se consideraban un auténtico regalo de los dioses dotados devirtudes casi sobrenaturales.Desde el Mediterráneo, esta seudo religión se extendió por Europa y llegó hasta las orillas del Rhin y del Danubio,donde no tardaron en popularizarse numerosos manantiales y centros termales, muchos de los cuales al igual quelos latinos, han llegado hasta nuestros días. Concretamente en 1260, en Ax-les-thermes (Francia), ciudad termalque hoy conserva incluso su nombre, Luis XI hizo construir una "pileta de leprosos", destinado a los cruzados quevolvían enfermos de Palestina.Desde la antigüedad numerosas fuentes, a menudo veneradas, se han considerado como sagradas y cargadas designificados simbólicos. “Fuentes de vida”, proporcionan el agua que apaga la sed, fecunda e irriga, purifica y cura.La Iglesia las puso a menudo bajo protección de un santo, lo cual explica la denominación actual de numerososmanantiales y la de algunas aguas de gran consumo.El método terapéutico a base de baños con aguas medicinales hace uso de algunas de estas fuentes por sus propiedades curativas, y con el paso del tiempo, el agua de estas estaciones termales se empea embotellar paravenderse en las farmacias, a fin de continuar los efectos de la cura después del regreso a casa. Al amparo de
 
diversos factores, entre los cuales la publicidad tiene un papel importante, ha habido un cambio gradual, y de laventa en farmacias de aguas con propiedades terapéuticas se ha pasado a la venta en el comercio en general deaguas envasadas, casi la totalidad de la población tiende a confundir agua embotellada con agua mineral. Ahora bien, las aguas envasadas comprenden por una parte las aguas minerales y por otra las aguas de manantial y lasaguas potables preparadas. Las aguas minerales tienen una composición fisicoquímica específica, por sus propiedades particulares; las aguas de manantial y las potables preparadas dependen de la legislacn de las aguasdestinadas al consumo humano, al igual que las aguas de la red publica de abastecimiento. En la clasificación delas ventas, las aguas minerales, sin gas o gaseosas son las que ocupan los primeros lugares. Asimismo, son las quegozan de mayor presencia en los medios de comunicación masiva. En una sociedad en la que la publicidad y la“figura” ocupan un lugar muy importante, ciertamente es de comprender que el “pasaporte a la forma” o el“champán de las aguas” sean argumentos capaces de convencer al consumidor.Por otro lado, la utilización casi sistemática, sea o no por prescripción medica, del agua mineral embotellada parala preparación de biberones para bebes, es ciertamente otro factor que explica la asociación consciente oinconsciente en la mente del consumidor, entre agua embotellada y calidad, seguridad y beneficios para la salud. Ala inversa, el agua de la red pública de abastecimiento adquiere una imagen muy negativa en el espíritu del público.Así, todos los esfuerzos que se hagan por mejorar la calidad microbiológica y química del agua del grifo, corren elriesgo de inducir a la población a comprar agua embotellada, en gran parte por las propiedades organolépticas deestas.La cultura del agua, en importante auge en nuestros días, no responde a una moda pasajera. De hecho yremontándonos a sus orígenes, la gran diversidad de aguas termales existentes en el Imperio Romano, propiciaronuna filosofía termal amplia, denominada "Doctrina Románica", basada más en la naturaleza "benefactora" de lasaguas que en una composición y sabor concretos.Esta ideología consideraba al agua como un producto natural, específico de cada manantial y que deba observar normas relativas a la estabilidad y constancia de su composición química, sus características físico-químicas y laconservación de su pureza original.Hasta el siglo XVII, gracias al desarrollo de otras ciencias, no se comienza a estudiar la distinta naturaleza de lasaguas a las que empíricamente se les atribuían efectos terapéuticos, a partir de ese momento se produce un grandesarrollo de esta rama de la terapéutica, que alcanzó su máximo esplendor durante el siglo XIX y primerasdécadas del XX. Después de las guerras mundiales, la utilización de las aguas mineromedicinales pasó un periodode decadencia, debido en parte al desarrollo de la industria farmacéutica y a otros avances en el campo de lamedicina como los producidos en la cirugía. En los países del sur de Europa, predomina el concepto de aguamineral o mineromedicinal como
 
aguas de origen natural, que por sus características físicas,
 
químicas y/omicrobiológicas tienen efectos terapéuticos comprobados y han sido
 
declaradas de utilidad pública por lasautoridades competentes.En general, las aguas mineromedicinales, para considerarse como tal, deben cumplir alguna de las siguientesespecificaciones, tener una temperatura superior a 20ºC, tener una mineralización total superior a 1000 mg/l, otener en su composición algún elemento especialmente activo, aunque la mineralización total sea inferior a 1000
 
mg/l. Además de tener alguna de estas características deben demostrar sus efectos sobre la salud y la enfermedad.Su composición y características deben mantenerse constantes a lo largo del tiempo y sobre ellas no está permitidaninguna manipulación, excepto el calentamiento o enfriamiento, para que no se modifique su composición y semantengan los efectos terapéuticos. Por la misma razón deben utilizarse lo más cerca posible del manantial, ya queel contacto con el aire o su transporte pueden hacer que pierdan algunos de sus elementos.Paralelamente a esta concepción, y como consecuencia de la propia idiosincrasia de sus aguas subterráneas ymanantiales, Alemania, Austria y la Suiza alemana desarrollaron una filosofía más cuantitativa que cualitativarespecto a las aguas minerales. Es decir, se fijaron más en la característica de "enriquecimiento" de las aguassubterráneas que en la facultad "natural" de las mismas, y fueron estableciendo unos mínimos en minerales por loscuales se reconocía la "calidad mineral" de un agua. Es la filosofía de la Doctrina Germánica.En definitiva, según las legislaciones de los países de tradición latina, el agua mineral, por su propia pureza, no puede ser manipulada, ni su composición alterada en el proceso de captación y envasado, ni siquiera para eliminalos gérmenes propios del agua (autóctonos), por considerarlos, como ha demostrado la experiencia, inofensivos y probablemente beneficiosos para la salud.El buen criterio de los legisladores europeos hizo converger los dos criterios:
Un concepto “latino” que da prioridad a las propiedades curativas de las aguas minerales naturales.
Un concepto “germánico” que alude como determinante a una mineralización notable o un contenido degas significativo, o ambos.en la actual normativa de la Comunidad Europea que valora a la vez las características de contenido mineral de lasaguas y la calidad inalterable de un producto natural.(tabla 2)

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