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 El reino de la transparencia
Comunicación y Democracia en tiempos de poder popular  Por  José Javier LeónUniversidad Bolivariana de Venezuela
(Este libro recibió mención de honor en el concurso internacional de ensayo MarianoPicón Salas, del Centro de Estudios Latinoamericano Rómulo Gallegos, (CELARG),año 2008)
 Introducción: Los medios del capital 1.Comunicación alternativa, algunas consideraciones2.Sobre el conocimiento3.La inversn4.“El silencio informativo” o la anagnórisis5.Comienzo de la política (Después de recoger los cadáveres)6.Sólo es irreal lo que se puede medir 7.Comunicación y poder popula
Sólo una alucinación ideológica ha podido convencernos de que el capitalismo es la vía natural, yla única posible, a la ciudadanía general. Precisamente el mercado capitalista se concibe a sí mismo como una suma de intercambios aislados y particulares, las dos características que Diderot atribuía a la relación de “subditaje”, y sólo es capaz de aprehender a los hombres, por tanto, en sucondición de aislamiento y particularidad. El mercado únicamente reconoce “simples hombres privados”, en permanente estado de naturaleza, que establecen relaciones particulares -sinembargo- en un medio social histórica y estructuralmente construido a partir del despojamientodesigual. Estos sujetos ficticios son formalmente dueños de sí mismos allí donde de hecho sólo pueden “contratar” su redomesticación; allí donde sólo entran precisamente después de renunciar a la ciudadanía misma y para negociar su condición de súbditos mediante un contrato privado. El mercado, como la monarquía, generaliza el orden doméstico, el orden de los domesticados, laextensión y hegemonía de los vínculos familiares sin necesidad de una legitimación exterio sobrenatural o mitológica: precisamente ese régimen imaginario en el que los esclavos eligen a susamos y las mujeres a sus violadores. En este contexto, la ciudadanía o “politeia” se convierte enuna combinación de “politesse” y “policía”; es decir, en un régimen de domesticación en el que losricos, alternativa o simultáneamente, educan y reprimen a los pobres. En cuanto al ámbito público,también ha sido completamente despolitizado o domesticado, identificado con la exhibición entelevisión del gineceo y la ergástula: lo que -fraudulenta inversión- llamamos “publicidad” paradesignar la invasión totalizadora del espacio común por parte de los intereses y los deseos privados.
Santiago Alba Rico. Capitalismo y Ciudadanía
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Introducción:
 Los medios del capital 
I.
La crisis de la democracia, que se refleja en desconfianza en sus instituciones, es almismo tiempo una crisis del periodismo, decía Walter Lippmann en 1920. Brian McNair,ochenta años después, afirmaría que se trata de una crisis de la comunicación pública. Conmás o menos los mismos argumentos se insiste en que la comunicación es nuclear para lademocracia y esencial para reflexionar sobre ella. “Comunicación, opinión pública ymedios de difusión –dice Esteban López-Escobar (2001)- aparecen vinculados con lademocracia en la época liberal, la época en la que se desarrolla el espacio político burgués”(29). Como se ve, desde sus orígenes el planteamiento contiene los problemas del futuro,evidentes en las posiciones divergentes del mismo Lippmann y de Edward Bernays (1891-1995): para el primero la democracia debía basarse en la transmisión de informaciónverdadera de hechos comprobados, evitando la manipulación; para Bernays “lamanipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones organizadas de las masas(era) un elemento importante de la sociedad democrática” (34). El debate en esos términosno ha concluido. No es este sin embargo nuestro asunto. La relación medios y democraciaes muy distinta si la sustituimos por comunicación y poder, un problema a todas luces máscomplejo, menos pragmático y operativo, más substancial y decisivo. Pero la confusióncampea cuando se pone bajo el rótulo
comunicación
la llamada “información” de losmedios de difusión, la telecomunicación y la opinión pública. La relación medios ydemocracia es un asunto (casi) estrictamente tecnológico; en el segundo planteamiento, losmedios quedan subsumidos en la crítica, pero de ninguna manera la determinan; son partedel problema, pero no
el 
problema. Nuestra discusión no se ubica, pues en el radio problemático liberal, se plantea y planta en
otro lugar 
.
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II.
La democracia moderna y el capitalismo que le sirve de fondo y escenario, son sistemas precarios y en constante crisis, se trata con entrambos de mantener las fuerzas de lasociedad de tal modo contenidas que las élites en el poder puedan ejercer su imperio con unmínimo (soportable, reducible y manejable) de alteraciones o “desbordes”
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. En efecto, lasdemocracias occidentales han procurado mantener a raya los levantamientos sociales que puedan hacer explícito el deseo de modificar radicalmente las relaciones de poder, yespecialmente al sistema que hizo asombrarse a David Hume de “la facilidad con que songobernados muchos por pocos, la implícita sumisión con que los hombres entregan su sinoa quienes los gobiernan”. Esta dominación de muchos por muy pocos es posible gracias alas formas de control social, coacción y coerción del Estado burgués, en el cual se producenlos conflictos y donde habita asimismo el consenso, fruto de la renuncia a las peculiaridades a favor de la uniformidad.Ahora bien, para que el Estado pueda ejercer su tarea de arbitraje y concertación “debeadquirir el monopolio de la fuerza y ser reconocido como la única instancia legítima paraadministrar las mentes y los cuerpos, estableciendo los límites del deseo y del sueño”(Susz: 288). Esto es, sin los medios de comunicación, sin el “control de las mentes” esimposible el Estado que conocemos, su legitimidad, aunque su inestabilidad sea ostensible.Sostener lo insostenible
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es el proyecto potico y económico del capitalismo,insostenibilidad que hoy torna precaria incluso la vida en el planeta. (Resulta sintomático
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“Evitar el desbordamiento (de las masas, o mejor, del pueblo organizado, que amenaza los límites normativos del sistemacon
una
 
 fuerza
 
que permite romper las barreras para avanzar en la construcción del nuevo mundo
) es el desafío de la política en la sociedad capitalista y por eso los mecanismos que se ponen en juego se encaminan a la contención, a ladisuasión, y en el límite al envilecimiento, antes de recurrir a mecanismos abiertamente coercitivos” (Ceceña, 2008: 99).
2
Resulta interesante observar que la situación natural capitalista es la insostenibilidad. La abundancia, por ejemplo, no essino el signo agresivo y más evidente (pero ciertamente más encubierto) de construcción de escasez; la curva de la producción es proporcionalmente inversa al agotamiento de los recursos, administrados no racionalmente sino con loscriterios del mercado.
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