Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Look up keyword
Like this
1Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
La Razon 4 Previo

La Razon 4 Previo

Ratings: (0)|Views: 5|Likes:
Published by La Razón Monterrey

More info:

Published by: La Razón Monterrey on Jun 11, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

06/15/2014

pdf

text

original

 
Carlos Slim:El mecenas queusa calculadora
DIEGO ENRIQUE OSORNO
Messi: El chicoque siemprellegaba tarde
LEONARDO FACCIO
MIGUEL BADILLOMARCO LARA KLAHR XIMENA PEREDO
13/14/15_Opinión5_Historia Nacional8 _Historia Internacional
/LARAZONMTY@LARAZONMTYGRUPOLARAZON.COM
CARLOS SLIM: EL MECENASQUE USA CALCULADORA 
¿Puede el hombre más rico del mundoser una buena persona?
POR DIEGO ENRIQUE OSORNO
H
ace unos años, en un eventopúblico de caridad, un hom-bre vio a Carlos Slim y se acer-có hasta él para proponerle unnegocio: hacer un libro de fotografías sobreCiudad de México que se regalaría en Na-vidad. El hombre más rico del mundo se-gún la lista de la revista
Forbes
, incluso másque Bill Gates, aceptó la oferta. Le pidió quepreparara mil ejemplares para sus clientesespeciales de
Inbursa
, el banco del que esdueño, como también lo es de la empresa detelecomunicaciones más gigante de Latino-américa, una compañía industrial de cableseléctricos, hospitales, minas de oro, cigarre-ras, el predio alrededor de donde está la úni-ca pirámide prehispánica del Distrito Fede-ral, tiendas
Saks Fifth Avenue
y fábricas debicicletas, líneas de ferrocarriles y accionesdel
New York Times
y la colección de es-culturas de Rodin más completa del mun-do. Semanas después de haber conversadocon el multimillonario, el hombre del libronavideño obtuvo una cita con él. Slim lo re-
cibiría en su ocina de Lomas de Chapulte
-pec, la tradicional colonia adinerada de laciudad, donde exhibe la escultura de broncede un Napoleón descansando en un sillón,una obra del artista Vincenzo Vela premia-
da a nes del siglo XIX en París.
»
Continúa en la
página 2Del 26 de mayo al 1 de junio de 2013
Monterrey, N.L.
Número 10802 Año 35
 
_HistoriaLocal
Del 26 de mayo al 1 de junio de 2013
Monterrey
, N.L.
S
egún uno de sus empleados, Slimla tiene allí para recordarse que esun simple mortal. Cuando el empresariole entregó un ejemplar de su libro confotografías de México, Slim lo revisó condetenimiento y miró la factura con unrostro agrio. Le dijo que no podía pagarleese precio porque le parecía muy caro. Elhombre de negocios le aseguró que noestaba ganando dinero con el libro, quesus costos de producción eran los reales.De su escritorio, donde no tiene ningunacomputadora, Carlos Slim sacó un papel yun lápiz, hizo sumas y restas, hasta que es-cribió la cifra que estaba dispuesto a pagar.
E
l empresario de un libro para regalaren Navidad cedió ante el regateo del hom-bre más rico del mundo.Todos saben algo de Carlos Slim, perono abunda gente dispuesta a hablar consoltura de él. En México hay más leyendasque reportajes acerca de este hombre queestudió ingeniería civil haciendo cuentascon calculadoras electrónicas, un objetoal que en su tesis para graduarse, el futuromultimillonario auguraría un gran porve-nir. La historia del libro de Navidad es unade las tantas que se cuentan en reunionesde empresarios para recordar el estilo Slima la hora de negociar. Otra historia que seesparce como un virus de risa en los mis-mos círculos es la del tiempo que Slimse pasó regateando con un vendedor deVenecia para conseguir un descuento dediez dólares por una corbata. Es normalque un multimillonario como Slim, tanomnipresente en la vida diaria de mexi-canos y latinoamericanos sea objeto tantode adulaciones como de insultos gratui-tos. Los juicios sobre él se dividen entre lacomplacencia de intelectuales, políticosy artistas que lo ven como un mecenasnacionalista, y la lapidación de ciudada-nos comunes que no tienen más opciónque ser sus clientes porque es dueño dela mayoría de productos y servicios quecompran. Luego se desahogan con chis-tes, como el típico: “Mi amor, entiende quecuando discutimos por teléfono ni tú ni yoganamos. Gana Carlos Slim”. Los efectosde su fortuna creciente invaden hasta laspeleas de pareja en clave de comicidadcontra uno mismo.Cualquiera puede volverse millona-
rio de la noche a la mañana por azar. Pero
estar en la cumbre de los que ganan másde mil millones de dólares, según la fábu-la de la riqueza occidental, cuesta mediavida de esfuerzo y corresponde a la ilusiónde un hombre de perfil generoso, creativoy audaz. Bill Gates es visto como un genio,Warren Buffet como trabajador incan-sable, George Soros como un millonariorebelde y chic. Slim es conocido por ser elhombre más rico del mundo en un paíscon 50 millones de pobres. Tal vez por ello,en lugar de creer en el valor de su trabajo,se le asocia más a los oligarcas rusos, quemultiplican su fortuna por corrupción yreciben ventajas para hacer negocios bajola sombra del poder.
The Wall Street Jour-na
atribuye la fortuna de Slim a sus prác-ticas monopólicas. El magnate lo ha nega-do una y otra vez, pero en México es muypopular la idea de que sin la ayuda quetuvo del gobierno, nunca hubiera llegadola cúspide de los más ricos del mundo.Carlos Slim subió por un elevadorprivado al club de
Forbes
cuando abriósu billetera para un aspirante presiden-cial. Slim donó 25 millones de dólares
para la campaña del candidato del Par
-
tido Revolucionario Institucional (PRI),
a las elecciones presidenciales de 1994.En una cena, Carlos Salinas de Gortari, elpresidente saliente, les pidió esa cantidada él y a otros multimillonarios mexicanospara asegurar el triunfo de su partido, quepor primera vez temía perder las eleccio-nes que hasta entonces había ganado confraude. Slim era un entusiasta defensor
del PRI. En aquellos tiempos, su éxito se
atribuía a sus buenas relaciones con losgobiernos del partido que se mantendríadurante 70 años en el poder en México.En
El ogro filantrópico
, Octavio Paz diceque el Estado creado por el PRI era un
amo sin rostro y desalmado que obrabasobre la gente no como un demonio sinocomo una máquina y que, a medida quecrecía el mal, dejaban de ser excepcionalesy se empequeñecían los malvados. Losmexicanos recuerdan esa época diciendo
que “el PRI robaba, pero dejaba robar”. Du
-rante el mandato del presidente Salinasde Gortari, se privatizaron más de 200 em-presas públicas y, de todas, la venta másrentable y polémica fue Teléfonos de Mé-
xico (Telmex), la única telefónica nacional.
Hasta entonces Carlos Slim sólo había fi-gurado como uno más de los empresariosque acompañaban a Salinas de Gortaridesde la campaña electoral. Tenía menosde 50 años de edad y lo único que se sa-bía de él era que primero había trabajadocomo agente en la Bolsa de Valores y lue-go se había enriquecido comprando com-pañías en crisis, a las que volvía rentablesen forma casi milagrosa. La adquisiciónde Telmex incluía cláusulas ventajosasque daban al empresario el control de lacompañía y el monopolio del servicio enla época de mayor contratación de líneastelefónicas en el país. Se rumoreó que ha-bía comprado Telmex actuando en nom-bre del mismo presidente cuyo gobiernoorganizaba la venta de la compañía, queSlim era un testaferro de Salinas de Gor-tari. Comprar Telmex en 1991 lo catapultócomo personaje de la vida pública en Mé-xico, y tal vez lo empujó a esa normalidad
del mal y la corrupción que Octavio Pazatribuye al PRI.
II
 Diez años antes de convertirse en elhombre más adinerado de la Tierra, Car-los Slim estuvo a punto de morirse. Sufríadel corazón. Ese otoño de 1997, el magnatelucía tan flaco y débil que sus amigos máscercanos no creían que lo verían de nuevoen su oficina haciendo cuentas con trescalculadoras a la vez. Tampoco se acos-tumbraban a la idea de no verlo revisarreportes financieros de todo el mundo conla mirada inexpresiva de un tiburón queve a una presa. Había viajado en secretoy con su esposa a Houston para que lecambiaran una de las dos válvulas de sucorazón, una intervención que no debíaser riesgosa. Estaba en el
Texas Heart Ins-titute
, un centro médico de adventistasdirigido por Denton Cooley, famoso porhaber realizado el primer trasplante de uncorazón artificial. El médico encargado de
operarlo era Paolo Angelini, un cardiólo
-go italiano pero que había estudiado enMéxico. Hablaba un español aceptable yle caía bien a Slim. En medio de la cirugíaa corazón abierto, la válvula por operar serompió. Slim sufrió una hemorragia queAngelini y su equipo de médicos comba-tieron con el suministro de una bolsa desangre tras otra hasta llegar a las 31. Las si-guientes 24 horas, Slim respiró con ayudade un ventilador mecánico. Sus barrerasde inmunidad quedaron vulnerables yadquirió una neumonía. De una semanaa otra, Slim bajó 20 kilos. Todo indicaba que la noticia de eseotoño sería la de la muerte del entonceshombre más rico de América Latina. Al-gunos de sus colaboradores creyeron quehabía muerto y esparcieron el rumor.Otros creían que los rivales del empresarioesparcían la noticia para desestabilizar susacciones en la bolsa de valores. La oficinade prensa del multimillonario tuvo quelanzar un comunicado en el que aclarabaque Slim estaba vivo y todas sus empre-sas operaban con normalidad. El médicoHéctor Castañón, jefe de terapia intensivadel
Hospital Siglo XXI 
, viajó a Houstonpara revisar su estado de salud. Slim sequedó varias semanas más en EstadosUnidos antes de poder volver a Méxicopara seguir la rehabilitación en su casa de
Acapulco. Fructuoso Pérez, amigo de Slim
desde la época universitaria, se enteró dela supuesta muerte del millonario leyen-
do un periódico. Pronto confirmó que la
información era falsa y tiempo después,de boca del mismo Slim, supo detalles delo sucedido. Dice que Slim se pone malcuando recuerda este momento: le des-esperaba el hospital, la torpeza de las en-
fermeras y los médicos. “Para él fue como
una segunda oportunidad de revivir. Lehizo pensar en hacer cambios en su vida”.Slim no habla en público de lo que suce-dió aquellos días. Tampoco entre sus ami-gos más cercanos.Cinco años antes de que se le rompie-ra la válvula del corazón, Carlos Slim yase había sometido a una primera cirugíacardiovascular. Fue con el doctor Teodo-ro Césarman, conocido por haber sido elcardiólogo del ex presidente Luis Echeve-rría y del comediante
Cantinflas
. Tras esaoperación, Carlos Slim también decidióconvalecer en su mansión de Acapulco.De esa intervención quirúrgica, se supotodavía menos por la prensa, que reciénempezaba a interesarse en el empresario.El estado de salud de Slim todavía no eraasunto de especulación en la bolsa. Cuan-do lo llevó a ser operado, para evitar serlocalizados, su esposa lo registró con el iró-nico nombre de
Carlos Delgado
.Durante el tiempo de su primera re-cuperación, Slim tuvo varias recaídas. Sedeprimió. Se dejó crecer la barba y vestíacon mayor desaliño que el de costumbre.Uno de esos días, cuando apenas rondabael lugar 33 de la lista de Forbes les dijo a susamigos que le daban ganas de olvidarse
de los negocios. Esa vez Ignacio Cobo yJuan Antonio Pérez Simón rentaron un
avión y lo llevaron a
Texas Heart 
. Slim seamarró el corazón y se animó a continuarcon sus empresas. Hoy ese hospital es unconsentido de su política de donaciones,tal vez una excepción sentimental en sufilosofía pragmática de la generosidad.Cuando anunció que donaría 40 mi-llones de dólares para investigaciones desalud, Carlos Slim declaró su teoría del al-truismo: “Nuestro concepto se enfoca enrealizar y resolver las cosas, en lugar dedar. No ir por ahí como
Santa Claus
”. Eldinero que dio ese día ha servido para quesu
Instituto Carso
—por las tres primerasletras de su nombre y las dos primeras delde su esposa Soumaya— enviara médicosa comunidades indígenas de la sierra Tara-humara y de Chiapas a que ayuden en la-bores de parto. O para atender trasplantesy problemas de riñón como los que pade-ció su esposa, que murió de insuficienciarenal en 1999. El dinero de Slim tambiénha sido usado para adiestrar a cinco milpersonas que trabajan en centros de trata-miento de adicciones y para crear equiposde atención psicosocial a pacientes en faseterminal en hospitales públicos. Su institu-to de salud ha financiado el estudio de lasbases genéticas de la diabetes y varios tiposde cáncer, además de la búsqueda de vacu-nas contra la
enfermedad de
 
Chagas
, y la
leishmaniasis
. Mientras que a Carlos Slimno le interesa el trabajo de regalar a tiempocompleto, Warren Buffet, el empresariodebajo de él en la lista
Forbes
, cree en lafilantropía a otra escala. Buffet ha donado31 mil millones de dólares, más de la ter-cera parte de su fortuna, a una fundaciónde caridad que lleva el nombre de Melin-da y Bill Gates, el tercer multimillonariodel mundo, con quien Buffet sí comparteesta visión de la generosidad. MientrasBuffet dejó de administrar sus negociospara dedicarse a la filantropía, el magnate
Todos saben algo de Carlos Slim, perono abunda gente dispuesta a hablarcon soltura de él. En México hay másleyendas que reportajes acerca de estehombre que estudió ingeniería civilhaciendo cuentas con calculadoraselectrónicas, un objeto al que en su tesispara graduarse, el uturo multimillonarioauguraría un gran porvenir.
»
Viene de
portada
 
3
_HistoriaLocal
Del 26 de mayo al 1 de junio de 2013
Monterrey
, N.L.
mexicano administra los suyos desde otrabalanza. “No es generoso ni con él mismo”,me dijo un antiguo ejecutivo de Telmex, laempresa más conocida de Slim.El hombre más rico del mundo notiene chofer y él mismo conduce su auto-móvil
Mercedes Benz 
en el desesperantetráfico del Distrito Federal. Quiere parti-cipar con un equipo en la
Fórmula Uno
,pero ha puesto la condición de que hayaun piloto mexicano en el circuito. Su ami-
go Ignacio Cobo, un copiloto habitual en
su auto y en los negocios, suele llamarlo“cierto bulto” cuando habla de él ante los
demás. Pero no sólo sus amigos más cer
-canos lo encuentran tan normal. AlfonsoRamírez, un líder campesino que defien-de a deudores bancarios, dice que a vecesSlim lo cita para hablar de economía y quees un tipo amigable y común en su trato.“Slim es un cabrón que casi siempre andaen calcetines en su oficina. De traje y sin
zapatos. Por cosas así me cae bien —dice—
. Hace cuentas con las manos y a veces usauna calculadora”. Slim es un personajefascinante por la paradoja de tener tantodinero y ser tan aburrido. Cuando viajafuera de México duerme en hotel, en casasrentadas o de amigos, porque decidió nocomprar nunca para su uso personal nin-guna mansión en el extranjero: presumeque ha vivido 30 años en la misma casa.Su equipo de prensa difunde que la ropaque viste proviene de cualquiera de lastiendas
Sears
de su propiedad, y no de lasofisticada
Saks
. Cuando fundó su banco
Inbursa
decidió no registrarlo a la Asocia-ción Mexicana de Bancos porque le pa-reció caro pagar medio millón de dólarespara obtener la membresía, que incluía eluso de las instalaciones de un exclusivo
club deportivo. Intelectuales y periodis
-tas influyentes que han sido invitados acomer a sus oficinas de Lomas de Chapul-tepec, relatan que los alimentos a vecesson traídos de la cocina del
Sanborn’s
scercano, una antigua cadena de farmaciasa la que Slim agregó con éxito restaurante,pastelería y librería. En eventos importan-tes, el hombre más rico del mundo suelecomportarse sin sofisticaciones: prefiere
Coca-Cola Ligth
que vino tinto y en oca-siones aparece comiendo cacahuates ja-poneses con la mano.El lugar común para explicar esta for-ma de ser de Carlos Slim es la reputacióntacaña de su ascendencia árabe. Años atrás,cuando viajé a Líbano, donde nacieron suspadres, una profesora me contó la historiade un estadounidense que llega a unatienda de lámparas y ve una que le gusta.
Pregunta el precio y el vendedor contesta
con el rostro sonriente que son 50 dólares,un monto excesivo para una lámpara quesin embargo el cliente acepta mientrasdice que se llevará tres. El vendedor seofende. Le increpa que no haya reclama-do un mejor precio y se niega a venderlesiquiera una. En la cultura comercial delMedio Oriente, el regateo no sólo es im-
prescindible: es un acto de cortesía. Pero en
México y en casi todo el mundo, un mul-timillonario regateando está condenado aganarse la imagen de avaro. A pesar delchiste, puede que Slim no sea un productode la cultura libanesa, pero sí un ídolo parauna comunidad que se precia de su olfatopara los negocios y lo emprendedor. EnBeirut apenas lo conocen, aunque tienevínculos personales claves con la historiapolítica reciente del país: su esposa Souma-ya Domit Gemayel pertenecía a la familiade donde salieron Bechir y Amin Gema-yel, dos de los presidentes más polémicosde la época reciente en el país productorde cedro y de
Hezbolá
. A diferencia del desu esposa, Slim —
Salim
, en árabe— es unapellido sin linaje alguno. Hasta ahora.Un hombre de Líbano que sí conoce
la historia de Slim es Issa Goraieb, el prin
-cipal editorialista del diario
Le Journal 
,un libanés de mirada generosa nacidopor casualidad en México, a mediadosdel siglo pasado. Goraieb cree que la granhambruna que vivió Líbano entre 1910 y1915 marcó a las siguientes generaciones,sobre todo, a las que, huyendo de la cala-midad, emigraron al continente america-no y construyeron redes de apoyo, comoJulián Slim Haddad, el padre de quien seconvertiría en el primer nacido en un paíspobre que logró ser el hombre más ricodel mundo. Si las culturas árabes tienenreputación de negociantes, los libaneses
exiliados a principios del siglo XX que re
-cordaban esas penurias eran todavía másprecavidos. Slim Haddad fue hijo de cam-pesinos y tras emigrar en barco a Méxicose volvió un próspero vendedor de telas.Luego fundó y dirigió por años la Cáma-ra de Comercio Libanés, donde la palabramás invocada para administrar un nego-cio fue sólo una: austeridad.Carlos Slim recibió influenciasempresariales bastante lejanas del Líbano.Cuando acababa de terminar sus estudios
de Ingeniería Civil en la Universidad Na
-cional Autónoma de México, Slim encon-tró inspiración en las páginas de una re-vista
Playboy 
. Un día, entre fotografías dechicas semidesnudas, leyó un artículo de
Jean Paul Getty, el primer hombre en acu
-mular una fortuna de más de mil millonesde dólares. La filosofía de Getty, en tornoa la necesidad de tener una “mentalidadmillonaria” impactó al joven estudiante.Hoy recuerda esa lectura como un mo-mento clave en su vida. A mediados de los60, el magnate petrolero escribía para
Play-bo
sobre negocios. Las páginas de la revis-ta enseñaban a sus lectores a convertirseen consumidores y promovían un estilode vida desenfadado y hedonista. Eran losaños previos a la rebeldía de fines de la dé-cada. En la UNAM, la escuela de Slim, sehabían desatado marchas y protestas queacabaron en una masacre de estudiantes
ejecutada por el Ejército de México. Por esa
misma época, Getty aconsejaba a los jóve-
nes a despreciar la radicalidad. Para él se
trataba de una apuesta que casi siempre seperdía.
Jean Paul Getty también cobró fama
como escritor motivacional. En su libro
Cómo ser rico
, distinguía entre cuatro tiposde personas: 1. Las que trabajan mejor porsí solas que con una empresa. 2. Las quebuscan ser las más importantes dentro deuna empresa. 3. Las que sólo aspiran a re-cibir un buen salario. 4. Las que no tienenninguna necesidad o deseo de prosperar yse conforman con lo que tienen. Los que seubican en las primeras dos clasificacionespodrían conseguir la riqueza económicaporque —
abracadabra
— cuentan conuna “mentalidad millonaria”, explicabaGetty. El magnate estadounidense decíaque su secreto para haber llegado a ser tanrico era levantarse temprano, trabajar has-ta tarde y encontrar petróleo. La principalfuente de su fortuna era
Getty Inc 
, un em-porio energético que desapareció cuandofue adquirido por
Texaco
, años despuésde su muerte. Getty tenía también la fama
Cualquiera puede volverse millonario dela noche a la mañana por azar. Pero estaren la cumbre de los que ganan más demil millones de dólares, según la ábulade la riqueza occidental, cuesta mediavida de esuerzo y corresponde a lailusión de un hombre de perfl generoso,creativo y audaz.

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->