parciales aparentemente desligadas. Unidas, son Teror, su historia, su razón, su ser y susgentes.
El recorrido de la luz desde que nace hasta el ocaso. Esa es la hilazón que unifica lapresentación de todo este audiovisual. El juego de la luz y la sombra, magia primigenia dela que surge la fotografía nos muestra, esperando nuestra interpretación, camposcultivados, casas de labranza, arboledas de color casi etéreo, fiestas, festeros, animales ycalles, caminos cubiertos de hojarasca y alfombras de trebolinas que parecen extendersehasta el
horizonte,… Pero esperan nuestra interpretación, nuestro sentimiento, nuestra
reacción, sin la cual quedarían un tanto vacíos. La fotografía, así entendida, es unapropuesta que espera respuesta.
También los terorenses y sus rincones parecen contemplarnos a nosotros, más que nosotrosa ellos, desde la seguridad de estar en su pueblo, dejando pasar la vida con un toque desocarronería. El alcalde y los vecinos desde el poyo de la araucaria, viendo el pasar ydiscurrir del pueblo; los Benítez desde el despacho de su dulcería -al olor de la cremapastelera y los hojaldres-, la castañera, miembro de un auténtico linaje familiar deimplantación secular, desde una esquina de la Plaza; el obispo y el clero a la vera de laVirgen, verdadera Señora del pueblo; el Ba
r del Muro Nuevo, mentidero y escaño;… todos
miran respetuosos, y a veces un tanto escépticos al que los mira a ellos, ya sea a través deuna lente o desde la fascinación de saberlos habitantes de un lugar de privilegios.
Igualmente está presente (eterna, vigente, convocadora, imperecedera) la Santa Imagendel Pino. Teror no está completo sin Ella. El pueblo necesita saberla cerca, y su historia, sucomercio, su configuración urbanística están indisolublemente unidos a Ella. Por eso, aquí aparecen sus fiestas. Desde que en 1952, por iniciativa del Obispo Pildain y el Presidentedel Cabildo Insular, don Matías Vega, con la connivencia y apoyo del Ayuntamiento de laVilla, representado por su alcalde, don José Hernández, se decidiera recuperar unas fiestasque habían perdido mucho de su antiguo esplendor, el Pino y todo lo que en las fechas deSeptiembre le rodea se constituyen en la cita obligada de los quieren hacer el doble caminode la espiritualidad y la canariedad. Néstor Álamo puso su genio y el pueblo puso suentusiasmo; y hoy como ayer-este audiovisual es una muestra-, la convocatoria de Terorune y reúne todo lo que el folclore, la artesanía, el costumbrismo y los deseos de sanadiversión, tienen de importante para la esencia más profunda de los grancanarios, y detodos los canarios.
Quizá el asedio del mal llamado progreso, de los avances de la civilización y el cemento nohan dejado en Teror los calamidades que han arrasado otros lugares de las islas; por lo queel tinte, el toque bucólico puede apreciarse en este audiovisual, sutil pero firme. Dan ganasde habitar en un lugar así, porque, quieran o no, los miembros del Grupo Fotográfico SanBorondón ennoblecen el paisaje, dejan entrever el momento propicio, la luz que muestra elrincón más bello, la imagen más tiernamente evocadora,..Eso es técnica, pero también esalma, y se ve, se siente, se palpa el amor hacia lo que se fotografía.
Y aparece asimismo al final, Teror de noche, cuando las sombras lo pueblan; cuando, aldecir de muchos, Teror es esencia de si mismo. Paradójicamente, la soledad crepuscular, lasemioscuridad neblinosa, puebla la Villa de sombras del pasado y taciturnos noctámbulosdel presente. Pero ni así resulta amenazante el lugar, tiene esa energía acogedora yprotectora del seno materno, recuerdo permanente de que estamos junto a la casa de laMadre Eterna. También de noche, miran los ojos de la Virgen a quien a Ella se acerca, yhasta ese ambiente de cercanía a lo sacro han sabido captar las lentes de San Borondón.
Las líneas rectas, innovadoras, pero de bella cantería amarilla, del Auditorio, recientementeincorporado a la nómina urbanística de Teror, cortan el aire como un suspiro prolongado,que se integra casi sin sentir en el entorno que le rodea. La luz de la fotografía es diferentepero a la vez idéntica a la de otros inmuebles de antigüedad que, integrados en un todo,ayudan a configurar un Teror de raíz y respeto, pero a la vez de avance y progreso.
Leave a Comment