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INTRODUCCIÓN
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estos dos últimos años, la RentaBásica Universal ha cobrado unagran actualidad gracias a la presen-tación de dos proposiciones de Ley, suscorrespondientes debates y su posterior vota-ción. Aunque el destino legislativo de ambasproposiciones no ha cumplido el deseo de suspatrocinadores, su presentación en el Con-greso de los Diputados ha permitido, sinduda, trascender a la arena política pormedio del debate parlamentario una iniciati-va que, en nuestro país, se encontraba res-tringida a la mera elucubración intelectualde reducidos foros académicos y sociales.La Renta Básica Universal implica, comosu nombre indica, la percepción por todos loscomponentes de una comunidad política deuna renta suficiente, a modo de salario, quegarantice la cobertura de las necesidadesmás elementales independientemente delpatrimonio o los ingresos de los sujetos. Laúnica condición, si cabe para su disfrute, esposeer la condición de ciudadano o de resi-dente. Ningún subsidio económico había lle-gado tan lejos en nuestro país, ni siquierafuera de nuestras fronteras, pues toda pres-tación económica está sujeta a requisitos yobligaciones. En opinión de sus defensores,una prestación de estas características devie-ne toda una tarjeta de ciudadanía en todaregla.Los efectos que producirían la aplicaciónde una Renta Universal son sólo hipotéticos,pues ninguna contrastación empírica existeen la que se puedan asir para obtener sólidasconclusiones. Tal vez por esta razón, una ini-ciativa tan singular, aunque algunos argu-mentan que incluso ya en el siglo XVIII Tho-mas Paine fue uno de sus iniciales adalides,ha merecido epítetos de toda índole. Dislatees presumiblemente el calificativo más utili-zado, bajo sus múltiples formas, por los opo-nentes. Resolutiva, por sus defensores aultranza. El paroxismo intelectual llega a sucenit cuando se afirma además que una Ren-ta Básica permite la realización de los proyec-tos individuales de vida y la completa auto-
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*Profesor. UNED.
La renta básica universalcomo herramienta para combatirla exclusión social económica.Una aproximación analítica
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nomía del individuo. Es obvio que el subsidio,por sí solo, es incapaz de finalidad tan excel-sa. La Renta nace, pues, dependiente en susinicios tanto del nivel de desarrollo de los sis-temas de bienestar, que sí son consideradosindispensables, como del nivel de ingresosque el sujeto ciudadano obtiene por la vía tra-dicional de los ingresos de su renta de traba- jo.En cualquiera de los casos, la iniciativaintroduce, sin duda, una originalidad y unatractivo incuestionables, la gran interrogan-te que se cierne sobre ella es su nula aplica-ción en Estados de Bienestar desarrolladoscomo Noruega, Suecia o Finlandia. ¿O acasola Renta Básica Universal es sólo apta paraaquellos países con deficiente desarrollo desus sistemas de protección o reducida pobla-ción demográfica?DENOMINACIONES DIFERENTES,ELEMENTOS COMUNES. ORIGEN Y DESARROLLO DEL CONCEPTO Aunque en nuestro país los debates inicia-les sobre la idoneidad, las virtudes y lasrepercusiones de una Renta Universal cuen-tan ya con más de diez años, ciertamente esaún muy desconocida en los medios sociales ypolíticos con profundidad. De hecho, formal-mente, su puesta en blanco sólo data de haceunos tres años con la introducción en el Par-lamento de las iniciativas legislativas pre-sentadas por los grupos parlamentarios de IUy ERC.Ciertamente, el balance del transcurso deestas décadas es positivo, pues el salto de loscírculos intelectuales restringidos a la esferasocial, con su formalización política, ha per-mitido que hoy día se disponga socialmentede una noción consensuada en torno a los ele-mentos que la conforma, independientemen-te de la multiplicidad existente respecto a sudenominación. No cabe duda que, a pesar dela derrota parlamentaria de estas iniciativaslegislativas, éstas han servido para dar aconocer más públicamente la naturaleza deesta medida de política social que tanto des-concierto plantea cuando el ciudadano seaproxima a ella por vez primera. Prueba deeste desconcierto es el innumerable reperto-rio de explicaciones que tan reiteradamentedeben dar cuentas sus más fervientes patro-cinadores, respondiendo, una y otra vez,sobre aspectos que debían ser claros ya entrelos propios interesados. Sorprende que aúnmuchos ciudadanos discutan sobre la idonei-dad de una renta a cambio de la universali-dad de los sistemas de bienestar consolida-dos, cuando la medida pretende ser unaherramienta más de la pluralidad de instru-mentos del modelo de bienestar presente yno, precisamente, su sustitución.Tal vez, una de las causas que precipitanestas confusiones proceda de la amplia gamade denominaciones que ha venido recibiendodentro y fuera de Europa: «ingreso ciudada-no», «ingreso mínimo», «ingreso básico uni-versal», «subsidio universal garantizado»,«ingreso social», «salario del ciudadano»,«dividendo social», «ingreso garantizado»,«subsidio universal», «ingreso ciudadano»,«rédito de ciudadanía», entre otros. Afortuna-damente en nuestro país, y otro de los benefi-cios de las desafortunadas iniciativas parla-mentarias mencionadas, es que, al menos, seha procedido a su delimitación denominado-ra: Renta Básica
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.Otra de las posibles causas determinantesde la confusión terminológica procede de lautilización de la denominación para medidaslegislativas de naturaleza diferente, pero deaplicabilidad reciente. El ejemplo más ilus-trativo, y en nuestro país, se encuentra en la
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 Aunque la Proposición de Ley de ERC optó poresta denominación, el escrito conjunto presentado porIU y ERC a la Mesa de Trabajo y Asuntos Sociales de lasCortes el 27 de abril de 2006 añadía el calificativo «uni-versal». La crónica del debate parlamentario reflejadapor el periódico El País, bajo el título «El sueldo del men-digo y el banquero» de 3 de octubre de 2007 era anali- zada como Renta Básica de Ciudadanía.
 
entrada en vigor de la Renta Básica de Eman-cipación a comienzos de este año
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. Este RealDecreto, como todos los aprobados anterior-mente, y todos los existentes en cualesquierade los modelos de bienestar europeos, esta-blece para la percepción por parte del benefi-ciario de la correspondiente prestación econó-mica toda una serie de requisitos y obligacio-nes. La universalidad del subsidio económicoes inexistente, excepto en los subsistemas depolíticas en especie como educación o sani-dad.La moda terminológica por denominarRenta Básica a determinadas ayudas econó-micas procede, no obstante, de tiempo atráscon la implantación, y actualización normati-va, de las Rentas Mínimas de Inserción de lasComunidades Autónomas, algunas de lascuales han recurrido a expresiones idénticaso análogas propagadoras de este improceden-te supuesto carácter universal
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, puesto que,una vez más, la prestación económica a la quehace referencia está sujeta a determinadosrequisitos y obligaciones y, por tanto, a undestinatario social bien determinado.La generalidad de la expresión encuentrasu máximo esplendor con la reciente renova-ción de los Estatutos de Autonomía, en dondepuede leerse, por ejemplo, que «todos tienenderecho a una renta básica que garanticeunas condiciones de vida digna y a recibirla,en caso de necesidad, de los poderes públicoscon arreglo a lo dispuesto a la ley»
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. La inclu-sión, empero, entre signos de puntuación, dela referencia a los casos de necesidad permi-te, al menos, sobreentender que la universali-dad presumible está constreñida a la verifica-ción comprobación de la situación de penu-ria económica del demandante. Una piruetalingüística que autoriza al Gobierno de laComunidad a garantizar la renta mínima deinserción para los sectores de población másdesfavorecidos económicamente.Por último, el origen de la confusión puedeser debido a una razón, si cabe, más obvia: noexiste en el mundo un caso empírico al queadherirse conceptualmente. Sólo en Alaska yen Brasil
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se encuentran los laboratorioscientíficos de esta peculiar medida, pero enEuropa ninguno, por lo que el modelo socialeuropeo carece tanto de paradigmas como deantecedentes. Por otro lado, el único caso dereferencia, Alaska, con una población inferiora los 700.000 habitantes difícilmente puedepresentarse como un ejemplo sumamenteilustrativo.En donde la confusión afortunadamentedesaparece es en los elementos centrales desu definición, gracias, en gran medida, a losnumerosos debates acontecidos en torno al
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Real Decreto 1472/2007, de 2 de noviembre. Tresmeses después del voto en contra por el grupo parla-mentario socialista de las proposiciones de ley de ERC eIU-ECV.
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Por ejemplo, en el Principado de Asturias, la rentade inserción es conocida como Salario Social Básico. Ley4/2005, de 28 de octubre.
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 Art.23.2 del nuevo texto, aprobado en referén-dum, del Estatuto Andaluz.
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En Brasil, por medio de la ley del Senado del 2001,se establecía la renta básica incondicional o renta de ciu-dadanía, aprobada posteriormente por el Parlamento en2004 y en vigor desde 2005. La diferencia con su ante-cedente más inmediato, «la Bolsa-Familia», es su voca-ción auténticamente universal, dado que el auxilioeconómico mensual fue destinado a la mejora de lascondiciones de vida de 2 millones de brasileños. Laimposibilidad de su implantación súbita, ha restringidoempero la renta básica sólo a los sectores de poblaciónmás desfavorecidos, aunque desde el gobierno se justifi-ca esta medida como una aplicación gradual sujeta a lacapacidad presupuestaria sin renunciar a su implanta-ción universal. En Canadá, también se aplica una RentaBásica parcial, pues sólo se contempla la poblaciónmayor de 65 años que percibe una prestación económi-ca independientemente de su pensión. Sólo Alaska, porconsiguiente, es el único caso en la actualidad cuyos ciu-dadanos disfrutan realmente de la cuestionada universa-lidad de esta renta procedente de los fondos que elgobierno de este Estado recibe por las reservas de petró-leo. Desde 1982, el gobernador del Estado, Jay Ham-mond propuso la constitución de un fondo común. Paramás información, puede consultarse la web de AlaskaPermanent Fund Corporation en: www.apfc.org/.
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