Edited By Sarhuino3dibujos que mandó hacer el virrey Francisco de Toledo a pintores indígenas paraenviarlos a la corte española. Aun con ellos, o con la estatua de piedra de Viracocha enCancha; o de Illapa, si es cierto lo que dice el cronista Inca Gracilazo, es difícil hacer unrecuento numeroso de representaciones antropomorfas de los incas. Por el contrario, losinvasores europeos, viviendo la fiebre del Renacimiento y la urgencia de laContrarreforma, inundaron sus tempos en América de cuadros y estatuas de santos,vírgenes, cristos, todos ellos de forma humana.Pintar o esculpir una imagen que luego se podrá consagrar, era uno de los mandatos dela evangelización. Ante la imposibilidad de dirigirse a un auditorio que no hablabaespañol, y con un número muy reducido de sacerdotes, la utilidad de las estatuas,cuadros, murales, etc., en el proceso de cristianizar era indispensable. No hay rincón enlas Américas hispánicas en que falten las iglesias y con ellas, los objetos mencionados.Justamente Huamanga, capital del actual departamento de Ayacucho es célebre por elvolumen de templos y capillas. Sus modelos arquitectónicos y decoración responden alas tradiciones artísticas de Europa ya mencionadas, y sobre todo al Barroco, que lassucedió y que en cierta forma se repite hasta nuestros días. A dichas iglesias acudían yacuden los campesinos, a prestar respeto a las imágenes que llegaron desde el siglo Xvi,aunque su percepción de las mismas sea bastante lejana del dogma católico.Es interesante recalcar que desde un primer momento fue necesario enseñar a losindígenas a pintar y esculpir figuras sacras. Hacia el siglo Xvii, ya se habíanconsolidado como profesionales de estas artes, e incluso, habían nacido corrientesdefinidas como escuelas en Quito y Cuzco, donde las imágenes cristianas recibíantratamientos y decoraciones en las que se puede percibir la mano del artista nativo.Debió, entonces, ser inevitable que para uso cotidiano, estos artistas desarrollaran susactividades, a pedido no sólo de la iglesia local, sino también de particulares o degremios o comunidades no religiosas, pero que sentían la necesidad de contar con lasimágenes.
2- Sarhua
El distrito de Sarhua es parte de la provincia de Víctor Fajardo, en el departamento deAyacucho, en la sierra centro-sur del Perú. Se encuentra al borde del río Pampas, quedivide Ayacucho, aproximadamente en dos mitades (norte y sur), su ubicación, en laladera de un cerro, a mas de tres mil metros de altura, la aísla de las rutas transitadas porla gente de Cangallo o Huamanga. Además, la manera menos difícil de alcanzar elpoblado es cruzando el Pampas, y eso puede hacerse a través de un puente muydeteriorado o bien vadeando el río durante la temporada seca, entre julio y septiembre,cuando tiene poco caudal y sólo un automóvil todo terreno puede arriesgarse a hacerlo.Dado que no existe un censo nacional desde 1993, tenemos que atenernos a las cifrasque nos ofrece la municipalidad del lugar. Son unas 80 casas las que componen la zonaconstruida de Sarhua, los residentes permanentes apenas superan el millar. El número dehabitantes es difícil de precisas, porque no menos de un tercio de la población joven yadulta, para largas temporadas en las alturas trabajando en sus cultivos o cuidandoganado. Por otra parte, no son muchos los incentivos que ofrece el centro urbano, unode ellos es la escuela (primaria y secundaria) donde a los niños de 1° al 6° grado se lesprovee de desayuno gratuito. Lo que hacer frecuente que los padres o más bien susabuelos (los padres suelen estar en el campo) los lleven para que reciban los alimentos y
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