El restaurador y la madonnina della creazione- 169 –Todos los capítulos de la novela enhttp://jungladeasfalto.com
extraordinariamente colaborador e incluso de acuerdo en que esta decisiónle ayudaría a terminar definitivamente el cuadro.Eran estos momentos de lucidez los que llevaban a Susana a pensarque Guillermo era el mismo genio, aplicado y complaciente, de siempre, yen más de una ocasión le había tranquilizado observar los ensayos del jovencon el microscopio, las mixturas y los disolventes. Y aunque había resultadofácil reproducir todo el catálogo de pigmentos con los que trabajó Utrillo enla época de la hipotética manufactura del cuadro, pues se trataba de facturaindustrial con ligeras modificaciones, aún había sido necesario muchotrabajo para dar con la mezcla perfecta. Sin embargo, hacía ya semanas quetodo estaba dispuesto, y contaban con todos los elementos que haríanindistinguible un auténtico Utrillo de la obra que saliera de las manos deGuillermo.Se habían provisto de un lienzo y un bastidor de la época y áreageográfica, que evitarían que ni los análisis textiles ni los del polen arrojaranresultados negativos; se habían utilizado clavos industriales nuevos, pero deuna antigua fábrica francesa que no había variado su proceso de fabricacióndesde su fundación; se había aplicado una imprimación pobre de carbonatocálcico al uso de los artistas de la época, que conservaron incluso tras suconsagración; se habían conseguido unas mezclas adecuadas a las usadas enla época colorista del artista, pero con disolventes poco refinados y diversassustancias no solubles para ofrecer textura; y, en definitiva, se había tenidoen cuenta cualquier detalle técnico que mantuviera la coherencia de la obraresultante con la época en la que, según la carta del profesor, había sidopintada, por lo que Susana estaba segura de que los análisis no harían sinoconfirmar su historia. Lo único que faltaba era que Guillermo imitara con suhabitual maestría el estilo de Utrillo y el negocio estaría hecho.Pero día tras día el lienzo había permanecido en blanco.En varias ocasiones además, el joven, en incontrolables accesosetílicos, había destrozado de nuevo el taller, quemado papeles, y echado porlos desagües las soluciones de disolventes en las que había estado trabajandodurante días, lo que había supuesto un considerable retraso respecto al planinicial.El profesor no había sido de gran ayuda, puesto que apenas un parde semanas después del primer ataque de Guillermo volvió a desaparecerpara terminar de hilar la historia que daría verosimilitud al hallazgo. Alparecer había trabado relación con un descendiente de Nathalie Fortin,mujer a quien Utrillo habría regalado la obra según la carta del propio
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