En el territorio argentino, urgía una política inmigratoria, atrayendo hombres conquienes colonizar, para originar riqueza, dando lugar así a una sociedad más compleja. Paralograr la integración del inmigrante a la cultura nacional, como asimismo para lograr lacapacitación para los cambios productivos en el país, se requería una política educativa.Esto estaba expresado en
“el programa sarmientino,... asentado sobre tres factorescapitales: inmigración, colonización y educación”
(Weinberg, G. 1988). Su pensamientoestaba basado sobre el modelo de desarrollo nortamericano, cuya prodigiosa capacidad deexpansión lo había deslumbrado.
“La educación debía desempeñar un papel político,económico y social fundamental”
(Weinberg, G. 1988).Sarmiento pensaba que uno de los elementos claves para el cambio era la educación parael progreso, ya que ella permitía formar hombres para desenvolverse como productores,además de ser partícipes conscientes en su función de ciudadanos.En el ensayo que Sarmiento presentó en el concurso de 1853, y que fue premiado por elgobierno chileno, expresaba aspectos significativos y profundos para el cambio:
“laobligatoriedad y gratuidad de la enseñanza; la inutilidad de los certificados de “moralidad y capacidad”; la organización de escuelas permanentes, temporales y ambulantes,escuelas para adultos, escuelas normales, etc.”
(Weinberg, G. 1995: 175). Esta política que proponía el sanjuanino propiciaba una movilidad social de sectores excluidos cumpliendode esta forma un papel fundamental en el proceso de organización del Estado para ordenar la sociedad. Esta visión de Sarmiento reinaba en gran parte de la clase dirigente de esaépoca, expresando él en una oportunidad que
“un pueblo ignorante seguirá siempre a Rosas”
.La obligatoriedad, impuesta por el poder, posibilitaba sacar a los habitantes del atraso dela
“barbarie”
, llevándolos a la categoría de
“ciudadanos”
. Aunque Alberdi pensabatambién en la educación como camino para el despegue, no era similar su planteo al deSarmiento:
“Para Alberdi los gauchos no eran bárbaros. No aceptaba la oposición entrehombres de la ciudad o del campo expuesta en el Facundo. No había sido la cantidad deescuelas lo que trazara la diferencia entre las regiones sino su posibilidad de intercambios fluidos de todo tipo con el resto del mundo, o sea Europa”
(Pérez, 1993: 22)Eran posturas enfrentadas, valorizando aspectos y visiones distintos de un país que seubicaba internacionalmente, aunque en algunos puntos coincidían.Weinberg (1995:180) en su trabajo sobre los
Modelos Educativos en la historia de América Latina
, consigna que por sugerencia del sanjuanino se convocó a un CongresoPedagógico Internacional Americano, reuniéndose en los meses de abril y mayo de 1882, para desarrollar un amplio temario.”
Muchas de las ideas expuestas en el mismo seincorporaron a la ya citada ley 1420”.
Y en el párrafo siguiente, concluye diciendo:
“Del espíritu de los debates y conclusiones de este Congreso como así de las apasionadas polémicas que registra el periodismo de la época, pero sobre todo de la legislación positiva resultante, puede afirmarse que, para aquellos hombres, la educación primaria ala sazón equivalente, se insiste, o popular, parecía suficiente para formar la mano de obraque requería esa transformación, y satisfactoria para su función “civilizadora”, con todaslas implicaciones políticas que el contexto trae aparejadas”
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