-Isidro, hoy vamos regresar de casa de tu tía con más cautela paraevitar lo contratiempos con los agentes de arbitrios que tu y yo conocemosbien. Ya sabes que conozco a Ernesto “El Chinche”, el que se encarga delencendido y mantenimiento de la calefacción del banco.Con “El Chinche”, Desiderio había tomado más de una copa deaguardiente, pero su apodo le venía por lo meticuloso que era al desarrollarlas funciones de agente de arbitrios. Desiderio continuó:-Esta vez no vamos a cruzar el puente juntos. Pasaré yo primero y, si noencuentro dificultades, te haré una señal, esperaré el momento propicio ycomprobaré si “El Chinche” está de servicio, que siempre nos tratará mejor,aunque luego me toque corresponderle, que él no se hace de rogar sino todolo contrario.Establecida la estrategia de la expedición, padre e hijo emprendieronel camino, acompañados hasta el umbral de la puerta de la casa por Rosalíaque no dejo de dar las recomendaciones propias de esta situación, aunque demanera discreta, que tampoco era aconsejable dar excesiva publicidad a todoaquello, teniendo en cuenta las envidias y que un inoportuno chivatazo podíadar al traste con todas las cautelas.Poco ante de partir, Isidro tuvo un aparte con Benito, uno de loshermanos medianos, próximo a cumplir los nueve años. Este ejercía demonaguillo en un convento cercano. Era uno de los hijos más despiertos de
Una historia de domingohttp://desdelacallechile.blogspot.com©2008
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