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Septiembre en El Raval
 
 
Me mudé al
Raval
y me convertí en una puta de verdad. Ahorame visto con sacos
Christian Dior
azul francés y aretes deoro. Todos me dicen que tengo cara de gitana. Yo digo,gitana de
lux
, gitana cara. Casi todos los días ceno lacomida de mis principales clientes: los pakistaníes. Usobolsos colorados de
Prada
y lencería
 Victoria´s secret.
Según lo que hablábamos con mi hermano, ya puedo casarme.Voy al cine a ver películas francesas dobladas al español yme agonizo de asco. También leo mucho. Bebo mucho. Follomucho y me acuerdo de una ciudad llamada Buenos Aires.El
Raval
es historia, cuna de culturas. Acarrea el pesode la leyenda de Barcelona y esta saturado de literatura,es una fuente de desconciertos diarios, un lugar deestremecimientos agudos. De movida, un barrio obrero yagotado, con mucha vida nocturna con locales destinados alos más antiguos y modernos placeres, que son el foco deatención de todo tipo de personas, personajes,sofisticados, artistas e intelectuales. Con demasiadosproblemas sociales, caracterizado por la gran corriente deinmigración: Magrebíes, Filipinos, Indonesios, Senegaleses,Dominicanos, catalanes del interior. Pues bien, aquí vivo,junto a
Delores
.La composición del barrio facilita la delincuenciajuvenil intensa donde a toda hora y en todo lugar puedesencontrar una importante presencia de adictos a las drogasilícitas y el tráfico de las mismas. Puedes ver a un tíopinchándose las venas frente a tu cara, en cualquier sitio.Un lugar genuino por excelencia, antiguo, autentico yatractivo por donde lo mire.Nos situamos en un piso en el corazón del barrio en el
Carrer de Sant Pau
. Un lugar con cuatro balcones. Cuatrohabitaciones. Salones y servicios. Con un ingresoterritorialmente
freak
, ubicado por encima de unapeluquería atendida por pakistaníes con bigotes hasta elpescuezo.Después de pasar tiempo juntas, he descubierto a
Delores
de otra manera. Ya no es esa rubia que derrocha fatalidad.Ahora puedo decir que la he bautizado como a una verdaderaamiga con deseos parecidos.Las ramblas son una especie de fronteras que dividen alas clases sociales decorativamente. Del otro lado deellas, el centro del
Barri Gotic
y todo su esplendor
romantic
constituyendo a la Plaza de
Sant Jaume
, cuyoorigen se remonta a los tiempos de dominación romana enEspaña. Hasta fue foro Romano, y del otro lado, haciaabajo, a la derecha, se encuentra
El Raval
, antes conocidopor el Barrio
Xino
, barrio maldito, el barrio caliente dela ciudad caracterizado sobre todo por la gran corriente deinmigración y marginales camaleones de cuarta clase.
 
Ya estamos celestialmente instaladas. Nos quedaremosaquí por varios meses. Hemos llenado la casa deelectrodomésticos inservibles. No nos falta nada que no sepueda comprar con dinero. Desde un principio, a mi me faltoyo. En este viaje he cambiado el trascurso de mi vida deuna manera espeluznante. No siento culpa, niarrepentimiento. No siento nada. Estoy perdida disfrutandode lo oscuro. Es solo una buena costumbre.Convertimos el sitio en un lugar muy apacible que nosqueda a ocho calles del mar. Valdría llamarse: “Centroparadisíaco de la perdición”.Es en un gran sillón cubierto por una funda rosa, dondeelaboro casi todos mis sueños. También en el ficticiobalcón a lo Julieta que tengo en mi cuarto. Este da a lacalle, que es desmedidamente ruidosa, donde oigo palabrasen árabe y respuestas en alemán día y noche. Tengo lacabeza un poco saturada, pero a la vez, me siento presa deldelirio que esta por comenzar.Me he pasado dos meses currando como los hombres mandan,sin satisfacción alguna en especial y aún no he encontradoningún aspecto negativo en esta profesión, ni violencia, nipeligro, insultos, palizas, violaciones o asesinatos. Eldesprecio siempre es de afuera, siempre es social. De todasformas, nadie se lo imagina por que me confunden con unagitana. Nunca tuve clientes sucios, ni mal olientes, sino,todo lo contrario; millonarios buen mozos, con cuerposatléticos perfumados en bienestar que dicen adorarme hastael infierno y vienen por mí, hasta este arrabal barato porsu situación de deterioro interno.¡OH! Mis vecinos son tan misteriosos y heterogéneos. Unagran colectividad de filipinos restringidos al sector deservicio por la cruel marginación. Los catalanes no puedenreconocerlo. Sus trabajos no son registrados, ni gozan deningún ascenso o desarrollo a nivel profesional,radicalmente por dificultades racistas. Al igual que losmusulmanes, están injustamente discriminados, más allá, quegran parte de ellos pueble
El Raval
.Por otro lado, están los colombianos. Con su música atoda pastilla, sus ruidos molestos, jaleos, fiebres y voceschillonas a toda hora. Y en algún lugar de todo este jodidomundo, estamos nosotras, las señoritas dispuestas, quepretenden existir, sin disipar sus ilusiones.Este barrio me cogió desde el primer momento, por sudesvarío, su liberación y sobre todo por la variedadhumana. Lo repito, que quede claro, la variedad humana:chicos en las esquinas quemando y quemando chocolate.Calles exclusivas para prostitutas. Traficantes.
Homeless
.Gitanos.
Pakis
. Moros. Italianos. Argentinos. Todas lasrazas de cuarta clase juntas. Las peores mierdas humanascaminando a tu lado.
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He llegado a tu texto por casualidad y me has enganchado.. Felicidades! Continuará..?

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