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Bertolt Brecht y la estética marxista.
 
Por María Verónica López Quesada
(www.almargen.com.ar)
La literatura alemana de preguerra
 La atmósfera de enrarecimiento político y las convulsiones provocadas por lasguerras determinaron la producción literaria alemana en las primeras décadasdel siglo.Perpetuando el legado de Frank Wedekind, y por medio de autores comoReinhard Sorge ("El mendigo", 1912) y Fritz Von Unruh, el expresionismoadoptó, dentro del género teatral, formas de abierto rechazo a la sociedad de laépoca. Por otro lado y en la misma época, el teatro revolucionario surgido de laRevolución de Octubre en la Unión Soviética tiende a propagarse en Alemania,enriquecido por las experiencias de las vanguardias, sobre todo del cubismo, elexpresionismo y el surrealismo.Es en ese contexto de fusiones y nuevas experiencias que se genera unaauténtica estética marxista que tuvo sus mejores discípulos en Erwin Piscator yBertolt Brecht.Piscator funda en 1920 el teatro proletario, destinado a la propagación de laidea de la lucha de clases. Pero la propuesta fracasa debido a lasinnumerables críticas del Partido Comunista alemán que impulsaba la idea deun teatro vigoroso, demandando entretenimiento para la clase obrera, aunqueéste fuera propuesto por la burguesía.El eterno dilema de la estética marxista, que oscila entre el goce artísticopuesto al servicio de la acción política y el adoctrinamiento declarado, produceun quiebre saludable en la obra de Piscator, ya que luego del frustrado intentocon un teatro aleccionador, el autor llega a concepciones modernas quetrascenderán las fronteras del país.
El teatro revolucionario y su máximo exponente.
 Del mismo modo que Piscator, Bertolt Brecht genera una estética novedosa,llevando a su máximo apogeo al teatro revolucionario, el cual marcar confuerza a un gran número de dramaturgos posteriores.Suele atribuirse al autor una primera etapa expresionista ("Baal", "Tambores enla noche", "En la selva de las ciudades"), sin embargo, mientras el movimientode vanguardia enfatizaba el rechazo nihilista a la sociedad de la época, Brechtpropone la adopción de un ideario socialista, de profunda raigambre humana,como solución objetiva a la crisis. "Más allá del efecto mágico logrado por medio de la vivencia artística, la palabra, la música y la acción actoral debenservir para la activación política del público con el significado marxista a travésde planteos críticos", dice Martin Reinhardt acerca de las polémicas teorías delcreador alemán.
 
En el centro de sus preocupaciones se encuentra el hombre y su destino, eldesamparo y la maldad imperantes en la sociedad, la alienación y la ausenciade moral, males que deben ser superados con el advenimiento de unacomunidad solidaria que proyecte al ser humano hacia su verdaderarealización. 
Teoría del teatro épico.
 Elisabeth Hauptmann, íntima colaboradora de Brecht, apunta en 1926 unafrase del autor que sería reveladora de toda su estética posterior: "Cuando seve que nuestro mundo actual ya no cabe en el drama, entonces resulta que eldrama ya no cabe en este mundo". En consecuencia, se debe crear un dramadistinto, y a esta tarea se aboca Brecht mediante la elaboración de la teoría delteatro épico, el cual extrae sus rasgos peculiares de la confrontación con ladramaturgia clásica.Mientras el teatro nacido de las concepciones aristotélicas propone la ilusión deque lo actuado en el escenario es un trozo de vida real, en el que el públicoparticipa con sus emociones, Brecht postula que el espectador debe darsecuenta, a través de varios artificios, de que lo presenciado es un espectáculo.Por lo tanto, la intención final no ser la catarsis aristotélica -método para que elpúblico purifique sus sentimientos- sino el despertar de una actitud críticaracional frente a lo mostrado.Los héroes del teatro clásico están marcados a fuego por su carácter, el cual,con exclusión de todo factor externo, determina su suerte. La dramaturgiaépica, en cambio, se centra en la división que el avance capitalista provocóentre el individuo y su medio, mostrando al sujeto alienado en un contexto quesigna su destino y sus obras. Este planteo es central en "La ópera de doscentavos" -basada en la "Opera del mendigo", de John Gay- : la vida es másfuerte que los hombres, y ellos son malos; pero, en su gran mayoría, por lassituaciones sociales en que les ha tocado vivir. "Ser un hombre bueno, exponeen uno de los songs, ¨¿A quién no le gustaría?...pero, desgraciadamente, eneste astro, los medios son precarios y los hombres brutales. "¿A quién no legustaría vivir en paz y armonía?; pero las circunstancias -¡ay!- no son así!".En consecuencia, mientras el teatro clásico, manteniéndose en vilo conrelación a nuestra época, ya no cumple su función social y se centra en el meroentretenimiento como único fin, la estética brechtiana intenta originar el espíritucrítico en pos de la acción revolucionaria.Sin embargo, la delectación artística es también deseable, aunque siempre alservicio del conocimiento. "...Nuestro teatro debe suscitar el deseo de conocer y organizar el placer que se experimenta al cambiar la realidad, dice Brecht,nuestros espectadores deben no sólo aprender cómo se libera a Prometeoencadenado, sino también prepararse para el placer que se siente liberándolo". 
La revelación de lo oculto
 
Para poner en práctica sus postulados teóricos, Brecht se vale de ciertastécnicas que generarán una ruptura profunda con la tradición teatral vigentehasta ese momento. Con el fin de arrancar al público de su actitud pasiva utilizael efecto de distanciamiento, que tiende a provocar en el espectador unasensación de extrañamiento frente a lo que se le representa. Para esto utilizamúltiples recursos:- Escenas en las que se narra, en forma de cuadros fragmentados, con unasuerte de montaje que impide una totalidad orgánica.- El actor representa al personaje sin identificarse con él; utiliza una gestualidadartificial y brusca y un vestuario que se asemeja a un disfraz. En "Schriften zumTheater" Brecht compara al actor con el testigo ocular que muestra a unamuchedumbre como sucedió determinado accidente.- La acción se interrumpe constantemente, no progresa, se fragmenta, yestá modulada por la presencia de un intermediario - el narrador - que tomadistancia y la comenta.- La música ilustra la situación a través de un poema paródico de ritmosincopado.- Se utilizan carteles explicativos - resumiendo los pasajes que se verán acontinuación - para evitar que el espectador siga con suspenso las alternativasde la acción.- La escenografía es simple, nunca ocupa el primer plano y el escenario esmostrado como fondo.Todo esto contribuye a la creación de un "teatro científico" en el que larepresentación conduce a revelar la realidad oculta. La antigua concepciónculinaria de un teatro que anestesia la razón generando lágrimas catárticasdebe dejar paso a una nueva estética que mantenga al espectador en unaactitud crítica, permitiéndole engendrar decisiones.
Sobre la teoría y la práctica
 Ahora bien, cabe preguntarse si Brecht aplicó fielmente en sus obras aquelloque postulaba en teoría. Vale aclarar que si bien en la construcción y el usoque hace de los distintos recursos hay coincidencia, no ocurre lo mismo -en latotalidad de sus piezas- en lo relativo al contenido.Los principios del teatro épico tienen una rigurosa contrapartida práctica en lasobras didácticas -"La medida", "La excepción y la regla", etc.- en las que laacción se reduce a una corta fábula para ilustrar una lección política partidaria.En "La medida", por ejemplo, el coro de control ensalza una actitud extrema:"quien lucha por el comunismo debe ser capaz de luchar y no luchar, de decir la verdad y no decirla, de prestar servicios y negarlos, de cumplir sus promesasy no cumplirlas, de exponerse al peligro y evitarlo, de ser reconocible y ser irreconocible..."
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