En el centro de sus preocupaciones se encuentra el hombre y su destino, eldesamparo y la maldad imperantes en la sociedad, la alienación y la ausenciade moral, males que deben ser superados con el advenimiento de unacomunidad solidaria que proyecte al ser humano hacia su verdaderarealización.
Teoría del teatro épico.
Elisabeth Hauptmann, íntima colaboradora de Brecht, apunta en 1926 unafrase del autor que sería reveladora de toda su estética posterior: "Cuando seve que nuestro mundo actual ya no cabe en el drama, entonces resulta que eldrama ya no cabe en este mundo". En consecuencia, se debe crear un dramadistinto, y a esta tarea se aboca Brecht mediante la elaboración de la teoría delteatro épico, el cual extrae sus rasgos peculiares de la confrontación con ladramaturgia clásica.Mientras el teatro nacido de las concepciones aristotélicas propone la ilusión deque lo actuado en el escenario es un trozo de vida real, en el que el públicoparticipa con sus emociones, Brecht postula que el espectador debe darsecuenta, a través de varios artificios, de que lo presenciado es un espectáculo.Por lo tanto, la intención final no ser la catarsis aristotélica -método para que elpúblico purifique sus sentimientos- sino el despertar de una actitud críticaracional frente a lo mostrado.Los héroes del teatro clásico están marcados a fuego por su carácter, el cual,con exclusión de todo factor externo, determina su suerte. La dramaturgiaépica, en cambio, se centra en la división que el avance capitalista provocóentre el individuo y su medio, mostrando al sujeto alienado en un contexto quesigna su destino y sus obras. Este planteo es central en "La ópera de doscentavos" -basada en la "Opera del mendigo", de John Gay- : la vida es másfuerte que los hombres, y ellos son malos; pero, en su gran mayoría, por lassituaciones sociales en que les ha tocado vivir. "Ser un hombre bueno, exponeen uno de los songs, ¨¿A quién no le gustaría?...pero, desgraciadamente, eneste astro, los medios son precarios y los hombres brutales. "¿A quién no legustaría vivir en paz y armonía?; pero las circunstancias -¡ay!- no son así!".En consecuencia, mientras el teatro clásico, manteniéndose en vilo conrelación a nuestra época, ya no cumple su función social y se centra en el meroentretenimiento como único fin, la estética brechtiana intenta originar el espíritucrítico en pos de la acción revolucionaria.Sin embargo, la delectación artística es también deseable, aunque siempre alservicio del conocimiento. "...Nuestro teatro debe suscitar el deseo de conocer y organizar el placer que se experimenta al cambiar la realidad, dice Brecht,nuestros espectadores deben no sólo aprender cómo se libera a Prometeoencadenado, sino también prepararse para el placer que se siente liberándolo".
La revelación de lo oculto
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