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LA IRRUPCIÓN de los indígenas como actores políticos en los paíseslatinoamericanos es uno de los fenómenos más notables ocurridos afines del siglo XX en el continente y sin duda tendrá impactos de largaduración. En el presente ensayo plantearemos una hipótesis acerca deun punto de viraje –el fin de un ciclo y el inicio de otro– en la trayecto-ria de los conflictos etnopolíticos en América Latina, y la renovadaactualidad de los
 derechos territoriales
en el nuevo ciclo que ya se esbo-za, en un escenario marcado por transformaciones de una geopolíticaneoliberal. Derechos territoriales que comprenden dimensiones que van más allá de los asuntos jurisdiccionales y administrativos en loscuales se ha centrado el debate de las autonomías como forma de rea-lización de la autodeterminación.
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 Víctor Toledo Llancaqueo*
Políticas indígenasyderechos territorialesen AméricaLatina:1990-2004
¿Las fronteras indígenasde laglobalización?
*Historiador. Investigador del Centro de Políticas Públicas y Derechos Indígenas,Universidad de Arte y Ciencias Sociales, Santiago de Chile.
En: Pueblos indígenas, Estado y democracia , ISBN 987-1183-15-1Buenos Aires: CLACSO, 2005 http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/davalos/davalos.html 
 
I. C
ICLOSDELMOVIMIENTOINGENA
1.1.- E
LCICLOLATINOAMERICANODECONTIENDASPORLOSDERECHOSINGENASYLOSCONFLICTOSETNOPOTICOS
: 1990-2003El ciclo que simbólicamente demarcan los años 1990 y 2003
1
fue fun-dante de las contiendas indígenas del siglo XXI en América Latina, entanto se constituyen los movimientos indígenas en actores políticosnacionales y transnacionales y decanta una agenda de derechos de lospueblos indígenas. En todos los países donde se encuentran pueblosen condición de indígenas, sus movimientos lograron poner en el cen-tro del debate público, con distinta intensidad, sus reclamos de reco-nocimiento como colectivos diferenciados –pueblos– sujeto de dere-chos, exigiendo nuevos estatutos que garanticen su existencia y sulibre determinación (Brysk, 2000; Van Cott, 1996).Ese ciclo fue también una expresión de la amplia corriente globalde re-emergencia de las identidades y conflictos etnopolíticos, post gue-rra fría (Gurr, 2000; Kymlicka, 1996; 2003)
2
. Al respecto es necesariohacer una precisión previa. Se ha planteado que una común gramáticamoral subyace en estas luchas por el reconocimiento, que afloraron trasla caída del muro de Berlín. Sin embargo, es necesario distinguir lo espe-cífico de las luchas de los pueblos indígenas, y su
 gramática
, en medio dela selva global de contiendas etnopolíticas, y la explosión de literatura ydiscursos políticos que se incrementa desde los años noventa. ¿Son simi-lares la situación y reclamos de los miskitos y de los kurdos, los mapu-ches y los palestinos, los shuar y los vascos? Hay autores (Foerster, 1999)que así lo creen, e insisten en etiquetar a los movimientos indígenas con-temporáneos que reclaman derechos de libredeterminación como
 etno-nacionalistas
e incluso como fundamentalistas, a la vez que clasifican a
Pueblos indígenas,estado ydemocracia68
1 Por cierto, el ciclo se inicia antes de 1990, y puede remontarse a varias décadas; asi-mismo pueden proponerse otras periodizaciones específicas según cada país. Los años1990 y 2003 son parte-aguas simbólicos con hitos de visibilidad continental: el levanta-miento de 1990 en Ecuador, y el congreso continental de Quito (1990), hasta llegar al finde la aventura indígena en el gobierno en 2003 en el mismo país. La oleada de los movi-mientos indígenas ganó impulso con la campaña de los quinientos años, en torno a1992, y una definitiva escalada tras la rebelión chiapaneca. El ciclo tuvo su
 peak
mediá-tico y cierre simbólico con la pérdida del plebiscito constitucional en Guatemala y lamarcha zapatista al Zócalo de Ciudad de México en 2001, la amplia sonrisa de Fox y lasensación de que “algo raro está ocurriendo”.2 Para un panorama actualizado mensualmente del debate anglosajón, consultar enInternet las siguientes páginas: <http://qsilver.queensu.ca/~philform/newsletter.html> y<http://www.cidcm.umd.edu/inscr/mar/>.
 
los pueblos indígenas dentro del campo de las minorías nacionales y apli-can sin mediación alguna esquemas reduccionistas.Pareciera que ya no es tema analizar los términos del statusindígena como relación con un Estado, y cuestionar a este, sino que lapregunta fundamental para estos intelectuales es saber si los indíge-nas han pasado ya de la
 fase 2
a la
 fase 3
del esquema de Hroch (1996),elaborado a partir de realidades balcánicas. También hay intelectualesindígenas que prefieren asimilar retóricamente las contiendas indíge-nas por sus derechos en América Latina a los términos del conflictopalestino-israelí, con evidente simplificación de ambas contiendas.Por cierto, ese esfuerzo de tipificación no es inocente ni carente deconsecuencias. El encuadre o etiquetado de un conflicto es parte de lacontienda etnopolítica, y hoy la
mass-mediación
e iconización de lapolítica global ofrecen una amplia gama de metáforas, símbolos yreferentes. Pero de esas definiciones emanan opciones políticas y cur-sos de acción que pueden ayudar a una resolución democrática de losconflictos o a su profundización, a crear espacios de política o a con-ducir a una tragedia de proporciones. No sería extraño que aplicandoestos reduccionismos se escriba otro negro capítulo en la historia decinco siglos de estereotipos y condenas, y los indígenas se sumen allargo repertorio de estigmas, que comenzó con el de los
 salvajes-incivi-lizados
y terminó con el de
terroristas-fundamentalistas
.Con base en los bancos de datos y análisis sistemáticos de lascontiendas intra estatales de base étnica en el mundo contemporáneo,se pueden distinguir al menos cuatro grandes tipos de conflictos y pro-blemas etnopolíticos (PNUD, 2004; Gurr, 2000)
3
, a saber: a) los conflic-tos interétnicos en que está en disputa el poder o control del estado; b)los conflictos separatistas, de
minorías nacionales
cuyos movimientosetnonacionalistas se orientan a una estatalidad independiente; c) con-flictos y movimientos de minorías étnicas migrantes en países desa-rrollados; y d) los conflictos, movimientos y contiendas por derechosde pueblos indígenas.Si bien todos ellos son expresiones de uno de los fenómenoscaracterísticos de la contemporaneidad –el pluralismo étnico y cultu-ral–, es un profundo error metodológico y político asimilar todos estosdiversos conflictos a un solo tipo, sin distinciones, más aun en unmundo crispado por los conflictos etno-culturales y los fundamentalis-mos, y que en la última década han mostrado sus lados más pavorosos.
69 Víctor Toledo Llancaqueo
3 Ver el proyecto
Minorities at Risk
en <http://www.cidcm.umd.edu/inscr/mar/>.
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