ojos y dejé actuar el Reiki. Perdí la sensación del tiempo. En mis manos percibí el fuerte latido de mi corazón. Con el tiempo se tranquilizó, hasta querecobró su ritmo normal. El nerviosismo se desprendió de mí. Percibí armoníay serenidad interior. Actualmente es completamente natural para mí laimposición regular de Reiki.
Trastornos de la pubertad y migraña
Cuando mi hija llegó a la pubertad, como muchas otras niñas de su edad,sufría intensos dolores en el bajo vientre y frecuentes migrañas. Le ofrecí untratamiento con Reiki, pero como era algo nuevo para ella y nos separaba elconflicto normal entre madre e hija, primero mostró cierto escepticismo.Siempre se quejaba de que yo tenía poco tiempo para ella y que prefería a sushermanos.La motivación para ella de aceptar el Reiki fue en primer lugar, la necesidad"mi mamá se dedica sólo a mí". En el primer tratamiento me limité al Chakradel sacro. A ella le causó una impresión muy agradable y relajante, y sintió elcalor como un gran bienestar. La sensación de calor perduró durante toda lanoche. El día siguiente me pidió otro tratamiento. A partir de este momentotraté con regularidad su bajo vientre y la migraña con las correspondientes posiciones de cabeza. Después de una cantidad de tratamientos periódicos, losdolores menstruales habían perdido su intensidad, hasta alcanzar una medidanormal, y los dolores de migraña no aparecieron más.Esta relación más profunda y la ayuda que pude darle, permitió el desarrollode una nueva relación madre e hija. Se había reinstalado la base de confianzay ella comenzó a interesarse cada vez más en Reiki. Cuando cumplió 18 años,me pidió la iniciación en Reiki Grado I. Mientras tanto aplica Reikiregularmente y con buenos resultados.
Tratamiento del dolor ciático
Mi amiga, Úrsula Vogt, con quien escribí este libro, fue iniciada comomaestra de Reiki por mi marido. Fue consultada por una señora con trastornosciáticos, que hacía varias semanas que estaba en tratamiento médico y tenía parte de enferma. El médico le había dado el alta con la advertencia de quetendría que seguir viviendo con los dolores que todavía la aquejaban. A pesar de las inyecciones y de las infusiones aún sentía con mucho dolor su nerviociático derecho. La señora Vogt la trató en el lado derecho con la posiciónespecial para el dolor ciático. Durante el tratamiento, tuvo la idea de tratar también la pierna izquierda. Para su asombro, notó que la pierna izquierdareaccionaba notablemente con más fuerza que la derecha enferma.Después del tratamiento, la paciente estuvo totalmente relajada y contó conlujo de detalles cómo la energía fluía con suaves impulsos a través de su pierna. La pierna izquierda estaba realmente caliente. El tratamiento continuó
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