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La Gran Matanza de Gatos

La Gran Matanza de Gatos

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06/22/2013

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 1
LAREBELIÓNDELOSOBREROS:LA GRAN MATANZADE GATOS ENLA CALLE SAINT -SÉVERIN
En Robert Darnton (1994):
 La gran matanza de gatos y otros episodios enla historia de la cultura francesa
. México, FCE [1984]
EL
SUCESO
más divertido enla impr enta de JacquesVincent,según un obrero quelo presenció,fue una escandalosa matanza de gatos.El obrero, NicolasContat,lo contó al r elatar suvida dea prendiz en el ta- ller ,situado en lacalle Saint-Sévein,en País,dur antela cada de 1730. Explicó que lavida del aprendizera dura.Ha bía dos aprendi- ces:Jerome, que esel nombecon el que apareceContat en su relato novelado,
y
Léveillé. Ambos dormían en un cuarto helado
y
sucio, selevantaban antes del amanecer, todo el día hacían mandados,trataban de eludir los insultos de los obeos
y
el maltratodel patón,
y
sóloreci bían como paga las sobrasde lacomida. Esto les parecía especial- menteodioso. Envezdecomeenla mesa con el patrón,sólolesdaban las sobrasdesu plato en la cocina.Peor aún,la cocinera vendía en se- cr etolos restos de la comida
y
lesdaba a los muchachosalimento par a gatos:cane vie ja
y
 podrida que no podíantr agar ,
y
que ellos devol-víanalos gatos,mismos que la rechazaban. Esta última injusticiaimpulsó a Contatahablar de los gatos.Ocu-  paron un sitio es pecial en su narración
y
enla casade lacalle Saint- Séver in.La esposa del patón losador a ba,en especial a
Gise
(gr is), su gatafavorita.La pasión por losgatos paecíaha berse apoderado de todas las imprentas, por lomenos anivel delos patroneso burgue- ses,como los llamaban los taba jador es.Un burgués conservaba 25 gatos.Tenía sus retratos pintados
y
los alimentaba con aves asadas. Mientas tanto, los apendices trataban deenfr entarse al problema del excesode gatos callejeros que vivíanen el baiode las imprentas
y
que volvían insopota ble su existencia. Los gatos
maullaban
toda la
nocheen el techo sobreel sucio cuarto donde dormían los aprendices, loque les hacía imposible conciliar el sueño dur antelanoche.Yaque Jer ome
yveillé
tenían que abandonar la cama alas cuatro ocinco
de lamadrugada para a brir la pueta alos primeos traba jadores que llegaban,empeza banel a en estadodeagotamiento,mientras que el burgués se levanta batarde.El patrón notaba ja baconloso beros, nicomíaconellos. De ja ba que elca pataz dirigier a el taller ,
y
rar a vez se presentaba,excepto paadescargar su mal humor ,generalmente contra los aprendices. Una noche losmuchachos decidieroncorr egir esta in justa situación. veillé,que teníauna extr aordinariaca pacidad para lamímica, ca- minó agatas por el techo hasta ue lleauna seccióncercadela ecámaradel patr ón, y se puso a maullar yaullar enorma tan ma- cabra queel burgués
y
suesposano pegaron los o jos en todalanoche. Después de vaias noches desurir estetatamiento,decidieron que los ha bían embrujado.Peroen vezdellamar alcur a(el patóner a excepcionalmente devoto yla patrona es pecialmente a pegada a sucon- esor )les ordenaron alos a pr endices que se deshiciean de losgatos. La patona dio la or den, peolesecomendóque por ningúnmotivo asustaran a sugata
Grise.
 
 2
 J
erome
y
veillé pusieronmanosa lao br a con alegría,
y
los obreos los ayudaron. Ar mados con mangosdeescoba,var illas de las prensas
y
otros instrumentos de tra bajo, persiguier on a todoslosgatosque pu- dier onencontrar .Empezaroncon
Grise.
Léveillélerompió la columna vetebralcon una vailla de fierroy
J
eomela remató;des puésla ocultaron en unalbañal. Los obr eros aearon a los otros gatos por  los techos;apalearon alos que se pusierona sualcancey, con sacos colocadosestr atégicamente,atra paon alos uetrataon de esca pa. Vaciaron lossacosllenosdegatos moribundos enel patio.Des pués,to- dos los trabajadoes de la imprentasereunieonyealizaronuna  parodia de juicio,conguardias,un conesor yunverdugo.Des puésde declaar culpa bles alosanimales y administrarles los últimossaca- mentos,los emataron en patíbulos improvisados.Ataída por el ruido delas risas,la patona apareció. De jó escapaungritoagudoencuan- to vio un gato ensangrentado que colgabadeun lazocorredizo. Sospe- chó entoncesue podría ser sugata
Grise.
Los hom bresleaseguraron que noera ella,
y
ue res petaban demasiado la casa par ahacer  semejante cosa.Enese momentoa parecióel patón.Le llenó deira ver queel tra bajoseha bía suspendido;si bien su es posatrató deexpli- carle queestabanamenazados por untipo más gravedeinsubodina- ción.Acto seguido am bosse retiraron,
y
los hombres se entregaron aun éxtasis de "alega","desorden"y "risa". La risanoterminó allí.Léveillé volvió a repetir toda la escena en mímica por lo menos 20 veces durante los días siguientes cuando los impresor esquerían reírse un r ato.Lasimitaciones par ódicasde los inci- dentes de la vida en el taller ,conocidas como
copias
en la jerga de losimpresor es, eran una fuente importantede diversión paa loshombres. Laideaer a humillar a alguien del talle burlándose de sus defectos. Una
co pia
con éxito hacía rabiar al que era objeto de la broma
- pendr elaché ure
(se encabronaba)en el caló del
taller -y
luegosus com pañeroslo perseguíancon una"cencer rada".Hacíancorer las regletasdecomposición sobre las cajasde los tipos, golpeabancon sus mazos lasramas, gol peaban los anuarios,
y
 balabancomo cabras.El  balido
(bais
en caló) era el símbolo de la humillación acumulada sobrela víctima, como se dice cuando a alguienlo convierten en "chivo expiatorio".Contat subrayaba que Léveillé producía las
copias
más di-vertidasue había visto en suvida
y
que generaban los coros más ruidososde cencerradas.Todo el episodio, la matanza de gatos y las
copias,
sobresalíacomo la experienciamás festiva que había tenido
J
erome entoda su carrera. Sin embargo, al lector moderno esto no le parece gracioso,sino más  bien repulsivo.
¿
Cuál es la gr acia de que un gupo de hombres ma- duros balen comocabras
y
hagan ruidocon sus instrumentos de traba- jo mientas un adolescente representa con mímica una matanzaitual de un animalindefenso? Nuestr ainca pacidad para com prender este chiste esun indicio de la distancia que nos separa de lostrabajadores deEuo paantes de la época industrial.La percepción de esta distan- cia puedeservir como punto de partida de una investigación, porque los antro pólogos han descubierto quelosmejores puntos de acceso en un intento por penetrar en unacultura extraña pueden ser aquellos donde par ece haber más oscuridad.Cuando se advierte que no se entiendealgo (un chiste,un poverbio,una ceremonia) particular- mente signif icativo para los nativos, puede verse dónde abordar un sistemadesignificados extrañocon el objeto de estudiarlo.Si se en- tiende cuáles la gacia de una gran matanza de gatos,quizá sea posible "comprender" un ingrediente básico de la cultura artesanal del An- tiguo Régimen.
 
 3
 Debe aclar arse desde el pincipioueno podemoso bservar lamatanza de gatosde primera mano. Sólo podemos estudiarla a través de lana- rracióndeContat, escitaunos veinte años después del suceso. No  puededudarse dela autenticidad de la autobiograf ía seminovelesca de Contat, como Giles Barber hamostrado ensu magistal edición de
estetexto. Pertenece a unalínea de escritos auto biogáficosdeim-  pesores quese extiendedesdeThomasPlatter hastaThomas Gent, BenjanFr anklin, Nicolas estif dela Betonne yCharles Manby
Smith,
Comolos im pr esoes,o por lomenoslos ca jistas, de bíanser  medianamenteinstr uidos paa poder realizar su traba jo, seenconta-  banentr elos pocosartesanos que pudieon elatavidas de laclase tr a ba jador ahace dos, tres y cuato siglos.A pesar de sus faltasdeoto- gafía yerrores gamaticales, el relato de Contat quies elmás r ico. Peono puedeconsider ase unaimagen fiel de lo q uerealmentesu- cedió. De be inte pretarse comolaversión deContat de un suceso, como su intentodenarr ar uncuento. Al igual quetodoslosnarradoes decuentos, sitúa la acción en un maco deeerencia,suponeun con-  juntodeasociaciones yeacciones por parte de sus oyentes,
y
oece unaela boración im portante de la materia primadela ex peiencia. Pero ya que intentamos com pr endeen especialsu significado,node-  bemos rechazarla por sucacter icticio.Al contrar io,alconsidea estanarr acn unaiccn ounainvenciónsignificativa, podemosusar - la par adar una
e x plicat iondee xe
etnológica. La primea explicación que pro bablemente se lesocur a ala mayo- ade loslectoes delahistoriade Contat,esquela matanzade gatos siviócomo unataqueindirecto al patróny a su esposa.Contatsia estesuceso en elcontexto delaso bservaciones sobreladispar idad en- tr e el grupo delos tr a bajadoresylos bugueses enlos elementos básicos de lavida:el trabajo,lacomida
y
elsueño.La injusticia parece es pe- cialmente flagrante enelcasodelos a pr endices,queeran tratados comoanimales,mientr asqueéstoseranascendidos,so br esus ca be- zas,ala posición que de berían ha ber ocupadolos muchachos enla mesadel patr ón.Aunquelos apr endices parecíanlos más maltratados, eltexto aclaaquelamatanzade losgatos expresa baunodioalos  burguesesquesehabía extendidoentre todoslos tr a bajadores:"Los  patones aman alos gatos,y poconsiguienteellos[losobreros]tienen queodiarlos".Después dedirigir lamatanza, LéveilIéseconvirtióen elhéoedeltaller , porque"todoslos trabajador esestánencontr adelos  patr ones.Basta hablar mal de ellos[delos patr ones] paaser estimado  potodo el gremiode los
tipógrafos.
Loshistoiador eshan tendidoaconsidear laé pocadela produc- ciónartesanalcomoun peiodo idílicoantesdeliniciodelaindustr ia- lización. Algunos aun desci ben eltaller como unaes peciedeamilia am plia,en la ue el patón ylos obreros r ealizaban lasmismas tareas, comían enlamisma mesa,
y
a veces dormían ba joelmismotecho." ¿Envenenaba algo la atmósf eradelasimprentas enPasen 1740? Duante la segunda mitad delsiglo
XVII,
lasgr andesimpr entas, apoyadas por elgobierno, eliminaonalamayor ía delos tallees pe- queños, y unaoligarquíade patrones logrócontr olar la
inustia.f 
Almismotiem po, sedeteiola situación delos obr eros. Aunquelasesti- macionesvaían y no son conia bleslasestadísticas, paeceque elnú- meode loso br eros se mantuvo esta ble: aproximadamentehabía335 en1666;339en1701,
y
340en 1721.Encambio,elnúmerode patr o- nes disminuyó enmás dela mitad,de83a36, el límite fi jado poun edicto de 1686.Estosignificaque había menos tallerescon unauerza detr a ba jo más numerosa, como puede advetir se por lasestadísticasde ladensidad de las prensas:en1644en París ha bía75 imprentas con untotal de180 pensas;en 1701ha bía 51talleescon195 pensas.

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