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Utilizo el título de la magnífica película de David Lynch para trazar estas líneas en la venturosa conmemoración de los 25 años deexistencia y trabajo del Teatro Corsario.Verdadera como adjetivoesencial porque,con dificultades de todo tipo,esta colectivo seha constituido en la imagen más potente de una compañía teatralen Castilla y León.La permanencia es un grado y muchosejemplares intentos se frustran al cabo de poco tiempo.Además,hay que anotar la versatilidad de sus proyectos,la permanenciade varios montajes en el repertorio,el entusiasmo que no hadecaído a pesar de los quiebros en la salud de alguno de suscomponentes.La celebración de estos 25 años,fecha que debíade ser totalmente alegre,está teñida por la tristeza a causa de lamuerte de Jesús Lázaro en circunstancias patéticas e injustas.La historia del Teatro Corsario va unida a la personalidad deFernando Urdiales.Médico psiquíatra,fue encarcelado durante ladictadura por sus acciones de oposición al régimen y,posterior-mente,en busca y captura durante un largo tiempo y,finalmente,ha sido el único hombre de teatro distinguido con el PremioNacional de las Artes de Castilla y León.Conocí a Fernandocuando tenía 17 años.Interpretó dos obras infantiles de miautoría y tuvimos siempre una relación amistosa y respetuosa.
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TEATRO CORSARIO: Una Historia verdadera
Fernando Herrero
 
montaje para estrenar en Almagro,unclásico del Siglo de Oro español titulado “Los locos de Valencia”,deLope de Vega.Este cariño por losautores españoles de la época es unaconstante en su trayectoria y Calderónde la Barca uno de sus autores fetiches.El repertorio del Teatro Corsario haoscilado desde Artaud hasta autorescontemporáneos como Luis MateoDíez y la interesante versión de“Celama”,aparte de esos magníficosespectáculos con muñecos- Jesús,Teresa,Olga- que han creado unaestética del terror gótico.“Aullidos”esla última muestra de este caminodiversificado e interesantísimo que,nodudo,nos deparará buenas sorpresasen el futuro.Entretanto,los clásicosespañoles y extranjeros con algunarevelación como “Asalto a unaciudad”,de Lope de Vega,y “Clásicoslocos”,para mi uno de sus mejores trabajos.Calderón,efectivamente,conobras conocidas como “La vida essueño”y otras menos representadas,Sófocles,Shakespeare y tantos otros.No pretendo aquí hacer una historia delTeatro Corsario.He publicado críticasde todos sus espectáculos y ahí están enlas hemerotecas.He sido exigenteporque creo que Fernando y su gentemerecían ese respeto que significa decir la verdad sobre un montaje determi-nado.Afortunadamente,y con toda lasinceridad,mis crónicas positivas sonmucho más numerosas.Fernando y sugrupo han tenido la coherencia de ser fieles a sí mismos,de intentar evolu-cionar sin romper las líneas maestras desu trabajo,de acudir a especialistascuando eranecesario para afrontar un texto difícil,ydemostrar siempre unasolidaridad total con todo el mundo teatral de la Comunidad y fuera de ella.Han viajado por toda España y por elextranjero,siempre desde su forma deentender el teatro y de plasmar esos textos nuestros,tan difíciles de expresar,sobre todo en el tratamiento del verso,yhacerlos contemporáneos.Han reivin-dicado,asimismo,los derechos de losprofesionales de la escena presionandoalas Administraciones y sabiendoutilizar cualquier oportunidad econó-
UNA HISTORIA VERDADERA 
Fernando Herrero
Como crítico no todos sus montajesme satisficieron de igual manera,peroFernando jamás se consideró ofendidopor algún comentario menos favorableyseguimos manteniendo,hasta ahoramismo,nuestra amistad y nuestrocariño.Volviendo la vista atrás,los comienzosdel Teatro Corsario partieron,igual-mente,de una obra que adapté para laescena.El maravilloso poema de LewisCarroll “A la caza del Snarck”fuemontado por Fernando que entonces trabajaba como actor en el Corral deComedias que dirigía Juan AntonioQuintana.Fue el punto de partida deuna carrera artística milagrosa,pero,para ello,tuvo Fernando que tomar una decisión trascendental,como fuededicarse de forma absoluta a laescena dejando su trabajo de médico.Quemó las naves como HernánCortés,escribí en alguna ocasión,perosin esa drástica decisión no hubierasido posible esa trayectoria de 25 añosqueahora se cumple.Sufrió,como elresto de fundadores de la compañía,una durísima situación de carenciaeconómica y,todavía hoy,el TeatroCorsario tiene dificultades de este tipo,dándose además la loable circunstanciade que todos sus componentesperciben la misma remuneración.Unejemplo a seguir que acrecienta losproblemas existentes,que seríansolucionados con alguna decisión de laAdministración autonómica hacién-dola,por ejemplo,compañía residentede la Comunidad.La historia del Teatro Corsario tiene ungran componente de humanidad y delucha.Poco a poco se ha ido abriendopaso hasta los últimos éxitos culmi-nados.Leo hoy la noticia de laconcesión del premio Max al espectá-culo revelación del año,ese singular homenaje al Almirante,sarcástico y esperpéntico,titulado “La barraca deColón”,texto de Fernando queescribió,a pesar de sus problemas desalud,en un alarde de resistenciaasombroso.Para Urdiales trabajar es elmejor remedio para la salud y hoy mismo está inmerso en el nuevo
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que tiene,como todo lo humano,suscontradicciones y defectos,presentaun balance absolutamente positivo quese acentúa si pensamos en el esfuerzorealizado luchando contra los avataresde salud y los problemas económicos.Ahora esperamos que la celebraciónde los veinticinco años,la plasmaciónde un libro que sirva de memoria deun trabajo colectivo que luche contralo efímero y maravilloso del hecho teatral,no signifique un punto dellegada sino un punto de partida.Bienestá la fiesta tamizada por el dolor deuna pérdida reciente,pero esnecesario integrar estos esfuerzos enel mundo escénico de Valladolid y deCastilla y León,e incluso más allá,en unmundo cultural que está acechado por el populismo y la facilidad engañosa.Con estas breves líneas quiero rendir mi homenaje personal al TeatroCorsario,al que he seguido desde sucomienzo,y a Fernando Urdiales,unode los personajes que admiro por suresistencia,por su esfuerzo,por suvalentía,por su pasión.Puede haber sido y ser conflictivo,pero siempredesde un punto de vista en el queprimará su amor por ese arte deldesdoblamiento,que es también elarte en el que mejor se comprendenlos problemas individuales y colectivosde la humanidad.Que el TeatroCorsario y Fernando Urdiales sigansiendo una indispensable referenciahumana y cultural es mi mayor deseo.Fernando Herrero
UNA HISTORIA VERDADERA 
Fernando Herrero
mica e institucional sin abdicar de susideas ni de su trayectoriaFernando Urdiales y los suyos.Resultacurioso que no sólo Fernando seamédico,sino que también tengan ese título la magnífica actriz RosaManzano y Quico Vergara.Es un datosignificativo que puede ir más allá de lasimple anécdota.Con sus problemasinternos que siempre han tenido laelegancia de obviarlos ante terceros,podemos decir que los componentesdel Teatro Corsario forman una piña.Algunos proceden del Corral deComedias,otros de la Escuela de ArteDramático y también los hay deprocedencias diversas.A la hora de laverdad,la influencia de Fernando hasido decisiva para moldear un grupocreador y con una personalidad indivi-dual que se incorpora a lapersonalidad global.Rosa,Javier Semprún,Luismi,Quico,Jesús,Teresazaro,Ruth,Carmen Gañan y Carmen González,entre otros,formanla savia de un hecho cultural quenecesita tener la seguridad y la proyec-ción que se ha ganado en estosveinticinco años.La estética del Teatro Corsario partedel respeto a los textos,de labúsqueda de sus significaciones sinintentar rupturas artificiosas o capri-chosas.Sus espectáculos tienensiempre,unos más y otros menos,puntos interesantes y creadores y hanoriginado una especie de tradición quehace que sean reconocidos sinesfuerzo,a pesar de la pluralidad de laprogramación.El caso de “Celama”,con su visión de la muerte,enlaza conlas tragedias de Shakespeare oSófocles y con las preguntas caldero-nianas sin respuesta total.La solidaridad de un grupo que semantiene durante veinticinco años esun ejemplo para el mundo teatral en elque tantas veces se rompen proyectosinteresantes y abundan los persona-lismos que,a la hora de la verdad,reducen más que amplían.Lacoherencia es una de sus cualidadesmás importantes,lo que es mucho másdifícil de lo que parece.Coherenciaque parte de un amor al teatro,alespectáculo bien hecho,a su carácter de servicio público para influir en lacultura ciudadana.El Teatro Corsario
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