montaje para estrenar en Almagro,unclásico del Siglo de Oro español titulado “Los locos de Valencia”,deLope de Vega.Este cariño por losautores españoles de la época es unaconstante en su trayectoria y Calderónde la Barca uno de sus autores fetiches.El repertorio del Teatro Corsario haoscilado desde Artaud hasta autorescontemporáneos como Luis MateoDíez y la interesante versión de“Celama”,aparte de esos magníficosespectáculos con muñecos- Jesús,Teresa,Olga- que han creado unaestética del terror gótico.“Aullidos”esla última muestra de este caminodiversificado e interesantísimo que,nodudo,nos deparará buenas sorpresasen el futuro.Entretanto,los clásicosespañoles y extranjeros con algunarevelación como “Asalto a unaciudad”,de Lope de Vega,y “Clásicoslocos”,para mi uno de sus mejores trabajos.Calderón,efectivamente,conobras conocidas como “La vida essueño”y otras menos representadas,Sófocles,Shakespeare y tantos otros.No pretendo aquí hacer una historia delTeatro Corsario.He publicado críticasde todos sus espectáculos y ahí están enlas hemerotecas.He sido exigenteporque creo que Fernando y su gentemerecían ese respeto que significa decir la verdad sobre un montaje determi-nado.Afortunadamente,y con toda lasinceridad,mis crónicas positivas sonmucho más numerosas.Fernando y sugrupo han tenido la coherencia de ser fieles a sí mismos,de intentar evolu-cionar sin romper las líneas maestras desu trabajo,de acudir a especialistascuando eranecesario para afrontar un texto difícil,ydemostrar siempre unasolidaridad total con todo el mundo teatral de la Comunidad y fuera de ella.Han viajado por toda España y por elextranjero,siempre desde su forma deentender el teatro y de plasmar esos textos nuestros,tan difíciles de expresar,sobre todo en el tratamiento del verso,yhacerlos contemporáneos.Han reivin-dicado,asimismo,los derechos de losprofesionales de la escena presionandoalas Administraciones y sabiendoutilizar cualquier oportunidad econó-
UNA HISTORIA VERDADERA
Fernando Herrero
Como crítico no todos sus montajesme satisficieron de igual manera,peroFernando jamás se consideró ofendidopor algún comentario menos favorableyseguimos manteniendo,hasta ahoramismo,nuestra amistad y nuestrocariño.Volviendo la vista atrás,los comienzosdel Teatro Corsario partieron,igual-mente,de una obra que adapté para laescena.El maravilloso poema de LewisCarroll “A la caza del Snarck”fuemontado por Fernando que entonces trabajaba como actor en el Corral deComedias que dirigía Juan AntonioQuintana.Fue el punto de partida deuna carrera artística milagrosa,pero,para ello,tuvo Fernando que tomar una decisión trascendental,como fuededicarse de forma absoluta a laescena dejando su trabajo de médico.Quemó las naves como HernánCortés,escribí en alguna ocasión,perosin esa drástica decisión no hubierasido posible esa trayectoria de 25 añosqueahora se cumple.Sufrió,como elresto de fundadores de la compañía,una durísima situación de carenciaeconómica y,todavía hoy,el TeatroCorsario tiene dificultades de este tipo,dándose además la loable circunstanciade que todos sus componentesperciben la misma remuneración.Unejemplo a seguir que acrecienta losproblemas existentes,que seríansolucionados con alguna decisión de laAdministración autonómica hacién-dola,por ejemplo,compañía residentede la Comunidad.La historia del Teatro Corsario tiene ungran componente de humanidad y delucha.Poco a poco se ha ido abriendopaso hasta los últimos éxitos culmi-nados.Leo hoy la noticia de laconcesión del premio Max al espectá-culo revelación del año,ese singular homenaje al Almirante,sarcástico y esperpéntico,titulado “La barraca deColón”,texto de Fernando queescribió,a pesar de sus problemas desalud,en un alarde de resistenciaasombroso.Para Urdiales trabajar es elmejor remedio para la salud y hoy mismo está inmerso en el nuevo
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