25años
TEATRO CORSARIO
Fernando Urdiales
procesos
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He sido un devorador de tebeos y decómics. Tengo una gran afición por lasstoryboards de películas, de maquetas y de cualquier proceso ilustrativo que llevecomo soporte las viñetas. Me gusta el cineexpresionista y me inspiro en él para larealización de algunos montajes. Veofolletos y revistas de pintura, documenta-les, fotos y audiovisuales de contenidopictórico. Leo cosas que tengan algunarelación, aunque sea sólo tangencialmen-te, con el tema de la obra o con la puestaen escena que me ocupa. En el caso de losclásicos, reviso obras del mismo autor, ode otros autores, que traten un tema simi-lar. Si tengo ocasión, aunque esto es fran-camente difícil, intento ver montajes deotros directores que hayan dirigido lamisma obra.Me divierto coleccionando imágenes demuy diversa procedencia para mi archivodocumental del cuaderno de dirección.Dibujo bocetos escenográficos y figuri-nes que luego muestro a los responsablesde cada especialidad, para transmitirlesideas y sugerencias, las más de las vecesintuitivas, fantaseadas, que ellos se encar-garán de mejorar, modificar con pro-puestas más atractivas, o llevarlas a cabosiguiendo las pautas de lo sugerido, consu propio estilo.Enlo que concierne al espacio escénico,hay ocasiones en que lo visualizo a la pri-mera y el resultado tiene mucho que vercon la idea original. Otras veces, las más,lo voy configurando a través del procesode ensayos. La dramaturgia, los caminospor los que transcurre la peripecia, loshallazgos que aportan la interpretación y las improvisaciones de los actores, me sir-ven de orientación, pautada por el ritmode los ensayos, para dotarle a la obra de lapuesta en escena adecuada. En todo caso,me gusta partir de una idea nuclear quepuede ser modelable y cambiante, nodefinitiva, con la que trato de contagiar atodos los elementos de la puesta en esce-na, incluidas la música y la iluminaciónademás de los ya mencionados.Si dispongo de tiempo, y no estoy ocupa-do además en otras cosas ajenas al mon-taje, me gusta ilustrar y recrear el cuader-no de dirección. En ocasiones busco unsentido pictórico lo más acabado posiblepor puro entretenimiento. Sin embargo,lo más importante en lo que se refiere alos contenidos del cuaderno de direc-ción, es la sucesión cronológica y la evo-lución de los ensayos. En primer lugar,está la dirección de los actores para orien-tarles en la configuración y la explora-ción de sus personajes. A veces hagodibujos expresivos sobre cómo me losimagino. También me gusta, utilizandoviñetas, dibujar y trazar las acciones y losmovimientos, entradas y salidas, posicio-nes, mutaciones, etc. Pero no siempreesta planificación resulta la más conve-niente, sobre todo si se elabora en las fati-gosas horas de la noche posterior al ensa-yo. A veces hay que descartarlo todo,pero, cuando menos se piensa, surgen losrescoldos de una idea metamorfoseada enotra más coherente y eficaz.Me resulta imprescindible, sobre todo enlos primeros ensayos, trabajar sobre uncierto caos controlado, experimentandosobreél algunos disparates para poner aprueba mi fantasía escénica y confrontar-la con la realidad más pragmática y con-veniente. Del equilibrio entre estas dospulsiones surge el ámbito, o si se prefiere,
P R O C E S O S
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