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1994 ,
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Lo particular y lo universal a fines del siglo XX 
González-Casanova, Pablo
Pablo Gonlez Casanova:
Sociólogo mexicano. Director del Centro deInvestigaciones Interdisciplinarias en Humanidades de la Universidad NacionalAutónoma de México.
El movimiento por la democracia con pluralismo ideológico,religioso y Justicia social, por Incipiente que sea, cada vez seextiende más en distintos países del Tercer Mundo. Comomovimiento universal tiene posibilidades de vincularse a unnuevo Internacionalismo de partidos, trabajadores y pueblos.En esa vinculación es difícil que no se concrete una uniónentre asalariados de dentro y fuera de los nichos delcapitalismo global. Con muchas fuerzas políticas más, unos yotros se verán obligados a actuar ante las catástrofes ytumultos que objetivamente se preparan para los próximosaños. A fin de que esa acción sea universal habrá que dar labienvenida a los movimientos nacionalistas, étnicos ytribales que luchan en su interior contra las mafias que losdominan y también por el derecho de los pueblos, un valor universal tan importante como el derecho de los individuos yel de los trabajadores.
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ugar con la dialéctica permite vislumbrar hipótesis: si digo que lo universalconcreto incluye lo particular, pronto veo que se confirma tan mecánico razona-miento. Pienso que lo universal es «occidental», o también «chino» y «mexicano».Abro la posibilidad de estudiar lo universal en sus manifestaciones particulares.Considero los «derechos del hombre» o la «justicia social» - por ejemplo - en loscuatro puntos cardinales. De ahí puedo pasar al estudio de luchas particulares enque aparece lo universal concreto, como las de los oprimidos contra los opresores,las de los explotados y excluidos contra los explotadores. Desde lo particular veosurgir las generalizaciones sobre lo universal , y desde lo particularista, las metascomunes.
 
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La squeda es importante cuando, como ahora, el universalismo de losmovimientos igualitarios y socialistas se halla en un deterioro global. Hoy la mayorparte de las luchas sociales de los oprimidos se da con ideologías particularistas, oque parecen serlo. No todas las luchas particularistas de etnias y naciones expresanvalores universales de igualdad, libertad, fraternidad. Las luchas racistas yfascistas expresan siempre intereses particulares. Pero las luchas de etnias ynaciones no son necesariamente particularistas. A menudo representan a quienesdesde «la mayoría» de cada etnia, desde el «bajo pueblo» o «el pueblo pobre» decada nación, luchan por la libertad, por la fraternidad y contra la injusticia social,contra la explotación, la marginación y la exclusión: En esos casos, las luchasparticulares descubren metas comunes y una condicn universal de los«condenados de la tierra» en medio de distintas civilizaciones, culturas eideologías.El juego dialéctico suele ser algo más que un juego: en ocasiones supera las luchasparticularistas, descubre los valores universales que se manejan desde unaperspectiva étnica o nacional. La dialéctica como ejercicio intelectual es una mane-ra de encontrar lo universal concreto. Pero existe otra que es igualmenteimportante y no tan visible. Aparece como dialéctica real del capitalismotrasnacional o global. Las relaciones del capitalismo trasnacional dominan hoy la«economía-mundo». Esa dominación es característica de un particularismo univer-sal: dominan los intereses de un capital que se ha reestructurado para continuar sureproducción y para ampliarla. En la etapa neoliberal la reestructuración haadquirido características especiales. El capitalismo global de fines del siglo XX,privilegia ciertas estructuras que corresponden a fenómenos particulares focaliza-dos o localizados, con nichos, clusters o santuarios que alteran las característicasgenerales, los objetivos generales, y las propias generalizaciones y explicaciones.Si el neocapitalismo del Estado asistencialista acabó con el concepto-fuerza de losproletarios de todos los países capaces de unirse, y lo hizo mediante laestratificación de la clase trabajadora, el capitalismo trasnacional, en su etapa deglobalización, acentúa las diferencias de los trabajadores mediante estructurasfocalizadas o localizadas que alteran aún más el pensar y el hacer de las políticasde interés general, de por sí limitadas, y eliminan o neutralizan buena parte de loslogros alcanzados por los trabajadores organizados. El neocapitalismo del Estado benefactor fue aprovechado para acentuar las diferencias entre la clase obrera; latrasnacionalización global focalizada tiende a manejar de manera más puntual esasdiferencias. Aquél se dio antes del auge de la trasnacionalización, digamos antesde los años 70 y 80. Hasta entonces la estratificación de los trabajadores, como
 
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realidad mundial, y la de cada nación en lo particular, todavía permitía hacergeneralizaciones estratificadas sobre los trabajadores, a sabiendas de que, esasgeneralizaciones correspondían a comportamientos «esperadode clases ysubclases, que variaban según los subsistemas o contextos.En una etapa más avanzada, que ocurre en este fin de siglo, el capitalismo global-trasnacional impulsa inversiones, prestaciones y concesiones focalizadas de dostipos: unas destinadas a la acumulación y otras a la legitimación. Las dos a que serefiere James O'Connor como características del Estado
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. Ese tipo de inversiones -naturales e inducidas - alteran las luchas universalistas de los trabajadores,tornándolas aún más particularistas de lo que las volviera el desarrollo delneocapitalismo y el imperialismo desde fines del siglo XIX. Las inversionesfocalizadas dan al capital, y a las clases dominantes de los Estados-nación, unamayor libertad para la acumulación privada. También incrementan la gobernabili-dad del capital y del Estado neoliberal con una legitimación restringida peroefectiva que se combina con la potica represiva focalizada que se abre ygeneraliza, según las circunstancias.Las inversiones empresariales, localizadas en lugares de trabajo barato representanun gran beneficio («a great boon») para aquellos trabajadores que de otro modoestarían desempleados, o que trabajarían por salarios todavía más bajos. Lasinversiones legitimadoras, en zonas de riesgo, resistencia u oposición, al estilo delas que realiza el gobierno de México con el programa Solidaridad, tienen consi-derables efectos secundarios: permiten mantener la estabilidad y gobernabilidaden medio de políticas macroeconómicas que acentúan las desigualdades sociales.Tanto las inversiones productivas localizadas como las legitimadoras - por lomenos durante cierto tiempo y en ciertos espacios - rompen la unidad potencial delos «trabajadores» y de los «opositores», incluso de los ya organizados, que vienendel Estado populista o asistencialista anterior. El fenómeno es muy complejo y dedifícil predicción en su comportamiento. Las inversiones de acumulación ylegitimación no sólo se localizan en escalas descendentes de niveles de ingreso,sino en escalas ascendentes, que corresponden a políticas de estímulos: de nichos osantuarios para trabajadores protegidos, asociados - como los de la informática - opara empleados de lujo, como los expertos en servicios tecnocráticos.Las nuevas políticas se realizan en espacios trasnacionales e incluso a nivel global.No sólo obedecen a un «plan», sino a la suma de infinitas decisiones empresarialesy gubernamentales sobre las que se toma conciencia ex-post facto y que se
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 James O'Connor: The Fiscal Crisis of the State, Martin's, Nueva York, 1973, pp. 125-137.
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