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1994 ,
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realidad mundial, y la de cada nación en lo particular, todavía permitía hacergeneralizaciones estratificadas sobre los trabajadores, a sabiendas de que, esasgeneralizaciones correspondían a comportamientos «esperados» de clases ysubclases, que variaban según los subsistemas o contextos.En una etapa más avanzada, que ocurre en este fin de siglo, el capitalismo global-trasnacional impulsa inversiones, prestaciones y concesiones focalizadas de dostipos: unas destinadas a la acumulación y otras a la legitimación. Las dos a que serefiere James O'Connor como características del Estado
. Ese tipo de inversiones -naturales e inducidas - alteran las luchas universalistas de los trabajadores,tornándolas aún más particularistas de lo que las volviera el desarrollo delneocapitalismo y el imperialismo desde fines del siglo XIX. Las inversionesfocalizadas dan al capital, y a las clases dominantes de los Estados-nación, unamayor libertad para la acumulación privada. También incrementan la gobernabili-dad del capital y del Estado neoliberal con una legitimación restringida peroefectiva que se combina con la política represiva focalizada que se abre ygeneraliza, según las circunstancias.Las inversiones empresariales, localizadas en lugares de trabajo barato representanun gran beneficio («a great boon») para aquellos trabajadores que de otro modoestarían desempleados, o que trabajarían por salarios todavía más bajos. Lasinversiones legitimadoras, en zonas de riesgo, resistencia u oposición, al estilo delas que realiza el gobierno de México con el programa Solidaridad, tienen consi-derables efectos secundarios: permiten mantener la estabilidad y gobernabilidaden medio de políticas macroeconómicas que acentúan las desigualdades sociales.Tanto las inversiones productivas localizadas como las legitimadoras - por lomenos durante cierto tiempo y en ciertos espacios - rompen la unidad potencial delos «trabajadores» y de los «opositores», incluso de los ya organizados, que vienendel Estado populista o asistencialista anterior. El fenómeno es muy complejo y dedifícil predicción en su comportamiento. Las inversiones de acumulación ylegitimación no sólo se localizan en escalas descendentes de niveles de ingreso,sino en escalas ascendentes, que corresponden a políticas de estímulos: de nichos osantuarios para trabajadores protegidos, asociados - como los de la informática - opara empleados de lujo, como los expertos en servicios tecnocráticos.Las nuevas políticas se realizan en espacios trasnacionales e incluso a nivel global.No sólo obedecen a un «plan», sino a la suma de infinitas decisiones empresarialesy gubernamentales sobre las que se toma conciencia ex-post facto y que se
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James O'Connor: The Fiscal Crisis of the State, Martin's, Nueva York, 1973, pp. 125-137.