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DE-MENTES
RAFAEL GÓMEZBARROS
 
En tiempos de crisis colectiva
, el arte deja de seramable y se vuelve hiriente, terrible, poco apto para el or-nato en su acepción tradicional. En tales casos, gracias ala fuerza de sus contenidos, el válido recurso de perturbarlos ojos pone en alerta al intelecto. La nueva situación quese plantea prueba entonces que sin arte, poniendo apar-te los aspectos puramente animales relacionados con laaventura de nacer, crecer, reproducirnos y morir, la vidahumana carecería de incentivos. Y es que, mientras la vi-da transcurre, ¿el crecer y el reproducirnos no son activi-dades punteadas de perturbadores incidentes? Obsérveseque en general esos incidentes están ligados a la lucha porconservar o extender los territorios que ya se poseen. Ha-blo de los territorios privados (la sexualidad, la familia, laintegridad personal, la moral), pero también de los colec-tivos (el espacio ocupado, la sociedad, la economía, la po-lítica). Según el resultado que arroje, cada incidente pue-de significar un triunfo o una derrota, lo cual, de una uotra manera, genera algún tipo de crisis.América Latina es un continente en crisis permanen-te. Las bonanzas que para su fortuna han experimentadociertas provincias y aun países no han sido autososteniblesy armónicas, razón por la cual han desembocado en con-flictos políticos y enormes desequilibrios sociales. El resul-tado es una larga historia de democracias operativamenteimperfectas, corrupción sin límites, opresión, resentimien-tos, guerras declaradas y no declaradas, dictaduras que fi-nalmente no conducen a nada fuera de satisfacer el egodel hombre fuerte de turno y de su camarilla de áulicos.Rafael Gómezbarros es colombiano, o sea que ha es-tado trabajando en un país estremecido por la violenciapolítica más perniciosa de todo el continente. Por invita-ción de César Segnini expone ahora en Caracas, o sea quele revela su obra al público de un país escindido por uno delos desgarramientos políticos más profundos de este mis-mo continente. La presencia del aún joven artista puedeponer a prueba el sentido que ciertas personas suelen te-ner del arte, sobre todo de los que prefieren abordarlo entérminos de objetos más o menos armónicos y más o me-nos bellos, concebidos para halagar la vista y generar pen-samientos más o menos felices, al margen de inquietudesy preocupaciones más o menos hondas.Gómezbarros la pone a prueba porque su obra es te-rrible, basada como está en los abismos oscuros y profun-dos que los humanos solemos cavar bajo nuestros propiospies. Advirtamos entonces que el contenido de estasobras es moral, no moralista, y que su materia prima vie-ne de las canteras que han explorado el Juan Evangelistadel Apocalipsis, el Dante de “Inferno”, El Bosco, Goya,Kafka, José Clemente Orozco, Samuel Becket, José LuisCuevas, el Jacobo Borges de los años sesenta.Trato de sugerir en estas líneas cuál es el metro queserviría para medir el temple de las pinturas e instalacio-nes que Gómezbarros exhibe ahora , tan distinto del me-tro que podemos requerir y aplicar con entera propiedaden otros tipos de obras. “El arte no debe ser consecuen-cia de una idea sino debe ser generador de ideas, escri-bió el artista en el catálogo de Carbono 14, la muestraque en 2006 hizo en Galería la Cometa de Bogotá. Así de-be ser, seguía él discurriendo, “aunque en el fondo” el ar-te encierre siempre una idea. Son palabras que estimulanla tarea de identificar los contenidos que hay en sus obras,autorizándonos a que discurramos libremente frente aellas. ¿Qué nos dicen entonces? ¿Por qué lo dicen? ¿Có-mo lo dicen?Esta exposición se compone de tres series muy distin-tas, realizadas en el siguiente orden: Urnas, Sonajeros yCarbono 14. La primera se compone de dibujos y pinturasúnicamente, las otras dos son tridimensionales y estánconformadas de módulos que el artista arregla en suge-rente instalaciones. Se trata de series fáciles de identificary distinguir que, a pesar de las notables difererencias quehay entre ellas, se pueden enlazar por lo que expresan: ladesolación y la incertidumbre que sentimos todos frente alos acontecimientos que juzgamos incomprensibles.La falta de comprensión es ya un anuncio de crisis.En el texto antes citado Gómezbarros es específico al ha-blar de “imágenes que aluden a una crisis colectiva”, sig-no de una preocupación tan profunda que desemboca enla siguiente pregunta, que él mismo formula: “¿Destruc-ción o cambio cultural?” El interrogante no es absuelto enel plano textual, ya que no estamos frente a un escritor,pero es muy diciente lo que manifiesta unas líneas des-pués: “Pinto lo que me duele, lo que me hace reír y so-ñar”. Pinta, sí, y al mismo tiempo instala. ¿Pero es que enuna exposición tan sombría como ésta, tan llena de dolor,hay elementos de risa o de sueño? Para poder saberlo,analicemos las series expuestas.
URNAS
Por los trazos, los colores densos y las variadas textu-ras, cada uno de las obras de esta serie es un ejemplo debuena pintura. Hay firmeza, seguridad y claridad de inten-ción. Si nos detenemos un instante en los dibujos de Ur-nas (también en los de Sonajeros) podremos comprobarque son de línea fina, incluso elegante. Los planos de co-lor son tan sutiles que llegan a ser transparentes. Hablarde finura y elegancia, cuando la estética dejó de ser un va-lor consagratorio, puede parecer inapropiado, pero sirvepara descubrir que detrás de lo violento y terrible del te-ma hay una sensibilidad que vibra humanamente.Si nos atenemos al título, estas obras representan va-sijas. El color nos advierte que estamos ante vasijas cerá-micas; la forma, ante vasijas globulares. Pero la silueta esla característica de la caja craneana de los seres humanos.Por asociación podemos concluir que las formas que pin-ta y dibuja Gómezbarros evocan las vasijas precolombinasfunerarias que se utilizan en los entierros de segundo gra-
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DE-MENTES
RAFAEL GÓMEZBARROS
ALVARO MEDINA
Página anterior:6.
Sonajeros
Fibra de vidrio,arenas de chia,carbón, tela, madera y cuerdas32 x 55 x 20 cmPortada:1.
Instalación
70 esculturasDimensiones variables.Reverso de portada:10.
Sonajeros
Carboncillo y sanguinasobre madera50 x 50 cm2007
of 00

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