EDITORIAL
Puede que la palabra «crisis» sea la más repetida en los últimos meses. El sistema económicocapitalista ha estallado y, como fichas de dominó, se han ido cayendo bancos, empresas grandes,empresas pequeñas… Y la «crisis» parece haberse inoculado también en nuestro premio depoesía. Hace muchos años que no se recibían tan pocos trabajos y que el número de colegiosparticipantes era tan escaso. Y, se quiera o no, la calidad media de las poesías ha descendido;dicho sea sin que ello reste un ápice de mérito a los poemas ganadores.Puede ser, también, que el periodo de agitación por el que están pasando los centroseducativos, con una serie de tareas acumuladas que no dejan de distraer recursos y energías endetrimento de la esencia de su función de transmisión del saber, haya influido y no poco. Por decontado que cuando se tiene que escoger entre dar clase y participar en concursos se tiene queoptar por lo primero. A pesar de que el escribir una poesía en clase sea una tarea que encaja a laperfección con cualquier planteamiento de trabajo en el aula.Porque de lo que estamos seguros es de que la poesía, con su carga de imaginación,ingenuidad, sentimiento, amor, ilusión, reflexión, pasión, dolor, alegría, tristeza, sensaciones,sueños…sigue viva en nuestras escuelas y en nuestros niños. Debemos confiar en ello y continuarcon la apuesta de este premio que va camino de los seis lustros. Saben muy bien los agricultoresque no todos los años las cosechas son igual de abundantes.Por otra parte, pensando en la literatura de nuestro país, confiemos en que se cumpla latradición histórica de que cuando más complicada es la situación social, más literatura de calidad seproduce. El denominado Siglo de Oro de las letras españolas coincidió con las horas más bajas delImperio, con un periodo de penurias y hambre. Y, siglos después, cuando España pierde todas susposesiones en ultramar y se ve embarcada en guerras coloniales, se da el segundo gran resurgirliterario con la aparición de la Generación del 98. Estadística en mano, debiéramos estar ante eltercer momento de esplendor de las letras españolas.Y a lo mejor, para sorpresa y alegría nuestra, entre algunos de los escritores que en un futuropróximo puedan estar en un primer plano, podamos encontrar alguno que, cuando recuerde suscomienzos literarios diga que, en su momento, había ganado un Premio de Poesía que organizabala Asociación de Padres del Colegio Público «Antonio Machado».Nos llenaría de orgullo y sería el mejor premio que nosotros podríamos recoger de manerasimbólica.
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