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Martin Baro Entre El Individuo y La Sociedad

Martin Baro Entre El Individuo y La Sociedad

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06/28/2013

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Ignacio Martín-Baró
(1996). "Entre el individuo y la sociedad".
 Acción e ideología. Psicologíasocial desde centroamérica
. San Salvador: Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.
¿Qué estudia la psicología social?
A juzgar por el número de ediciones masivas lanzadas almercado en estos últimos años, las obras de psicologíahan gozado de gran popularidad y aceptación. Cabedudar, sin embargo, que este proceso de difusión hayaproducido un mayor conocimiento de las personas sobresí mismas y los demás; lo que ciertamente sí haproducido ha sido el enriquecimiento de un vocabularioaparentemente esclarecedor para uso cotidiano y unaconsagración de las tendencias más individualistas de laspersonas como ideales de la vida humana. Así elindividuo calificado ayer de idealista será tildado hoy de"paranoide", el acto de exigir responsabilidades serácalificado como "una proyección" y las aspiracionesinsolidariamente egoístas de quien no quiere renunciar asus privilegios se ampararán bajo el multicolor paraguasde "necesidades de auto-realización".Con la excepción de la llamada "dinámica de grupos", losestudios de psicología social han tenido menor difusiónque los análisis sobre la personalidad individual, lasexualidad o los problemas patológicos. Sin embargo,últimamente hemos visto multiplicarse la edición de obrasque global o sectorialmente se ocupan de la psicologíasocial. Es obvio que esta multiplicación responde a lasnecesidades competitivas de las empresas editorialesmás que ha las necesidades objetivas de los lectores, yaque los mismos planteamientos se repiten con unamonotonía digna de mejor causa, y la innovación en eldiseño editorial pretende suplir la ausencia deoriginalidad en el pensamiento.Este defecto se vuelve más notorio cuando los libros sonexaminados desde la perspectiva latinoamericana. Elcontraste entre la propia realidad vivida y la realidadpresentada en estos estudios resulta cuanto menoschocante. En lo fundamental, el mundo descrito por lospsicólogos sociales parece ser otro mundo, otrasociedad. De hecho así es: el mundo presentado por lamayoría de psicólogos sociales es el mundo de losEstados Unidos, sobre todo el mundo del estudiantenorteamericano, con sus problemas de identidad sexual ysu capacidad para entrar en el juego de grupos pequeñosrealizando tareas sin sentido alguno.El lector latinoamericano no puede menos de sentir quelos aspectos más cruciales de su propia existencia, de supropia historia, no son ni siquiera tangencialmenteconsiderados y mucho menos estudiados en profundidad.Siente, así mismo, que cuando algunos de los propiosproblemas son examinados sufren un desencarnamientosimilar a la desexualización con que ciertos artistascaracterizan a los personajes religiosos. Son problemasllevados a la abstracción, donde se han recortado lasaristas hirientes y se han eliminado los contextos designificación comprometedora.Lo grave de este contraste entre la realidad históricavivida en nuestros países y la realidad tal como sepresentan en los textos de psicología social, es queparece existir más coherencia en el mundo fantasmal delos libros que en el mundo desgarrado de la cotidianidad.Se trata de una lógica implícita, pero arrastrante. Unalógica enajenadora, en la medida que produce laimpresión de completar un universo de sentido. Tras lalectura, el lector puede incluso experimentar unaconfianza ingenua en el conocimiento adquirido. Sinembargo, los esquemas propuestos le llevan las más delas veces a aplicar prismas asépticos, que imponencamisas de fuerza y barbarismos presuntuosos a loshechos, personas y procesos de la realidad social. Elmundo de estos textos de psicología social es un mundopercibido, es decir, donde la realidad cotidiana parecedepender más de los propios esquemas perceptivos quede los procesos objetivos de producción y reproducciónsocial; las personas se guían por pequeños indicadoresestimulantes que observan en el ambiente o en lasdemás personas, y no por las necesidadesfundamentales de lograr un trabajo, una tortilla y un techoen una sociedad opresiva e inhóspita; los grupos parecenelaborar sus normas de convivencia a fin de que cadacual encuentre su función social en un universoarmonioso, en lugar de soportar los embates de unaestructura social discriminadora que impone presiones yaplica represiones desde las exigencias insaciables dequien controla el poder.¿Es esto la psicología social? Ciertamente, es unapsicología social apta para el consumo masivo deestudiantes universitarios o "dinámicos" empresarioscapitalistas. Por desgracia, para muchos ésta es lapsicología social. En nuestra opinión, ni es la única ni esla mejor-al menos, para nosotros- ni en modo alguno elquehacer del psicólogo social tiene que asumir suslineamientos.El problema central de la psicología social en uso no estátanto en algunos de sus hallazgos o en algunas de sus
 
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proposiciones específicas, cuanto en el enfoque globalque adopta sobre el objeto de su estudio. Dicho de otramanera, el problema se cifra más en sus presupuestos,las más de las veces implícitos, que en sus logros finales,cuya valoración objetiva sólo puede realizarse desde unaperspectiva histórica y no aplicando los mismosesquemas que los generan. Examinemos esta afirmaciónde una forma concreta.La mayoría de los autores de textos de psicología socialapenas dedican uno o dos párrafos a definir la psicologíasocial y prefiere precisar su objeto enumerando los temasque de hecho se han estudiado y va a examinar en suobra (ver, por ejemplo, la interesante discusión de Nrown,1972, págs. 1-5). Esta postura recuerda la respuesta deBinet a la pregunta de qué era la inteligencia. Aunque elcreador del primer test contemporáneo había dadodefiniciones más eruditas (ver Binet, 1903), se cuentaque prefería definir la inteligencia como "aquello quemide mi test". El problema de estas definiciones es quedelimitan la realidad por lo conocido y confundenideológicamente lo factual con lo posible. Es bien sabidoque el conocimiento es parcial, relativo y limitado, que lapropia perspectiva determina aquello que se puedecaptar. A ningún astrónomo sensato se le ocurre afirmar que el universo espacial termina allá donde terminan losastros y planetas detectados por sus telescopios; nitampoco pretenden que astros y planetas no sean másque la imagen que de ellos obtiene a través de susinstrumentos de observación. Precisamente laidentificación de inteligencia con lo medido por los testsde inteligencia ha llevado a la crisis actual del conceptode "cociente intelectual" y al cuestionamiento sobre lavalidez de todo este tipo de medidas (ver Martín-Baró,1977; Liungman, 1972; Salvat, 1972).Reducir la psicología social a lo que de hecho hanestudiado y cómo lo han estudiado los psicólogossociales significa aceptar que una ciencia es definida por aquellos que han dispuesto del poder económico y socialpara determinar los problemas que debían ser estudiadosy las formas como debían resolverse. En el presentecaso, es bien sabido que los problemas actuales tratadospor los textos de psicología social son fundamentalmentelos problemas que los centros de poder de la sociedadnorteamericana han planteado a sus académicos, y lasrespuestas que los psicólogos sociales norteamericanoshan proporcionado a estos problemas para afirmarse alinterior del mundo científico de los Estados Unidos (ver Danziger, 1979). Estas respuestas, claro está, sonlógicas en el contexto de este sistema social y de estaestructura productora de conocimiento. Si embargo, elalcance y sentido de las preguntas están determinadospor los intereses de la clase que tiene el poder paraplantearlas. El problema no hay que buscarlo tanto en lalógica interna de la respuesta, cuanto en el sentido de lapregunta; no hay que mirar tanto si la solución es validaal interior del esquema, cuanto si el esquema eshistóricamente aceptable.El caso de la llamada "dinámica de grupo", al quevolveremos en varios lugares de esta obra, esparadigmático (ver Deleule, 1972, sobre todo pags.104-123). El mismo nombre traduce el engaño. Cuando sehabla de grupo se está entendiendo aquí,fundalmentalmente, al grupo pequeño (microgrupo), no alos grupos más amplios y mucho menos a las clasessociales. Más aún, en su gran mayoría el conocimientoexistente sobre estos grupos proviene no de los grupospequeños más importantes y estables, como la familia,sino de agrupaciones circunstanciales, reuniones deestudiantes y hombres de negocios tratando de realizar tareas intrascendentes o de aliviar sus tensionesinternas. Por otro lado, la dinámica se entiendefundamentalmente como las fuerzas y procesos que seproducen al interior del grupo, en la interacción de susmiembros, como si el grupo pequeño fuera una entidadcerrada e independiente del mundo.No es que muchos de los procesos descritos yanalizados por los investigadores de la "dinámica degrupos" carezcan de validez, al menos parcial, o que losmétodos propuestos para el trabajo en grupos pequeñosno produzcan los efectos buscados. Como decíamos, loslogros tiene o pueden tener sentido una vez que sepenetra en la lógica de sus presupuestos implícitos. Elproblema se cifra en el enfoque que pretende reducir laesencia del grupo humano a la realidad factual de estosgrupos, analizando desde la perspectiva de quienpersigue llevar al grupo a que acepte unas metasconvenientes a quienes tienen el poder social (ver Moreno, 1962). Recuerdo que, en una ocasión asistía yoa una reunión en la que se iba a ventilar importantesconflictos de una institución académica. Al saber que losdos primeros días de la reunión se iban a dedicar en suintegridad a ejercicios de "dinámica de grupos", uno delos participantes comento públicamente su recelo: " Laexperiencia me dice -señalaba- que estos ejercicios leamansan a uno y luego, cuando hay que discutir losproblemas, se está más atento a no herir u ofender a losmiembros del grupo que a resolver los problemas realesde la institución".Es difícil afirmar que en esta obra lograremos superar loslímites y condicionamientos que adolece la psicologíasocial por las pautas y logros impuestos desde loscentros de poder académico y científico. Perociertamente nuestro punto de partida será la realidadcotidiana tal como es vivida por la mayoría de la
 
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población centroamericana y, más particularmente lasalvadoreña. No pretendemos tampoco ser imparcialesen la elección y enfoque de los temas, con esapretendida asepsia de quien selecciona por inercia, sinexaminar los criterios que consciente oinconscientemente, están determinando la elección.Elegimos precisamente aquellas situaciones, procesos yfenómenos que nos parecen reflejar mejor los conflictosclaves que confronta hoy el pueblo centroamericano.Ahora bien, muchas son las ciencias que afirman estudiar la realidad social, ¿Cuál es la óptica particular de lapsicología social? ¿Existe algún aspecto de esa realidadsocial que sea objeto peculiar de estudio para lapsicología social? ¿O la psicología social estudia losmismos fenómenos que otras ciencias, pero desde unaperspectiva propia? Examinemos esta cuestión a partir de tres situaciones concretas.Es bien sabido que la tortura a los enemigos capturadoses una triste realidad, casi tan antigua como lahumanidad. Sin embargo, la tortura sistemática aenemigos políticos ha alcanzado recientemente ennuestro país cuotas de crueldad repugnantes a laconciencia contemporánea así como un carácter institucional que abiertamente contradice la llamada"vocación democrática" de la que los gobernantes deturno gustan proclamarse fieles seguidores. Existenpruebas fehacientes de que la tortura es practica normalpara los cuerpos de seguridad en el Salvador. Ladeclaración jurada del reo político Reynaldo CruzMenjivar (1978), que logro escapar de la cárcel, es undesgarrador testimonio de los niveles de salvajismo einhumanidad a que puede llegar la relación entre sereshumanos (ver Recuadro 1 ver, también, Carpio, 1979).Ciertamente, la tortura no ha sido uno de los temas deinterés de las ciencias sociales, que apenas le handedicado en el mejor de los casos una atención marginal.Esta falta de atención resulta tanto más sospechosacuanto que la psicología ha empleado como uno de susmétodos de investigación favoritos el castigo mediantepequeñas descargas eléctricas o aislamiento sensorialque, aunque menores, son claras formas de tortura.La sociología estudia la tortura desde la perspectiva delcontrol social como característica necesaria a cualquier sistema político. ¿Qué sistemas políticos y en quécircunstancias necesitan recurrir a la tortura? Lasociología también puede estudiar la tortura y, engeneral, las formas de represión social como aspectosdel conflicto de clases en una sociedad concreta, o comoexpresiones de las contradicciones internas a que puedeabocar una determinada organización social. Lapsicología, por otra parte, estudiará la personalidad dequienes ejecutan los actos de tortura, las formaspsicológicas de tortura, o las reacciones psicosomáticasdel torturado. Finalmente, la psicología social estudiará latortura como una relación humana (por irónico que puedaaparecer este calificativo en este caso) y, por tanto, comoun proceso que no puede explicarse simplemente a partir de la realidad de los individuos que en él participan.¿Cómo puede mentalmente una persona llegar aconvertirse en torturador? ¿Cuál es el significado socialdel proceso de tortura? ¿Cómo reaccionan las personasa la tortura? ¿Qué efectos transitorios y permanentesproduce en los grupos sociales el peligro real de latortura?La tortura es, desgraciadamente, un acontecimientocotidiano, pero que afecta a pequeños sectores de lapoblación. La vivienda, sin embargo, es una de lascircunstancias claves en la vida de cualquier población.Según los cálculos confiables, el 50% de la poblaciónsalvadoreña carece de vivienda adecuada, es decir, quereúna unos mínimos esenciales de espacio, seguridad,servicios e higiene. Una de las formas más típicas devivienda popular en El Salvador es el llamado mesón (delque volveremos a hablar más adelante). El mesón o casade vecindario genera una especie de sistema socialespecialmente determinado que constriñe la vida de losinquilinos e induce particulares formas decomportamiento. La vida en el mesón representa uno delos capítulos más importantes o, por lo menos, máscomunes de la vida salvadoreña (ver Recuadro 2).La sociología estudiaría la vida en el mesón con respectoal problema de la vivienda, su demanda y oferta, asícomo los movimientos migratorios, económicos ylaborables vinculados con ella. También estudiaría lasformas de organización familiar y comunitaria que seproducen en estas circunstancias, las clases socialesinvolucradas, la emergencia de economías marginales, ylos procesos de delincuencia y anomia que aparecenvinculados a esta forma de vida.Tortura"Cuando ingresamos en el citado cuerpo de seguridadde inmediato me arrancaron a tirones la ropa hasta

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