el calendario de las elecciones de una nueva autoridad superior. Estamos cadavez más convencidos, que caminamos por un sendero estrecho y que lasopciones no son fáciles. Es necesario e indispensable abrir un
espacio de participación a los estamentos de la universidad que permitanelaborar una senda inédita y no convencional que nos conduzca al repensar la Universidad, y que desemboque en una refundación de lasbases mismas sobre las cuales debe renacer una nueva Universidad de la Región de Los Lagos,
una
nueva institucionalidad integral eintegrada, de la Educación Superior Estatal en el Sur Austral de Chile.2.La crisis actual
La crisis actual se expresa a través de una incertidumbre del escenarioactual con la expresión de una diversidad de opiniones y opciones paraenfrentar las amenazas de sobrevida que planean sobre la institución. Losactuales flujos financieros estructurales son insuficientes para asegurar lasustentabilidad de las actividades de la Universidad. Esta crisis financieraqueda en evidencia al transitar la Universidad de Los Lagos de una situaciónanterior, de
obtención fácil de ingresos económicos
para su accionar, auna nueva situación de
obtención de ingresos condicionados de susrecursos,
período actual en el cual se restringen los flujos, las fuentes yformas tradicionales del financiamiento. La no realización de los ajustesnecesarios a tiempo de estas tendencias y la mantención durante más de unadécada de la misma oferta de programas de pregrado, nos tiene enfrentadosen la actualidad a un eminente colapso financiero.Sin embargo, la crisis actual no es solamente financiera. Ella está presentetambién en el área académica con las insuficiencias de resultados en losaprendizajes de los alumnos; la falta de renovación de contenidos de las mallascurriculares; la insuficiente inserción profesional de los egresados; lascontradicciones de la cohabitación de diferentes modelos educativos en losprogramas docentes; el incumplimiento del cronograma de aplicación delinforme de “Autoevaluación para la Acreditación Institucional”; la improvisaciónde la puesta en práctica de los bloques horarios con carácter financiero; lasdesigualdades existentes entre los docentes y que no obedecen a los gradosacadémicos que detentan, ni a la calidad de la docencia que realizan, ni a laproducción científica individual o institucional.En definitiva, estamos frente a la necesidad de reconstruir una
opciónacadémica pertinente y de calidad,
que es un imperativo para responder alos desafíos de una Universidad del Estado en la región y con las exigencias delsiglo XXI.En el plano de la organización del trabajo y los salarios, la crisis tiene unafuerza particular, debido a las carencias de una política de desarrollo y
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