El banquete
Las sesiones del Consejo... las sesiones secretasdel Consejo se desarrollaban en la oscuridad de lasala de los retratos, cuya autoridad multisecular su-peraba y anulaba hasta la misma autoridad del GranConsejo. Desde la altura de los antiguos muros, loscrepusculares retratos contemplaban, sordos y mu-dos, los rostros hieráticos de los dignatarios, quie-nes, a su vez, contemplaban la vetusta y descarnadafigura del Gran Canciller y Ministro de Estado.Aquel anciano seco y poderoso habló secamente,como de costumbre, sin intentar de ningún modoocultar su profunda alegría, invitó a los ministros y viceministros de Estado a solemnizar el históricomomento, poniéndose de pie. En efecto, después delargas y complicadas gestiones, tendrían lugar lasnupcias del Rey con la archiduquesa Renata Ade-laida Cristina. Renata Adelaida Cristina se hallabaya en la Corte, y, al día siguiente, durante el ban-quete real, los prometidos (que hasta el momentosólo se conocían por fotografías) serían presenta-dos... Aquella excelsa unión acrecentaría y multi-plicaría hasta el infinito el prestigio y el poder de laCorona. ¡La Corona! ¡La Corona! Sin embargo, unaterrible preocupación, una profunda inquietud, peortodavía, un terror manifiesto se mostraba en los ros-tros expertos e inteligentes de los ministros y de losviceministros de Estado, y algo informulado y dra-
9
Leave a Comment