La inteligencia emocional 3
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La aptitud magistral
La motivación positiva es una clave para el logro de cualquierobjetivo. Los atletas, músicos, y grandes maestros del ajedrezexitosos se distinguen por la capacidad de motivarse ellos mis-mos para llevar a cabo una rutina de entrenamiento implacable.En la medida en que nuestras emociones entorpecen o favorecennuestra capacidad para pensar y planificar, para llevar a cabo elentrenamiento necesario para alcanzar una meta distante, pararesolver problemas y conflictos, definen el límite de nuestracapacidad para utilizar nuestras habilidades mentales innatas, yasí determinar nuestro desempeño en la vida.Una habilidad crítica es la de reprimir las emociones y retrasarlos impulsos, en aras de la gratificación. Esto es clave para unaserie de esfuerzos, desde hacer dieta hasta obtener un título.La ansiedad perjudica al intelecto, mientras que el buen humorfomenta la capacidad de pensamiento. Las personas que sonadeptas a impulsar sus emociones, pueden utilizar su ansiedadcomo motivante.La relación que hay entre ansiedad y desempeño ha sido descritacomo una U al revés. Muy poca ansiedad significa que no hayninguna motivación y existe un pobre desempeño. Demasiadaansiedad deteriora al intelecto. Los altos desempeños se encuen-tran en el medio, un estado sutil llamado “hipomanía”, idealpara los escritores y otras personas creativas.La esperanza y el optimismo también juegan un papel poderosoen la vida. Esperanza significa no rendirse ante el negativismo odepresión. Optimismo significa tener una fuerte expectativa deque las cosas van a salir bien. Los optimistas atribuyen elfracaso a algo que ellos pueden cambiar, por lo que no sedeprimen por él. El optimismo es una actitud emocionalmenteinteligente que promueve el desempeño en el mundo de losnegocios. Tener ambas cualidades es ser auto-eficiente, lacreencia de que uno tiene dominio sobre los eventos de la vida yque puede superar los retos.
El Flujo
Los psicólogos han identificado un estado de alto desempeñollamado flujo. Este es una inteligencia emocional en su mejorexpresión: viene cuando la gente se compromete completamenteen una tarea para la que tienen muchas destrezas. Por ejemplo,los atletas conocen este estado de gracia como “la zona” en laque la excelencia no requiere ningún esfuerzo, la multitud y loscompetidores desaparecen, felizmente absorbidos por el mo-mento.Ser capaz de entrar en “flujo” es el punto óptimo de la inteli-gencia emocional; representa poner las emociones al serviciodel desempeño y el aprendizaje. En el “flujo”, las emociones nosólo están contenidas y canalizadas, sino que son positivas,están estimuladas y alineadas con la tarea inmediata.Quedar atrapado en el aburrimiento de la depresión o en laagitación de la ansiedad significa quedar excluido del flujo. Sinembargo, el flujo es una experiencia que casi todo el mundotiene de vez en cuando, sobre todo cuando alcanza el desempe-ño óptimo o llega más allá de sus límites necesarios.Toda la atención está enfocada en la tarea. Es un estado de feli-cidad, incluso éxtasis. De hecho, el cerebro se torna calmado eneste estado de flujo. La tarea más difícil se puede llevar a cabousando un mínimo de energía. Cualquier persona o niño puedeaprender a alcanzar el flujo, desempeñando repetidas veces lastareas que adoran hacer.
Las raíces de la empatía
Las emociones rara vez se expresan en palabras -es másfrecuente que se manifieste por otras vías. La clave para intuirlos sentimientos de otro está en la habilidad para interpretar loscanales no verbales: el tono de voz, los ademanes, la expresiónfacial, etc.Mientras más conscientes estemos, más habilidades tendremospara leer los sentimientos de los demás. El “raport”, la esenciadel cuidado hacia los demás, surge de la capacidad para la em-patía. Aquellos que pueden leer los sentimientos de los demásson más ajustados, populares, amigables y sensibles.La empatía comienza en la infancia, con la mimetización motriz,que es el sentido técnico de la palabra. Durante la infancia, laempatía surge de una especie de imitación física de la aflicciónde otro, que evoca entonces los mismos sentimientos en unomismo.La sintonía entre el niño y sus padres se produce de forma táci-ta, como parte del ritmo de la relación. Mediante esta sintonía,las madres hacen saber a sus hijos que tienen idea de lo queellos sienten. La sintonía reafirma a un niño y lo hace sentirseemocionalmente conectado. Esto requiere de suficiente calmapara ser capaz de leer las señales sutiles, no verbales prove-nientes de los demás.Sentir lo mismo que otro es preocuparse. En este sentido, loopuesto de empatía es antipatía. La actitud empática intervieneuna y otra vez en los juicios morales, porque los dilemasmorales implican víctimas en potencia: ¿Mentiría usted para noherir los sentimientos de un amigo? ¿Cumpliría la promesa devisitar a un amigo enfermo, o en lugar de eso aceptaría una invi-tación de último momento para ir a cenar?Las raíces de la moralidad deben encontrarse en la empatía, yaque es el hecho de empatizar con los afectados (por ejemplo,alguien que sufre de un dolor, un peligro o una privación) y decompartir su aflicción lo que mueve a la gente a actuar paraayudarlas.
Las artes sociales
Una competencia social clave es lo bien o mal que la genteexpresa sus propios sentimientos. Por supuesto, las demostra-ciones emocionales tienen consecuencias inmediatas en el im-
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