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Calidoscopio del voyeur

Calidoscopio del voyeur

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Published by Jezreel Salazar
Salazar, Jezreel. “Caleidoscopio del voyeur. Notas sobre el valor de un género impuro”, en Narrar el instante. Antología improbable: políticas y poéticas de la crónica. Comp. de Gustavo Ogarrio. México, Ediciones Eón/ Secretaría de cultura de Michoacán, 2010, pp. 231-243.
Salazar, Jezreel. “Caleidoscopio del voyeur. Notas sobre el valor de un género impuro”, en Narrar el instante. Antología improbable: políticas y poéticas de la crónica. Comp. de Gustavo Ogarrio. México, Ediciones Eón/ Secretaría de cultura de Michoacán, 2010, pp. 231-243.

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08/22/2014

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original

 
Karam, Tanius, "Representaciones de la ciudad de México en lacrónica" en
Andamios. Revista
de
InveskgadÓn
SO&
Otoño-invier-no 2004, núm.
1.
México, Universidad Autónoma de la ciudadde México.Long, Mary K.,
"Writing
the City: The Chronicles of SalvadorNovo" en Ignacio Corona
y
Beth Jorgensen,
The ContemporaryMexican Chronick. TheoreticalPe~eca'vasb the EminalGenre.
Albany,State University of New York, 2002.Monsiváis, Carlos,
A
ustedes les consta. Anto!ogk.l de
L
m'nica en
Méxtéo.
México, Era, 1991
(1
980,
la
edición).
,
De la santa doctrina al espíritu público (sobre las
fun-
ciones de la crónica en México)" en
Nueva Revista de FibbgzáHiqánica.
XXXV,'~.
México,
Cm-COLMEx.
Rotker, Susana,
La
nvención de
b
m'nica.
México,
FCE
/
Fundaciónpara
un
Nuevo Periodismo Iberoamericano, 2005. Col. NuevoPeriodismo.Thérenty,
~arie- ve,
"La chronique" en
La
i/éraah«.e au quotidien.Poétiquesjoumadstiques az/XIX" iick.
Paris, Sed, 2007. Col. Poétique.
CALIDOSCOPIO
EL
VOYEUR(NOTAS
SOBRE
EL
VALOR
DE
UN
GÉNERO
IMPURO)
Pmgue
a
/os
hechos como un paiinadorprinn$iante
que
pri'caen todos
kis
hgans donde está prohibido hacerlo
Franz
Kafka
Cronista
u
hombre camina por las calles, recorre la sierra, viaja en unavión..
.
con un libro en sus manos.
A
cada momento volteaa su alrededor
y
compara lo que ven sus ojos al interior
y
afuera delas cubiertas compactas. Y cada intersticio que no concuerda, cadadetalle sin compaginar, lo anota donde puede, de modo que almargen de las hojas otro libro va siendo escrito. Sus palabras son elrecuento no sólo de los hechos, sino de lo que los sucesos le sugie-ren: lenguajes, gestos, expresiones..
.
que nadie atiende
y
que él bus-ca descifrar, comportamientos que le provocan fervor o náuseas,miradas que se vuelven señales, enigmas o respuestas, ensayos
y
búsquedas. No aspira
a
erigir una réplica de los acontecimientos, entodo caso le interesa crear una represendón deforme de los mis-mos, que muestre cómo los vivieron quienes tuvieron el gozo o elhorror de sobrevivirlos.Su deleite es observar. Siente
un
placer mórbido cuando se des-cubre espiando al prójimo
y
con
un
instinto mordaz, no duda enexponer intimidades
y
vergiienzas escondidas. Sin embargo, no desea
 
La
mirada
CALIDOSCOPIO
EL
VOYE
m..
l
;
que sus palabras se vuelvan un almacén de chismes y anécdotas
i
ajenas.
Lo
que anhela es que aquel que se detenga en sus textos, sea
:
capaz de verse a sí mismo en un espejo
al
mismo tiempo crudo
y
(
gozoso. Con esa intención investiga, inquiere y escudriña en
cual-
i
quier vericueto, tras la pista de nuevas descripciones, personajes,relatos, voces...
Y
así recorre paisajes, entra a vagones del metro,
1
cruza ejes viales y nadie lo ve.
1
i
Su
guarida
es el anonimato.
i
!
Historias
ajenas
i
i
Para Juan Villoro "el cronista trabaja con préstamos; por más que
1
se sumerja en el entorno, practica un artificio: transmite una verdad
1
ajenaJ'. Fuente directa de la historia
y
testigo, la crónica es
un
arti-
4
1
;
lugio succionador de experiencias: tal es su carácter testimonial. Si
1
no ha establecido un vínculo inmediato con los personajes que
3
?
protagonizaron lo que desea registrar (sobrevivientes del desastreo ejecutantes de la vida cotidiana), al cronista le es imposible le-
!
vantar la relación de lo acontecido. Por ello hace preguntas, escu-
1
cha, entrevista. Así es como aspira a convertirse en la voz (parcial,
j
aproximativa, imperfecta) de los otros;
y
la suya, entre tantas, sóloes el medio -irónico, crítico, voluble- por el que la realidad ad-
4
i
quiere forma.
quién
que las haya leído puede olvidar las cróni-
1
!
cas de Emiliano Pérez Cruz que recrean el lenguaje de Ciudad
1
Neza?). Apenas es posible distinguir las verdades del mundo en-
1
1
tre las palabras del cronista, pero sólo ahí, en la escritura de su
i
texto, pueden aprehenderse, ser vistas
y
hallar existencia plena las
/
exactitudes ajenas.
1
La
crónica constituye el testimonio de la otra historia, la versión
i
1
de los hechos que se opone a la oficial. Se presenta como la posibi-
'
lidad de configurar el pasado de manera distinta, pues es este géne-
1
ro uno de los lugares desde los cuales la "opinión pública" actúa
y
1
confronta al poder. Elena Poniatowska logra eso
al
escribir
La
no-
I
che
de
Tkztekoko,
ese mural sonoro que devela los resortes del autori-tarismo y los detalles de la masacre del
2
de octubre mexicano.
1
Algo parecido ocurre en los textos de Robert Fisk sobre la guerra
 
de Irak: develan la hipocresía de la ocupación estadounidense
y
cuentan las historias de quienes un día están vivos y a la mañanasig-uiente amanecen calcinados. Es claro que en estos casos la cróni-ca tiene
un
efecto de denuncia. Frente a los cambios producidospor la modernización y como respuesta a los ocultarnientos que lahistoria oficial congrega, la crónica se erige como un modo dedejar memoria, huellas del cambio. Un espacio donde el sentidocomún
y
las señas de pertenencia y rebeldía de una sociedad seconservan.
Ejercicio
de
sutura
El cronista se desplaza ante cualquier circunstancia como
un
des-arraigado. Es
unj'dneur,
el caminante representa aquel que ya nopertenece, que ha perdido su espacio, su hogar natural. Pero en sudeambular, también supone la búsqueda de un lugar, el deseo de
.
arraigo, la necesidad de eliminar la precariedad del
no
Zkpr
y deencontrar otro espacio donde lo social deje de ser disolución. Frentea la primacía actual del automóvil sobre el peatón, y ante las priva-ciones de la ciudad política, caminar se constituye en
un
acto deresistencia cultural.El relator del presente recorre la ciudad, recoge sus voces, rea-liza la crónica de sus multitudes. Es, a la manera delpneur decimo-nónico, un personaje que no se siente solitario en pleno centro de lamuchedumbre.
A
través de su recorrido reterritorializa la ciudad oel escenario que tiene al alcance: le provee de sentidos, y es quecaminar crea un "espacio de enunciación" en el cual es posible dar-le
a
la sociedad el lenguaje que muchas veces le ha sido suprimido.Cual fotógrafo al acecho, Roberto Arlt solía recorrer Buenos Airesa pie en busca de personajes o paisajes que pudiesen quedar capta-dos por su cámara de palabras: inmigrantes con vidas espurias queafanosamente intentaban integrarse aun país repleto de desigualda-des.
Al
descifrar los significados que rodean su entorno, quien escri-be crónicas no sólo hace una clara defensa del derecho a la libertadde expresión, también le otorga al hecho de transitar un significadopolítico: su marcha azarosa es un discurso.
CALTDOSCOPIO
DEL
VOYEUR
..
Si a través de la caminata, el cronista se reapropia de los espa-cios allanados, también cumple otro propósito: ordenar el caos delmundo. Errar por las calles es
un
modo de construir relatos, orien-taciones para viajar por una metrópoli, mapas. Traza coordenadasimaginarias que permiten reunit los puntos dispersos en un espaciofracturado.
Al
caminar, logra establecer puentes entre espacios dis-locados, articulando de otro modo
la
realidad. Así, la crónica bus-ca
renarratiuz'xar
aquello que en la realidad está fragrnentado.
A
estaestrategia Julio Ramos la ha denominado
reka deZ~eo.
i bien escierto que las transformaciones
y
los sinfines de cualquier contextoimpiden una lectura totalizadora del mismo, el cronista ensaya un
ejercicio de mtura.
Armonía perdida
Si
toda escritura crítica restituye, de un modo
u
otro, las fracturas,escisiones y conflictos de una nación, el historiador de lo instantá-neo restaura el tejido fragmentado de la sociedad mediante unatotalidadimaginatia, se trata de un simulacro, un ensayo, una alego-
ría
de la patria imaginada.Cuando Fabrizio Mejía Madrid escribe sus
Pequeños actos de de-robedienba bvii
centra la mira en donde otros no
han
lanzado susdisparos o no han sabido atinar. Por su flexibilidad formal, la cró-nica se presenta como una puesta en orden del ámbito cotidiano
y
los procesos de convivencia aún sin clasificar, o incluso ignoradospor las formas instituidas de poder (político, social, literario). Tie-ne como fin reconstruir
un
ámbito comunicativo integral u orgá-nico, de modo que es capaz de ofrecer una visión de la totalidadsocial perdida.Dar coherencia textual a la descomposición socd resulta
una
de las funciones principales
de
la crónica: llevar a cabo una manio-bra de reparación que ordene o cierre lo que en la realidad social seencuentra fragmentado o roto.
La
crónica enmienda el tejido-textode la identidad colectiva y del espacio público fragmentado: nstaurala armonía perdida. Tarea de
la
crónica: borrar las heridas de laciudad. Sobre estas cicatrices es
que
la crónica erige su forma.
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