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03/10/2014

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El día después
Uribe 2002 - 2010 
      P     e     r      i       ó       d      i     c     o
    S   u   p    l   e   m   e   n   t   o   e   s   p   e   c    i   a    l
COOPERATIVA MULTIACTIVA DE TRABAJADORES DE LAEDUCACIÓN DE CUNDINAMARCA Y DISTRITO CAPITAL
   I   S   S   N  :   0   1   2   2 -   0   1   0   1
 
Suplemento especial
• desde abajo
2
E
l mal no duró cien años. Aunque la propagandaenfatice en que fue el mejor de los gobiernoshasta ahora conocido en Colombia, el de Uribeserá recordado como uno de los más nefastos para elpaís.Estos ocho años de Álvaro Uribe al frente de losdestinos de Colombia son para nunca olvidar. Eldoble período dejó un expediente abierto y un selloindeleble en buena parte de los connacionales. Selloimposible de borrar sin una terapia de reconciliación y un tratamiento que recorra el camino de la justicia,la soberanía; el fin de la pobreza extrema, el desem-pleo estructural y la ‘flexibilización’ laboral; la revisiónde la gran propiedad rural y urbana, la inclusión social y la paz. Ojalá como tareas diarias de un gabinete detransición democrática.Para no olvidar jamás. Bajo la marca comercial de‘seguridad democrática’, desde el primer momentode su gestión, con su pregón y sus órdenes de guerra–secretas o públicas, ilegales o legales–, y el discurso dela derrota del contrario como requisito para resguardarlos privilegios del establecimiento y de los dueños y testaferros de la tierra, Uribe Vélez puso sus cartas sobrela mesa: vinculación de la población civil al conflicto,como trasvase; y extensión ‘institucionalización’ o legiti-mación del dispositivo paramilitar de las auc. Aumentodel pie de fuerza, de los soldados profesionales, y delaparato y su maquinaria militar. Sindicaciones y seña-lamientos a miles de personas. Todo bajo las premisasde orden, autoridad, tradición y un presidencialismoanticonstitucional. El archivo de nuestra soberanía,
Colombia 2002-2010 
Uribe un adiós sin gloria 
Por Carlos Guitérrez M.
* El presente suplemento es una selección de los artículospublicados durante en el mes de mayo de 2010, en losperiódicos:
Le Monde diplomatique
, edición Colombia Nº 88
desde abajo
Nº156 y Nº 157.
 
Balance 2002 - 2010
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bajo la alianza incondicional con los Estados Unidos, y en forma creciente con las acciones encubiertas y deinteligencia con empresas de mercenarios y del Estado y el ejército israelíes que traspasan las fronteras.En este contexto de sociedad en pie de guerra queUribe ofreció, y que en una pasajera o más dilatadacoyuntura cuenta todavía con montones de adherentes,una de sus primeras propuestas –avalada por su expe-riencia directa en las cooperativas Convivir– fue la deintegrar un millón de ciudadanos armados e interco-municados al servicio del Ejército, para lo cual actuó através de diferentes mecanismos: soldados campesinos y guardabosques, taxistas en red comunicados a travésde Avantel, hasta llegar a los estudiantes delatores. Y mucho más hizo a la par. También, entrelazada y construida con dineros oficia-les, mediante un entramado de organizaciones socialesafines al establecimiento, articuló una extensa red socialcon pretensiones corporativas y de prolongación delpoder: empujada en la juventud, entre los indígenas, enel mundo sindical y en la política electoral. Asimismo,como parte de un modelo de guerra política, puso enacción un intenso modelo comunicativo y de mensajes y titulares desinformativos que no les dio descanso a losojos y los oídos de los colombianos. Uribe quiso tapar ladeuda del poder y su injusticia, que en su expresión departidos liberal y conservador, hoy, tras las derrotas deblancos y colorados en Paraguay y del PRI en México,es la más vieja y desueta del continente.Apenas se posesionó, anunció que al rendir el informede sus primeros cien días daría cuenta del rescate vivos omuertos del gobernador de Antioquia y del ex ministrode Defensa Gilberto Echeverri, y de la baja al menos dealguna cabeza reconocida de la guerrilla. Como se recor-dará, en ese informe no pudo satisfacer la promesa decampaña y la pretensión de una guerra rápida y triunfalen su primera Presidencia. El desafortunado rescate delos plagiados vendría después. Transcurridos algunos meses, reafirmó ante todo el paíssu decisión de guerra a cualquier costo. En enero de2003, llamó a los Estados Unidos a desembarcar sustropas en el Amazonas, “antes de hacerlo en el terri-torio de Iraq”. Sin fórmula alguna de solución política–distinta de un irrealizable desarme de la insurgenciacon origen campesino–, siete años después hizo realidadotro paso en su proyecto de “tierra arrasada”: entregóel territorio nacional –siete bases que en realidad son10– para que opere la potencia del Norte con su ejército,potencia con la cual, en embriaguez antipatriótica y deafectación a los vecinos de la región y el continente,se identifica sin ambigüedades. Tanto, que en 2004, alapoyar públicamente la invasión de un tercer país dijo:“[Apoyamos] el uso de la fuerza en Iraq para desarmardicho régimen y evitar que sus armas de destrucciónmasiva continúen como una amenaza contra la huma-nidad(
sic 
)
1
.Proyecto de orden, control y disciplina que pese a dis-poner por ocho años initerrumpidos del mayor presu-puesto para las FF.AA. y de los apoyos internacionales y militares con burla del debate en el Congreso, aún nologra que la sociedad se pliegue a la propuesta de derechae inmoralidad financiera que se propone conservar elpoder y la Casa de Nariño.Son artimañas todas éstas de orden, autoridad y ‘mo-ral’ antiterrorista, que del mismo modo que apoyan elcerco del antiguo imperio persa por parte de las barras y las estrellas –con su tenaza desde Iraq y Afganistán, y los intentos de estribos en Osetia e intromisión en Tíbet (con ocultación de los intereses en relación conel petróleo y el avance de posiciones frente a Rusia y China)– niegan las causas profundas del conflictocriollo que hace presencia desde hace un poco más de60 años. Tal proyecto de sociedad y relación internacional,levantado pieza a pieza sin descanso durante su doblegobierno, nos hizo decir hace ya ocho años: “Si estaconcepción se aplica […] con este gobierno mar-charemos hacia una sociedad disciplinaria, donde secorre el riesgo de convertirnos en el ojo del vecino, ensu posible delator e inclusive, de ser necesario, en suasesino. Estaremos entonces ante una sociedad que nopermitirá disidentes ni contradictores; una sociedaddespótica que pone en profundo riesgo la democracialiberal […]”
2
.
1 Gutiérrez, Carlos, “Al presidente Uribe, el Norte no le deja ver...”,
Le Mondediplomatique,
edición Colombia, Nº21, marzo de 2004.2 Gutiérrez, Carlos, “El nuevo orden”,
Le Monde diplomatique
, edición Colombia,Nº3, julio de 2002.

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