PROLOGO
Cuando en el año de 1.982 el Comité Ejecutivo de la Unión Misionera Evangélica
Colombiana pensó seriamente en la celebración de las llamadas “Bodas de Diamante”, es
decir, la celebración especial de los 75 años de testimonio que la misión ha cumplido enColombia, creo que tuvieron un gran acierto al elegir a Doña Florencia Wright deShillingsburg para encargarle el escribir un libro que además de ser un testimonio histórico,
por el cual y para el cual la misión ha existido: “brilla para Cristo”, “ser la luz del mundo”
“La llama que nunca se apaga” es pues el producto del trabajo de Doña Florencia con su
pluma inspiradora ha realizado. Al pasar por sus páginas Ud. querido lector va a encontrarpaso a paso la historia verídica del desarrollo de la Unión Misionera Evangélica enColombia desde la llegada del gran pionero Mr. Carlos Chapman, hasta el mismo año de1.983. No hay ficción ni fantasía en esta obrita, pero por doquier Ud. puede ver la fantásticay gloriosa mano del Señor realizando su voluntad a través de la vida de sus hijos y de suIglesia.
Ya en su anterior libro “Ligado”, Dona Florencia nos había mostrado su capacidad e
inspiración para hacernos sentir como hijos de Dios, la satisfacción de un trabajo realizadoy el incentivo hermoso de saber que a nuestro lado permanece nuestro poderoso Señordispuesto a cada momento a utilizarnos como instrumentos preciosos en sus manos, a la luzque deja para nuestra inspiración el testimonio vivo de aquellos su siervos que por tener sucorazón ligado al objetivo precioso de ganar a Colombia par Cristo no ahorraron ningúnesfuerzo y entregaron aún su misma vida para lograrlo.Fue por muchos años, la autora de este libro, al igual que Don Guillermo, su esposo,copartícipe activa en forjar la historia narrada y por ello siento no equivocarme al decir quees parte de su misma vida. Ahora los esposos Shillingsburg se han retirado como jubiladospara tener un merecido descanso después de haber entregado la mayor parte de su vida a laobra misionera en éste nuestro caro país. Sin embargo, y este libro es testimonio de ello,sabemos que ellos no descansan sino que viven activos cumpliendo diversos ministeriossiempre a favor de la obra misionera en Colombia.Ha sido para mí un honor el haber sido escogido por la autora para que recibiese el escritooriginal y realizase las correcciones idiomáticas necesarias y además completase algunasideas, más el último capítulo que había de ser añadido, ya que Doña Florencia alpermanecer en los Estados Unidos los últimos años, no tenía toda la información delmomento y ella quería ser muy fiel al relato verídico. Es altamente loable el que frente alobstáculo de tener que usar el español en forma literaria, la autora no haya utilizado talrazón para esquivar la tarea encargada y en cambio puso todo su empeño y todo su sentirpara entregarnos este precioso libro.
Prohibida su reproduccion y venta - Iumec - Pagina 1 / 89
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