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ENSAYO:
¿DERECHAoIZQUIERDA?
:Ethos y Pathos de la filiación política
Autor: Sergio Mura Rossi
Santiago Chile 2008
Registro de Propiedad Intelectual Inscripción N°: 208685
 Se permite "bajar" este texto únicamente para lectura personal. Cualquier otro uso debe contar con el permiso o la autorización explícita del autor.
EDICIÓN ACTUALIZADA 9/2011
 
dibujo: Sergio Mura Rossi
 
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Años atrás, durante las postrimerías o fase terminal del “gobierno militar”
chileno (
dictadura
,
dictablanda
,
régimen autoritario
,
tiranía
,
república protegida
etc. ...) me encontré con uno de mis antiguos compañeros de universidad, a quien no veía desde aquelentonces. La conversación derivó prontamente hacia la situación política del país, sobre cuyas características, antecedentes y
“especificaciones técnicas”
concordamos ampliamente, sin mayores discusiones sobre lo que había sucedido y dejado de suceder,causas, prelaciones, factores desencadenantes y hechos objetivos. Concluidos los comentarios descriptivos me pareció pertinente
sintetizar mi “sentimiento” a
l respecto temiendo que tanta diplomática concordancia inhibiera y aniquilara mi profundo sentir, queme importaba más que el lógico pensar; proponiendo la siguiente imagen alegórica (solo una alegoría expresiva y más bien
“estética”...): una secuencia de
horcas dispuestas a todo lo largo del eje Alameda-Providencia-Apoquindo; una cada diez metros
aprox., y destinadas a los miembros más connotados del bando “X”. Mi amigo aprobó la idea sin mayores cambios pero usándola p
ara
los del bando “Y”... El asunto er
a suficientemente preciso y claro, no ameritando mayores controversias por lo que continuamosconversando de otros tópicos, amistosa y pacíficamente por cierto!. Lo interesante es que ambos proveníamos de familias de clasemedia, con idénticos o muy similares valores y creencias, mismo pasado
nuñoíno
, educación en escuelas y liceos de la misma clase yorientación, formación e información discretamente parecida e incluso similar bio-tipo!... A menudo recuerdo esta anécdota que mehecho reflexionar desde entonces sobre las verdaderas y reales condiciones, condicionamientos o factores causantes de eso que a
falta de mejor nombre denominaré “filiación política” (opción, simpatía, empatía, preferencia etc.). ¿Porqué dos historias pe
rsonalestan paralelas y para nada divergentes concluían en calificaciones tan antagónicas?...; ¿porqué no habiendo siquiera diferencias
notorias en la apreciación de los hechos objetivos, se terminaba en dos “tomas de posición” diametralmente contrapuestas?...;
 ¿simple afectividad, pas
ionalidad o “subjetividad”?...; difícil aceptarlo porque lo que estaba y está en juego es la clásica distinción“moral”, la gran y perenne alternativa: Bien vs. Mal, los “buenos y los malos”; y ello no es un juego porque brutal o sutilme
nte, esasimple y t
otal polaridad es la que mantiene funcionando el motor humano de la “política”; y si alguien me lo objetara tomaría diez
toneladas de diarios, libros, revistas y folletos académicos dedicados a la contingencia demostrando que (casi) en su totalidad y seacual sea el estilo lingüístico o moda semántico-hermenéutica adoptada, se empieza y termina con una solemne, implacable y
absolutista sentencia “contra” los
malos
 
y su “sistema de poder” actual o propuesto.
 
El problema es que este aspecto nunca (insisto: “nunca”!) es considerado, ponderado, atendido o discutido por los politólogos y
politócratas; lo cual es a decir poco sospechoso, inquietante y ....
He seguido pensando el tema y problema, concluyendo con un “pack” de explicaciones elementales, bastante obvi
as por lo demásporque hice mi mejor esfuerzo por evitar las trampas solipsistas y tautológicas del discurso racionalista-racionalísticamente correcto,atrapado en sus interminables reflejos y que en el mejor de los casos termina hablando sobre el hecho de hablar, y de hablar sobreello!... Nada muy original por cierto pero que quisiera compartir y en cierta forma publicar-publicitar porque excepto en cierta
discursística
analítica intra-académica, esta clase de realidades/verdades son mantenidas cuidadosa y férreamente ocultas,
no dichas
.Y por algo será.INTRODUCCIÓN:¿
Es usted de derecha o izquierda
?....; pregunta improcedente, anacrónica, obsoleta y ajena al estilo de lo social y políticamente
correcto. Decir o preguntar eso no es “polite” en ninguna c
ircunstancia como dirían los anglosajones, excepto usemos esas categorías
para zaherir o descalificar o caricaturizar al “adversario” (técnicamente hablando, es lo que los estrategas comunicacionales
 
concertacionistas
han hecho, con relativo éxito, para de
smantelar la operación “nueva cara” que la “oposición” intenta desde hace
décadas, hasta sumirla en una profunda y en cierto modo graciosa confusión porque luego de intentar infructuosamente evitar asumir
el fatídico mote de “derechista”, recién ahora advi
rtieron, un poco tarde quizás, que ello era una ingeniosa trampa reversible sin tantadificultad... siempre y cuando se auto-
convencieran que ser la “derecha” no es una maldición ni un estigma incuestionable, pero…).
Mejor hablar de progresistas vs. neo-liberales, liberales vs. conservadores y un amplio listado de expresiones dualistas más sutilizadas
y eufemizadas que se han apropiado de la terminología oficial, pública y “mediática” nacional e internacional y que cada quie
n utilizacon extrema soltura y d
esparpajo según sea la ocasión o la conveniencia circunstancial y por cierto, “mediática”; aunque en lo
profundo de aquella sincera sinceridad que emerge después del segundo
whisky 
o el tercer pisco-sour, la distinción pre-apocalípticaresurge con inusitado vigor y feroz precisión: o se es un infame derechista o un maldito izquierdista, no aceptándose posicionesintermedias, centristas o conciliatorias aunque éstas expresaren el sentir y pensar y querer del 95% de la población pasada, presente yfutura.¿
Cuál es la verdad subyacente en este antagonismo nominal, si es que la hay 
?...; ¿manifiesta aunque sea parcial y “relativamente” una
polaridad y alternativa objetiva o expresa una
inaceptable o inconveniente o insana
escisión afectiva?...Por comodidad, economía y sinceridad usaré los términos proscritos no por alguna nostálgica nostalgia sino porque me consta quesubyacen y comienzan a re-
surgir augurando próximos “explayamientos” y “emplazamientos” que a decir verdad me entusiasman
poco y más bien nada; sea por razones, sentimientos y disposiciones de ánimo personales y/o porque no sería la primera vez que esta
clase de tensionamientos “sociales”, provenientes de soterradas “fuerzas” de incalificable e incontrolable poder (individuale
s ycolectivas) eclosion
en como destructivas y compulsivas arremetidas en pos del “poder”, difundiendo eso que Jung denominara“epidemias psíquicas” a propósito de la incubación e incipiente germinación del nacional
-socialismo a la zaga del internacional-socialismo ya advenido.Alternativas objetivas para los más, ¿o simples
sentimentalismos
?...; porque hay cierto consenso en suponer que las propias
creencias
 
políticas presuponen una determinada y específica “sensibilidad”, supuesto que a su vez pre
-supone un esquema funcional psico-cultural simple, efectivo y efectivamente erróneo: las ideas abstractas requieren el condimento de la pasión para convertirse en
 
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acción... (no niego que ello suceda, pero es un mecanismo inicuo o des-equilibrado que frustra de raíz cualquier posibilidad deinteligente integración). Por ejemplo:
La cuestión ecológica en su versión actual: para el neo o novel “izquierdista” o
 progresista
(al menos en esto el nombre es impropioporque olvidando amnésicamente su matriz marxista, sufre una fuerte alergia a toda noción de
 progreso
), hay un grave problema
mundial causado por la codicia y la insensibilidad propia del “derechista
-conservador-retrógrado-explotador-expoliador-
destructor” a
quien le resulta tan ajeno e indiferente la condición de su obrero-asalariado como la de un bosque o un río o el equilibrio bio-climáticomundial del cual depende el futuro inmediato y el destino de nuestros hijos y la naturaleza misma; a punto de ser irremediablementearruinada por esta despreciable minoría de capitalistas-tecnócratas-monetaristas tan embrutecidos que ni siquiera piensan en elplaneta que le heredarán a sus sobrinos... Por su parte el derechista-conservador replica que estos ecologistas extremistas son en elmejor de los casos unos románticos sesgados, unos fanáticos, tránsfugas de añejos grupúsculos pseudo-revolucionarios fallidosobsesionados en contra del trabajo y el progreso; que al ver fracasar sus antiguas e insensatas utopías
revolucionaristas
han buscadoun nuevo nicho igualmente retrógrado y destructivo que les permite otro modo de combatir el progreso y la libre iniciativa quedetestan por simple inopia e incapacidad para trabajar seriamente y competir libremente, los mismos que jamás levantaron un dedoante los colosales desastres ecológicos en el área soviética o maoísta y que nada entienden de ecología, de economía ni de ciencia nide la vida porque no le han trabajado un día a nadie y son capaces de condenar a la miseria a miles de millones de personas poraceptar irracionalmente los mitos de cierta retórica naturalista etc. .... No quiero pecar de centralismo... pero me parece indudable
que en ambas posturas y haciendo piadoso caso omiso del apasionamiento destructivo o de adopción acrítica e irracional de “clichés”
o consignas ideológicas patentadas, hay algo de verdad!... Pero: ¿qué tanto?... Y: ¿porqué les cuesta tanto reconocerlo y seempecinan en posiciones de trinchera tan absolutistas (no absolutas, absolutistas; no ecológicas o anti-ecológicas, ecologistas o anti-ecologistas).Aclarando que estos comentarios se limitan al contexto local-nacional, que no obstante globalizaciones y mundializaciones en cursosigue siendo suficientemente local-localizado y bastante peculiar; diré que para bien y/o mal, las antiguas polaridades -aquellas quecaracterizaban el apoge
o de la “guerra fría”
-
han desvanecido o han perdido la mayor parte de su carga tensional “real” (aquella que
correspondía a procesos reales en curso, o alternativas de cambio real, de modificación de la realidad actual (revolucionarios-innovadores) o de sus alteraciones posibles (reaccionarios-conservadores)). No obstante y aun cuando parezca inarrestable laprogresión acelerada y un tanto caótica del conjunto de dinámicas culturales, sociales, productivas y económico-financieras queimponen y trasponen po
derosas fuerzas transversales que debiesen fortalecer la consolidación de la gama “media” e intermedia (almenos para caracterizar a la gran “masa” consumidora
-usuaria-
productiva y a la gran comunidad pasiva/sufriente), la “centralidad”
sigue siendo una contradictoria opción que mientras más se consolida más sigue atemorizando tanto a políticos profesionales cuanto
a estamentos sociales varios y a muchos connotados especialistas que sienten una peculiar aversión a la posibilidad de “retor
nar alsupuestament
e obsoleto esquema de los tres tercios” que otrora colapsara nuestra institucionalidad al propiciar una condición de
equilibrio inicuo
 
o “desequilibrado/desequilibrante” culminante en una metástasis progresiva de inestabilidad e ingobernabilidad,
preludio de
soluciones categóricas
que de momento nadie dice querer, no oficialmente (en esto confieso sentir cierto aprecio hacia tal
hipocresía...). En palabras simples: estarían dadas las condiciones para el fortalecimiento de esa “clase media” que para mu
chos siguesiendo una frase prohibida, incómoda y políticamente blasfema; excepto para partidos o conglomerados que históricamente
expresarían mejor su sentido, pero que en parte debido al desvanecimiento de dichas polaridades “extremas”, paradójicamente h
anvi
sto mermar el atractivo de su oferta y postura “media” e inter
-media; como si en un contexto social tendiente a la uniformización y ala totalización de cierto
standard 
, dicha uniformidad latente sufriera cierta tendencia natural a re-polarizarse al menos anímica ypasionalmente, reproduciendo dentro de su propia estabilidad extendida las antiguas emergencias polares, radicales o extremas;
como si éstas fuesen indispensables para mantener un mínimo de vitalidad y “animosidad”, antídoto cultural y moral cont
ra la mortal
aquiescencia del “nuevo orden”, aun si dicha neo
-
polaridad repropone antagonismos que históricamente ya perdieron su “razón
de
ser”, si es que alguna vez l
o tuvieron lo cual es difícil saber porque la inmensa mayoría de los analistas, politólo
gos e “historiólogos”
están situados en uno de los antiguos bandos políticos en conflicto y por ende ven, sienten, piensan e imaginan la realidad históricasolo en función de sus propios esquemas mentalizados, asumidos e insumidos precisamente con abundancia de pasión y escasísima
escasez de razón y razonamiento crítico (son pocos los humanos que se atreven a “vivir” prescindiendo de acomodamientos egoic
os alos roles sociales oficialmente aceptados y reconocidos). Y el hecho, política y culturalmente más incomprensible de lo que sueleadmitirse, se traduce finalmente en un resurgimiento inquietante de una versión actualizada, de un
up-grade
bastante
descontextualizado de la gran y conflictiva escisión entre “derecha e izquierda”, pero caracterizado precisam
ente por aquel sectorsocial medio e inter-medio que más ajeno, indiferente u hostil debiese ser a tal polaridad que en teoría no expresa, representa ni
defiende sus “intereses” reales o presuntos; y ni siquiera grafica su visión imaginativa del “mundo”, e
xcepto si traspuestos al plano
abstracto y “arquetípico” de las grandes antinomias y polaridades del discurso simbólico universal (lo de “universal” no atañ
e aluniverso-cosmos sino a cierta relativa totalidad del fenómeno cultural humano, que a lo largo de la historia y de su historia muestraciertas invariantes).Y como bien sabemos -
ha de ser uno de las escasísimos e incompletos aportes de la filosofía “moderna”: el destacar la no
-neutralidaddel lenguaje-, imposible pensar bien si no empleamos correctamente la textualidad, evitando el menos las
maldiciones
o mal-dicciones, esas que están al servicio de la mistificación, la confusión y el equívoco (por eso es tan importante diferenciar entreecología y
ecologismo
, islam e
islamismo
, teoría de la evolución y
evolucionismo
etc.; aunque basta hojear un periódico cualquierapara sentir que esta batalla está casi perdida...). ¿Cuestión de estilo o buenas maneras?..., además; pero la intrínseca correlación entreel pensar y el hablar implica el tema y problema d
e la correspondencia causal entre el pensamiento “lógico” (aquel que pro
-viene delLogos primigenio, el factor constitutivo de la realidad/mundo) y su primera materialización que es el lenguaje textual o la
textualización primaria de la “idea”, del razonam
iento mental discursivo.
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