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Cuando la tierra era joven y elhombre buscaba en ella nuevoshorizontes, América se abría paraél como una nueva posibilidad desupervivencia, en un mundo quepor estar saliendo del período gla-cial se presentaba tremendamentehostil.Durante miles de años, el hombreque llegó desde Asia cruzando elestrecho de Bering, debió luchar yrecorrer extensas regiones conge-ladas en el hemisferio norte, dondearrancarle un fruto a la naturalezaera casi imposible y encontrar unapresa de caza, sumamente difícil.Otras migraciones, no más afortu-nadas, llegaron desde el sur cruzan-do el puente congelado que uníaAsia, con Australia, la Antártida yAmérica. Estos, se establecieronen la región que hoy conocemoscomo la Patagonia.Los hombres que cruzaron el es-trecho de Bering y venían desdeel norte se enfrentaron con el gi-gantesco glaciar que cruzaba deeste a oeste la gran planicie deNorteamérica. Milenios debieronpasar hasta que se formaran lasprimeras grietas en estos glaciares,y permitieran continuar al hombreprimitivo en su incansable búsque-da de nuevos horizontes.Un día...
hace 10.000 años
... sinesperarlo y de manera súbita, en superegrinar hacia el sur el hombrellegó a un lugar paradisíaco dondelos árboles le ofrecían todo aquelloque Dios había dispuesto, donde elcanto de las aves se confundía conel murmullo de los ríos y con el so-nido de las olas del mar, estrellán-dose contra la roca cincelada desdetiempos de la creación.Un lugar en el que no necesitó lu-char más para sobrevivir, donde lacaza era tan abundante que no de-bía esforzarse para obtener las másapetitosas presas y donde la riquezadel mar era tan generosa, que podíarecoger a manos llenas sus frutos,día a día.El mundo para él había cambiado...y decidió quedarse
en la inmensay rica cuenca del río Guayas...
La cuenca hidrográ
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ca que bañabaesta milagrosa tierra alteraría lascostumbres del hombre que a ellahabía llegado, dándole a la huma-nidad, en este sitio, la oportunidadde cambiar su destino.Era Era un nuevo Edén, en nadadistinto al bíblico, pues si laMesopotamia se nutría del Tigrisy el Eufrates, este se bene
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ciabadel Daule y el Babahoyo, padre
Prehispania
El Principio
y madre muní
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cos del caudalosoGuayas.
Antes de la Cerámica
Estas regiones de horizonte sin lí-mite, y la posibilidad de poder vi-vir sin tener que luchar como enel pasado para lograr sobrevivir yobtener su alimento, le permitió aeste nuevo hombre, hijo del río ydel mar, utilizar el tiempo que lequedaba libre para experimentarcon nuevas posibilidades.
Entonces sembró... Y la tierra ledio su fruto... Había inventado laagricultura.
Mientras en las cercanías de suasentamiento, este hombre culti-vaba sus productos; en los valles,en los montes y en la espesura dela selva, la feracidad de este mara-villoso nicho natural era compar-tida con inmensos mamíferos hoyextinguidos, como mastodontes,esmilodontes (tigres dientes de sa-ble), megaterios (osos perezososgigantes), y otros similares que, enocasiones, constituían el alimentode los nuevos conglomerados hu-manos que se formaron en la re-gión.Con el paso del tiempo y comoconsecuencia lógica del dominio