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Mil y una noches, Las-Tomo VI.pdf

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Published by: Juan Pablo Bravo Muñoz on Jul 23, 2013
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07/24/2013

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1
I  I  I  O  O  O  
dddooottt...
 
EL LIBRO DE LAS MIL NOCHES Y UNA NOCHE 
TOMO SEXTO
 
2
 
LOS ENCUENTROS DE AL-RASCHIDEN EL PUENTE DE BAGDAD
(Continuación)
HISTORIA DEL CIEGO QUE SE HACIA ABOFETEAR EN EL PUENTE
"Has de saber ¡oh Emir de los Creyentes! que, por lo que a mí respecta, entiempos de mi juventud yo era conductor de camellos. Y gracias a mí trabajo y a miperseverancia, acabé por ser propietario de ochenta camellos de mi exclusivapertenencia. Y los alquilaba a las caravanas que comerciaban de un país en otro, y enépoca de peregrinación, lo cual me valía crecidos beneficios y hacía aumentar de añoen año mi capital y mis intereses. Y con mis beneficios aumentaba de día en día mideseo de ser más rico aún, y no pensaba nada menos que en llegar a ser el más ricode los conductores de camellos del Irak.Un día entre los días, regresando yo de Bassra de vacío con mis ochentacamellos, a los que había conducido a aquella ciudad cargados de mercaderías condestino a la India, y habiendo hecho alto junto a un depósito de agua para darles debeber y dejarlos pacer por las cercanías, vi avanzar en dirección mía a un derviche. Yel tal derviche me abordó con aire cordial, y después de las zalemas por una y otraparte, se sentó a mi lado. Y reunimos nuestras provisiones, y con arreglo a lascostumbres del desierto, tomamos juntos nuestra comida. Tras de lo cual nospusimos a hablar de unas cosas y de otras y nos interrogamos mutuamente acerca denuestro viaje y de su punto de destino. Y él me dijo que se dirigía a Bassra y yo ledije que iba a Bagdad. Y cuando reinó la intimidad entre nosotros, le hablé de misnegocios y de mis ganancias y le di cuenta de mis proyectos de riquezas y deopulencia.Y dejándome hablar hasta que concluí, el derviche me miró sonriendo y me dijo:"¡0h mi señor Babá-Abdalah, cuánto trabajo te tomas para llegar a un resultado tanpoco proporcionado, cuando a veces basta un recodo del camino para que el destinoos haga, en un abrir y cerrar de ojos, no solamente más rico que todos losconductores de camellos del Irak, sino más poderoso que todos los reyes de la tierrareunidos!". Luego añadió: "¡Oh mi señor Babá-Abdalah! ¿Oíste alguna vez hablar detesoros escondidos y de riquezas subterráneas?" Y contesté: "Ciertamente, ¡ohderviche! he oído hablar a menudo de tesoros escondidos y de riquezassubterráneas. Y todos sabemos que cada uno de nosotros puede, si tal es el decretodel Destino, despertarse un día más opulento que los reyes todos. Y no hay unlabrador que, al labrar su tierra, no piense que llegará día en que caiga sobre lapiedra sellada de algún tesoro maravilloso, y no hay un pescador que, al arrojar susredes al agua, no piensa en que llegará día en que saque la perla o la gema marinaque le llevará al límite de la opulencia. ¡Pues no soy un ignorante, ¡oh derviche! y
 
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además estoy persuadido de que los hombres de tu corporación conocen secretos ypalabras de gran poder!"Y al oír este discurso, el derviche cesó de escarbar en la arena con su báculo, memiró de nuevo y me dijo: "¡Oh mi señor Babá-Abdalah! creo que hoy no has tenidoun mal encuentro al encontrarte conmigo, y se me antoja que este día es para tiprecisamente el día en que hará recodo el camino que te conduzca frente a tudestino". Y le dije: "¡Por Alah, ¡oh derviche! que le acogeré con firmeza y con ojosllenos, y tráigame lo que me traiga, lo aceptaré con corazón agradecido!" Y me dijoél: "¡Entonces, levántate ¡oh pobre! y sígueme!"Y se irguió sobre ambos pies, y echó a andar delante de mí. Y le seguí, pensando:"¡Sin duda hoy es el día de mi destino, después de tanto tiempo como llevoaguardándole!" Y al cabo de una hora de marcha llegamos a un pequeño vallebastante espacioso, cuya entrada era tan estrecha que mis camellos apenas podíanpasar por ella uno a uno. Pero no tardó en ensancharse el terreno con el valle, y nosvimos al pie de una montaña tan impracticable, , que no había ni que pensar que unacriatura humana llegase por allí nunca hasta nosotros. Y el derviche me dijo: "Henosaquí llegados adonde había que llegar. Por lo que a ti respecta, para tus camellos yhaz que se sienten, a fin de que, cuando llegue el momento de cargarlos con lo quevas a ver, no nos cueste trabajo el hacerlo". Y contesté con el oído y la obediencia, yme dediqué a sentar a todos los camellos, uno tras de otro, en el amplio espacio quese extendía al pie de aquella montaña, tras de lo cual me reuní con el derviche y leencontré con un eslabón en la mano prendiendo fuego a un montón de leña seca. Yen cuanto brotó llama del montón de leña, el derviche arrojó a él un puñado deincienso macho, pronunciando palabras cuyo significado no comprendí. Y al puntose elevó por el aire una columna de humo que el derviche partió en dos con subáculo. Y en seguida una roca grande, frente a la cual nos encontrábamos, se separópor la mitad y nos dejó ver una ancha abertura en el sitio donde un instante anteshabía una muralla lisa y vertical.. .En este momento de su narración, Schehrazada vió aparecer la mañana, y secalló discretamente.
PERO CUANDO LLEGO LA 875ª NOCHE
Ella dijo:. . . Y en seguida una roca grande, frente a la cual nos encontrábamos, se separópor la mitad y nos dejó ver una ancha abertura en el sitio donde un instante anteshabía una muralla lisa y vertical. Y dentro aparecían montones de oro amonedado yde pedrerías, como esos montículos de sal que se ven a orillas del mar. Y a la vista deaquel tesoro, me abalancé sobre el primer montón de oro, con la rapidez del halcónque cae sobre la paloma, y empecé por llenar un saco de que ya me había provisto.Pero el derviche se echó a reír, y me dijo: "¡Oh pobre, estás haciendo un trabajo poco

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