¿Cómo empezaste en el mundo de la competición?
En algo natural para los voladores, competir significa aprender, mejorar, subir tu nivel como pilotoy aumentar tu rendimiento. No es imprescindible, pero es una gran ayuda, conoces gente, lugares ydespués de cada vuelo de competición te sientes más seguro y capaz porque estiras tus límites.Medirte con otros te ayuda a reconocer mejor tus errores y limitaciones. No importa tanto elresultado sino que la experiencia te traiga algo importante, una lección, una solución a una situaciónnueva. La competición de parapente es una gran familia, te conecta con gente de todo el mundo, sinconocerles, al primer giro que haces en el aire con ellos, te ves obligado a entenderte, sin hablar ningún idioma, es el lenguaje de los gestos, entenderte para volar juntos y aprovechar mejor lasventajas de la bandada, cada día debemos parecernos más a las aves.
¿Qué te aporta personalmente el hecho de competir?
Me permitió aprender de pilotos mejores, después pude transmitir lo que aprendí a los alumnos aquien enseñé y desde hace quince años, además, me ha ayudado a escribir sobre lo que he aprendidoy vivido en varios libros y en la revista PARAPENTE que edito desde entonces y que lleva esasexperiencias a todos los paises de habla hispana, por ser la única revista en castellano sobre estedeporte que se publica. El vuelo comenzó siendo un hobby y se convirtió en mi trabajo, ahora mihobby es estar en tierra haciendo cosas normales.
¿Cuál es la competición que recuerdas de una manera más especial?
Campeonato de España de parapente del 2003 en Pedro Bernardo, Ávila, en que quedé en 2º lugar yel Campeonato del Mundo de este año en Governador Valadares (Brasil), donde conocí a la queserá mi esposa. En realidad, de todas las competiciones desde 1979 tengo buenos recuerdos.Momentos mágicos que han quedado grabados en mi memoria para siempre y una infinidad deerrores que me siguen ayudando a progresar.
¿Has sufrido algún accidente?
Hace 16 años me rompí el tobillo, por un error tras un despegue probando un parapente decompetición de diseño defectuoso. Cai de pie y separé las piernas como un gato para equilibrar mejor el peso, pero ese fue el mayor error, si hubiera puesto los tobillos juntos y flexionado lasrodillas, seguramente no me habría lesionado tanto. Me recuperé en unos meses y seguí volando,desde entonces todavía soy más prudente. Estadísticamente volar en parapente es igual de peligrosoque conducir un coche siendo joven. Aunque por suerte allá arriba no corres el riesgo de padecer loserrores de los demás.Lógicamente es más peligroso que jugar al ajedrez porque te deslizas en un medio, el aire, que no esfamiliar al ser humano y al igual que otros deportes o actividades de ocio que impliquen deslizarse(sobre o debajo del agua, sobre la nieve, las montañas, etc) supone unos riesgos físicos mayores queno hacer nada o caminar tranquilamente. Con cualquier deporte te puedes lesionar. Tu obligación enaprender bien la técnica, ponerte en manos de buenos profesores, interesarte por aumentar tusconocimientos, en nuestro caso, sobre meteorología, aerodinámica, tráfico aéreo, pilotaje, etc.Si vuelas en plan dominguero, los fines de semana o en vacaciones, tienes un buen nivel técnico y te pones unos márgenes de seguridad altos, el parapente deja de ser un deporte de riesgo paraconvertirse en una actividad de tiempo libre desestresante y emocionante, una evasión inolvidable.
Eres el director de la prestigiosa revista “Parapente, vuelo libre”, ¿qué te llevó a emprendereste proyecto?
Primero vole, luego competí, después enseñé, tenía la inquietud de escribir sobre lo que hacía y noexistían ni libros ni revistas en español de este deporte. Así que comencé escribiendo y después meanimé a fundar esta revista. la cual ha vivido la evolución de este deporte durante muchos años.
¿Has tenido muchas dificultades para poder llevarlo adelante?
La mayor dificultad es que hablamos de un deporte minoritario, que lo practica poca gente todavía,
Leave a Comment