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MENSAJES PARA EDIFICAR A LOS CREYENTESNUEVOS, TOMO 2Watchman Nee
CONTENIDO1.
 
Capítulo dieciocho:
Dar testimonio
 2.
 
Capítulo diecinueve:
Como conducir las personas a Cristo
 3.
 
Capítulo veinte:
La salvación de la familia
 4.
 
Capítulo veintiuno:
Si alguno peca
 5.
 
Capítulo veintidos:
Confesión y restitución
 6.
 
Capítulo veintitrés:
Perdón y restauración
 7.
 
Capítulo veinticuatro:
Las reacciones que tiene un creyente
 8.
 
Capítulo veinticinco:
Libres del pecado
 9.
 
Capítulo veintiséis:
Nuestra vida
 10.
 
Capítulo veintisiete:
Buscar la voluntad de Dios
 11.
 
Capítulo veintiocho:
La administración de nuestras finanzas
 12.
 
Capítulo veintinueve:
Nuestra ocupación
 13.
 
Capítulo treinta:
El matrimonio
 14.
 
Capítulo treinta y uno:
La elección del cónyuge
 15.
 
Capítulo treinta y dos:
El esposo y la esposa
 16.
 
Capítulo treinta y tres:
Los padres
 17.
 
Capítulo treinta y cuatro:
Los amigos
 PREFACIO
En 1948, una vez reanudado su ministerio, Watchman Nee conversó, ennumerosas ocasiones, con los hermanos acerca de la urgente necesidad desuministrar a los creyentes una educación espiritual apropiada. Él deseaba quetuviéramos como meta proveer las enseñanzas más básicas a todos loshermanos y hermanas de la iglesia, a fin de que tengan un fundamento sólido enlo que respecta a las verdades bíblicas, y manifestar así el mismo testimonio entodas las iglesias. Los tres tomos de
 Mensajes para edificar a los creyentesnuevos
contienen cincuenta y cuatro lecciones que el hermano Watchman Neeimpartió durante su entrenamiento para obreros en Kuling. Estos mensajes sonde un contenido muy rico y abarcan todos los temas pertinentes. Las verdadestratadas en ellos son fundamentales y muy importantes. Watchman Needeseaba que todas las iglesias locales utilizaran estas lecciones para edificar asus nuevos creyentes y que las terminaran en el curso de un año y, luego que lasmismas lecciones se repitiesen año tras año.
 
Cuatro de las cincuenta y cuatro lecciones aparecen como apéndices al final deltercer tomo. Si bien estos cuatro mensajes fueron dados por Watchman Nee enel monte Kuling como parte de la serie de mensajes para los nuevos creyentes,ellos no se incluyeron en la publicación original. Ahora, hemos optado porincluir esos mensajes como apéndices al final de la presente colección. Ademásde estos cuatro mensajes, al comienzo del primer tomo presentamos un mensajeque dio Watchman Nee en una reunión de colaboradores en julio de 1950 acercade las reuniones que edifican a los nuevos creyentes, en donde presentó laimportancia que reviste esta clase de entrenamientos, los temas principales quese deberán tratar y algunas sugerencias de carácter práctico.CAPÍTULO DIECIOCHO
DAR TESTIMONIO
Lectura bíblica: Hch. 9:19-21; 22:15; 1 Jn. 4:14; Jn. 1:40-45; 4:29; Mr. 5:19
I. LO QUE SIGNIFICA DAR TESTIMONIO
¿Cuánto tiempo dura la luz de una vela? Obviamente, hasta que la vela seconsuma. Pero si con ella encendemos otra, la luz duplicará su intensidad.¿Disminuirá la luz de la primera vela por haber encendido la segunda? Claroque no. ¿Qué pasaría si usáramos la segunda vela para encender una tercera?¿Acaso disminuirá la luz de la segunda? Ciertamente que no disminuirá. La luzde cada vela durará hasta que dicha vela se haya consumido. Pero cuando laprimera vela se apague, la segunda todavía permanecerá encendida, y cuandoesta se consuma, la tercera continuará alumbrando. Lo mismo sucederá siencendemos diez, cien o mil velas; la luz nunca se apagará. Este ejemplo es unailustración del testimonio de la iglesia. Cuando el Hijo de Dios estuvo en latierra, Él encendió la primera vela, y desde entonces se han encendido más velas, una tras otra. Durante diecinueve siglos, la iglesia ha brillado como elresplandor de las velas. Cuando una vela se consume, otra ha comenzado a brillar en su lugar, y este proceso continúa aún en nuestros días, pues de lamisma manera en que la salvación jamás se ha detenido, el fulgor de la iglesianunca ha cesado de brillar en la tierra. Algunos encendieron diez velas, otroscien, pero las velas se han venido encendiendo una tras otra, sin interrupción, y la luz continúa resplandeciendo.Hermanos y hermanas, ¿desean que vuestra luz perdure o desean que ella seapague cuando su vela se haya consumido? Aquel que nos encendió, lo hizo conla expectativa de que la luz no se extinguiera al finalizar nuestro curso sobre latierra. Todo cristiano debe esforzarse al máximo por hacer que otros reciban lasalvación; debe empeñarse en testificar ante los demás y conducirlos al Señor, afin de que tal testimonio continúe presente en esta tierra de generación en
 
generación. Es lamentable que la luz de algunos se apaga y su testimoniopersonal cesa. ¡Esto es muy lamentable! La iglesia se ha propagado porgeneraciones. El testimonio de algunos continúa, mientras que el de otros cesaal carecer de descendientes. La luz de una vela sólo puede brillar mientras estapermanezca encendida. Asimismo, el testimonio de una persona sólo puededurar mientras ella todavía viva. A fin de que dicha luz continúe alumbrando,otras velas deberán ser encendidas antes que la luz de la primera vela se hayaapagado. Por tanto, la segunda, la tercera, la centésima, la milésima e incluso ladiezmilésima vela, seguirán propagando esta luz. Esta luz continuará parasiempre y se extenderá por todo el mundo. Dicha propagación no hará que la luzde cada vela mengüe, pues no sufriremos pérdida alguna cuando testifiquemos;más bien, esto hará que nuestro testimonio perdure.¿Qué significa dar testimonio? En Hechos 22:15 el Señor envió a Ananías para
que le dijera a Pablo: ―Porque serás testigo Suyo a todos los hombres, de
lo que
has visto y oído‖. Esto nos muestra que nuestro fundamento para dar testimonio
es aquello que hemos visto y oído. Uno no puede ser testigo de lo que no ha vistocon sus propios ojos, ni oído con sus propios oídos. Puesto que Pablo vio algocon sus propios ojos y escuchó algo con sus propios oídos, Dios le encomendóser testigo de lo que había visto y oído. En 1 Juan 4:14 se nos dice en qué
consiste dar testimonio: ―Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha
enviado al Hijo, como Salvador
del mundo‖. Una persona es testigo de lo que ha
 visto. Gracias a Dios, ustedes han creído en el Señor. Ustedes han tenido unencuentro con Él, han creído en Él, le han recibido y lo han hecho suyo. Ustedesson salvos; han sido librados de vuestros pecados, han recibido el perdón y hanobtenido la paz. Habiendo creído en el Señor, ¡cuánto os regocijáis! Este gozo esalgo que jamás habían poseído. Anteriormente, ¡cuan pesada era la carga delpecado que llevaban sobre vuestros hombros! Pero ahora, gracias a Dios, estacarga del pecado ya no existe. Hemos visto y oído algo. ¿Qué debemos hacerhoy? Debemos dar testimonio de nuestra experiencia. Esto no significa quedebamos renunciar a nuestro empleo para dedicarnos a predicar. Esto significaque debemos ser testigos ante amigos, familiares y conocidos de lo que hemos visto y oído, conduciéndolos así al Señor.El evangelio se detendrá si no continuamos dando testimonio. Es indudable que
somos salvos, poseemos la vida del Señor y estamos ―encendidos‖; pero si no
encendemos a otros, nuestro testimonio cesará cuando nuestra vela se hayaconsumido. No debemos ir al encuentro del Señor con las manos vacías, sinoque debemos traer a muchos otros cuando nos encontremos con el Señor. Losnuevos creyentes tienen que aprender desde el comienzo a dar testimonio y atraer a mucha gente al Señor. No seamos negligentes en este asunto. Si uncreyente no da testimonio de su fe desde el comienzo, después de unos pocosdías formará el hábito de no decir nada, y costará mucho esfuerzo cambiarlo. El
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