Arte del siglo XIX
necesidad de Luis Napoleón de conseguir el respaldo popular mediantelas obras públicas) de tal forma que la convirtió en el modelo de lo queserían las grandes urbes burguesas orientadas hacia el sector residencial y los servicios. En esencia, sus planteamientos urbanossiguen las líneas definidas en la época del barroco: alineaciones,grandes perspectivas, fondos arquitectónicos pero supo aprovechar lasposibilidades que le ofrecía la nueva legalidad para, apoyado en unequipo técnico de primer orden, abrir nuevas calles y cerrar otras (tantoen el centro como en la periferia), crear plazas, bulevares, parquespúblicos, organizar la distribución del agua y del gas, pensando, incluso,dejar una franja en los límites de la ciudad como futura vía rápida lo queno pudo lograr por la especulación, el gran enemigo -y también elresultado directo- de toda su obra (texto 2).La nueva urbanización de París despertó a las grandesciudades de Europa que se hallaban constreñidas por los viejos modelosurbanos y, en algunos casos, por las antiguas murallas que de nadaservían. Florencia, Roma, Bruselas, realizan obras de reforma salvando,a diferencia de París, el casco antiguo. Un caso muy especial es el de
Viena
donde se organiza el crecimiento urbano dejando el centrohistórico separado de la nueva ciudad y, entre ambas, construyendouna zona (
Ring
) en la que se alternan los edificios públicos, los privadosy los espacios verdes.El concepto de "ensanche" lo veremos aparecer en Estocolmoy, sobre todo, en
Barcelona
. En la ciudad catalana el autor del proyecto(1860) es Ildefonso Cerdá y aunque presiones económicas terminan por llenar de edificios los bloques de viviendas (concebidos con espaciosinteriores ajardinados) gracias a su plan se posibilitó un crecimientoarmónico de la ciudad. Algo semejante, con menor calidad, es lopropuesto por Castro para la ampliación de
Madrid
.LOS MEDIEVALISMOSAl igual que lo sucedido con el Neoclasicismo, también desdemediados del siglo XVIII se había producido en Inglaterra unarecuperación del arte medieval, en especial el gótico, tal como puedeapreciarse en la reforma en la que se empeña, a partir de 1748, LordHorace Walpole (escritor de novela "gótica") de su mansión de
Strawberry Hill
y que culmina en 1754 con su famosa biblioteca,inspirada en un sepulcro de Westminster. Lo que en la mente deWalpole era un asunto simplemente pintoresco, se convirtió acomienzos del siglo XIX, quizá debido al rechazo que provocaba launiformidad napoleónica, en un asunto nacional y religioso para losdiversos estados; a partir de los años 40 del siglo el medievalismosuperaría esta fase avanzando hacia el funcionalismo.En Inglaterra muchos arquitectos neoclásicos construyeron enestilo neogótico como John Nash quien comienza en 1799, para elbanquero Hoare, la residencia de
Luscombe
, en Devon, no es deextrañar esta actitud de Nash si tenemos presente que también realizóen un estilo oriental el
Pabellón Real
, en Brighton, (1815-21) para elpríncipe regente; tan importante como las propias construcciones fueronlos ambientes, exteriores e interiores, que se pretendieron crear; Soanese sintió cautivado por algunas soluciones góticas. Plenamente gótico esel
monumento a Walter Scott
en Edimburgo (1836) debido a G.M.Kemp; la obra neogótica más importante en Gran Bretaña fue la
Arturo Caballero3
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