• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
Download
 
Recurso núm. 995 y 996 de 1.997ToledoS E N T E N C I A Nº 934SALA DE LO CONTENCIOSOADMINISTRATIVO. SECCIÓN 2ª.Iltmos. Sres.:Presidente:D. Vicente Manuel Rouco RodríguezMagistrados:Dª. Raquel Iranzo PradesD. Jaime L. IbáñezEn Albacete a dos de Noviembre de mil novecientos noventa y nueve.Vistos por la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, los presentes autos nº 995 y 996 de 1.997 del recurso contencioso administrativoseguido a instancia de DON J. M. C. B. , representado por el Procurador D. Francisco PonceReal y dirigido por,el Letrado Dª. Isabel Paloma del Campo Martín. Contra el MINISTERIO DELINTERIOR, representado y dirigido por el Abogado del Estado. Sobre SANCION POR TENENCIADE DROGAS; siendo Ponente el Iltmo. Señor Magistrado D. Jaime Lozano Ibáñez; yANTECEDENTES DE HECHOPRIMERO.- D. J. M. C. B. interpuso recurso contencioso-administrativo el 24 de mayo de 1997,en impugnación de la resolución de la Dirección General de Política Interior del Ministerio delInterior de 26 de febrero de 1997, número 45065/97, por la que se desestimó el recurso ordinariointerpuesto contra la de la Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha de fecha 24 deoctubre de 1996, dictada en el expediente 1571/96, por la que se impuso al actor una sanción de50.000 pesetas por la comisión de una infracción de las previstas en el artículo 25 de la LeyOrgánica 1/92, de 21 de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana, por tenencia ilícitade drogas.D. J. M. A. interpuso recurso contencioso-administrativo el 24 de mayo de 1997, en impugnaciónde la resolución de la Dirección General de Política Interior del Ministerio del Interior de 26 defebrero de 1997, número 45864/97, por la que se desestimó el recurso ordinario interpuestocontra la de la Delegación del Gobierno en Castilla-La Mancha de fecha 24 de octubre de 1996,dictada en el expediente 1572/96, por la que se impuso al actor una sanción de 50.000 pesetaspor la comisión de una infracción de las previstas en el artículo 25 de la Ley Orgánica 1/92, de 21de febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana, por tenencia ilícita de drogas.Por auto de 11 de diciembre de 1997 ambos recursos fueron acumulados.SEGUNDO.- En su escrito de demanda, los recurrentes alegaron: 1.- Que el expediente se iniciósin conocerse si la sustancia intervenida era o no psicotrópica o estupefaciente; 2?.- Que secausó indefensión al no darse traslado de los análisis efectuados en el expediente ; 3?.-Vulneración de los derechos constitucionales a la libertad e intimidad, pues se efectuó un registropersonal sin motivo justificado; 4.- La tenencia era para autoconsumo y, no siendo éste ilícito,
 
tampoco lo es aquélla; y 5.- En cuanto a D. J. M. , mientras que la denuncia tiene número 958, elinforme del laboratorio de análisis se refiere a la 960, por lo que no hay garantía de la identidadde la sustancia. Terminaron solicitando la anulación de la resolución recurrida, con devolución dela fianza prestada para la suspensión e imposición de las costas a la Administración.TERCERO.- Por la Administración demandada se contestó en el sentido de oponerse, alegando,a su vez, la corrección del acuerdo recurrido y de la tramitación del expediente. Terminósolicitando la desestimación del recurso contencioso-administrativo.CUARTO.- Recibido el pleito a prueba y una vez practicadas las declaradas pertinentes, despuésque fueron presentados los respectivos escritos de conclusiones, para votación y fallo se señalóel día 20 de octubre de 1999, fecha en la que efectivamente se llevó a término, quedando losautos vistos para dictar la correspondiente Sentencia.QUINTO.- En la presente causa se han observado las prescripciones legales.FUNDAMENTOS DE DERECHOPRIMERO.- Por lo que se refiere a la alegación de los actores de que el expediente se inició sinconocerse si la sustancia intervenida era o no psicotrópica o estupefaciente, hay que señalar quetal cosa no afecta para nada a la legalidad de aquél, pues es obvio que cualquier procedimientode tipo sancionador parte de meros indicios (en este caso, la posesión de papelinas con unasustancia aparentemente ilícita) para, precisamente a través de la tramitación del procedimiento,averiguar la infracción y sancionar al infractor (artículo 299 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal),sin que deban constar todos los elementos probatorios antes de la incoación, sino que,obviamente, pueden ir siendo aportados a lo largo de la tramitación.SEGUNDO.- Se alega en segundo lugar que se causó indefensión al no darse traslado a losrecurrentes, en el expediente, de los análisis químicos que calificaron la sustancia como cocaínay determinaron su cantidad. El Sr. Abogado del Estado alega que de todas formas lossancionados reconocieron ante la Guardia Civil el carácter de droga de la sustancia intervenida,por lo que la cuestión resulta intrascendente. Ahora bien, en las denuncias, que sin duda gozande presunción de veracidad, no consta en absoluto tal afirmación de la Guardia Civil, sino queésta consta en el informe complementario emitido a la vista de las alegaciones del interesado; yresulta que de esta ratificación y ampliación no se dio traslado alguno a los interesados con lapropuesta de resolución para que pudieran rebatirla; simplemente, en el antecedente de hechotercero de ésta se dice que existe, pero en ningún caso se informa de que contenga la afirmaciónde reconocimiento por los interesados de ser la sustancia droga, sino que al contrario se insiste,en dicho antecedente de hecho, en que tal carácter deriva de la analítica de sanidad. Así pues,no puede darse por probado el supuesto reconocimiento por los actores del carácter de droga dela sustancia en cuestión, pues no consta en la denuncia ratificada, sino como cuestión novedosaen la misma ratificación, sin que a su vez esta novedad se ratificase ni se diese audiencia sobrela misma.Lo cual nos lleva a que ha de examinarse si se ocasionó o no indefensión en relación con la nonotificación o traslado de esta analítica. Cuando se solicita información por los interesados el día13 de julio de 1996, la actitud de la Administración es correcta, pues el 22 de ese mes se datraslado de lo que hay (la denuncia) y se indica que se está a la espera de la analítica (la mismahabía sido recibida en el registro de la Delegación del Gobierno ese mismo día 22 de julio, siendorazonable que al contestar la petición de información todavía no hubiera llegado la información alinstructor del procedimiento, pues simplemente había entrado en el registro). La cuestión es,pues, si la Administración cumplió con lo que establece el artículo 19 del Reglamento delProcedimiento para el Ejercicio de la Potestad Sancionadora, aprobado por Real Decreto1398/93, de 4 de agosto, según el cual con la notificación de la propuesta de resolución (que sí
 
se hizo) se indicará la puesta de manifiesto del procedimiento y se acompañará una relación dedocumentos obrantes en el expediente a fin de poder solicitar copia. En la propuesta deresolución no aparece (pese a que se cita el artículo 19 de dicho Reglamento) ni relación expresade documentos ni indicación de la puesta de manifiesto del expediente; ahora bien, sí es ciertoque en el antecedente de hecho primero se indica la existencia de la analítica en cuestión,incluso resaltándose en negrita; en el antecedente de hecho tercero se menciona el informe deratificación de los agentes. Ello da cumplimiento sin duda a la necesidad de relacionar losdocumentos, pues relacionados están, aunque sea dentro del cuerpo de la propuesta deresolución. Se echa a faltar, pues, únicamente, la indicación de que el expediente está demanifiesto y de que se pueden solicitar copias. Es esta una omisión que no cabe desdeñar, enprincipio, desde el punto de vista del derecho de defensa, pues el particular puede no tener concomimientos jurídicos suficientes como para saber que puede examinar el expediente y pedir copia de los documentos que desee; sin embargo, en el presente caso no puede apreciarse unaindefensión efectiva por la falta de indicación expresa de estas posibilidades, ya queprecisamente la solicitud de información de los interesados que se recibió en la Delegación delGobierno el 13 de julio de 1996, y a la que antes nos hemos referido, demuestra que aquélloseran plenamente conscientes de la posibilidad de solicitar copias de los documentos obrantes enel expediente; de modo que la indicación clara y explícita, en la propuesta de resolución, de laexistencia del documento en cuestión en el expediente, ha de darse en este caso por suficiente;más aún si se considera que los interesados ya habían sido informados (en la contestación de 22de julio también más arriba mencionada) de que si no ser les remitía era simplemente porque aúnno se había recibido, no porque no pudieran obtener copia, con lo que estaban suficientementeinformados de su derecho a obtener copia. En suma, esta alegación ha de ser desestimada.TERCERO.- Igualmente ha de rechazarse la alegación de que la tenencia, en su caso, era paraautoconsumo y, no siendo éste ilícito, tampoco lo es aquélla. Como ya ha declarado esta Sala, latipicidad de la conducta resulta incuestionable con arreglo al artículo 25. 1 de la Ley Orgánica1/1992, de 21 de Febrero, sobre Protección de la Seguridad Ciudadana, ya que tal preceptoconsidera infracción administrativa no lo el consumo de drogas tóxicas y sustanciasestupefacientes o psicotrópicas en lugares y establecimientos públicos, sino también su meratenencia ilícita, aunque no estuviera preordenada o dirigida al tráfico, siempre que no constituyainfracción penal, tipificando con ello una infracción de simple actividad que consiste en laposesión o tenencia de tales sustancias siempre que sea ilegal o ilícita y con independencia delánimo o propósito del tenedor, habiendo precisado el Tribunal Constitucional en Sentencia341/93, de 18 de Noviembre que el concepto de tenencia ilícita no es, en cuanto configurador deun supuesto de infracción administrativa, contrario a las exigencias del principio de legalidad eneste orden ( artículo 25. 1 C.E. ), tanto en lo que se refiere al recurso de la regla delimitadora delilícito como en lo relativo a la configuración de la misma pues La Ley no remite al reglamento ladeterminación de lo que se haya de entender por ?tenencia ilícita? (concepto no tachable deimpreciso y cuya determinación corresponderá a los Tribunales), aunque sí será necesario acudir a otras reglas legales, como la Ley 17/1967, de 8 de abril, sobre normas reguladoras deestupefacientes, para identificar lo que sea tenencia lícita (art. 22 de dicha Ley) y determinar por contraste con ellas la tenencia ilícita sancionable.Asimismo ha declarado que el Tribunal Constitucional que el carácter fragmentario y subsidiariodel Derecho Penal da lugar, con toda naturalidad, a que no cualquier comportamiento ilícitoconstituya para aquél una conducta típica, siendo perfectamente admisible, desde la perspectivaconstitucional que aquí importa, que la ley configure como infracción administrativa una tenenciailícita que no suponga, en sí misma, contravención de la ley penal y que si la tenencia ilícita dedroga, estupefacientes o sustancias psicotrópicas destinados al propio consumo ha de ser o noobjeto de represión penal o de sanción administrativa es algo, por lo demás, sobre lo que no darespuesta alguna la Constitución, que deja al legislador la identificación de los bienes quemerezcan ser objeto de defensa por el Derecho sancionador.
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...