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El Hispano
, Septiembre de 2005
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 / 
Especial: 11de Septiembre
Por, J
OSÉ
C
HRISTIAN
P
ÁEZ
Fred Halliday
nació en la Repúblicade Irlanda en 1946. Desde 1985 esprofesor de Relaciones Internacio-nales en la London School of Eco-nomics, columnista de
La Vanguardia
y editorialista de
 Middle East Researchand Information Project
.Especialista en el tema del MedioOriente, habla árabe y persa. Es autorde una veintena de libros entre losque destacan:
 Arabia without sultans: A political survey of instability in thearab world
(1975),
The making of thesecond cold war
(1983),
 Arabs in exile:Yemeni migrants in urban Britain
(1992),
Revolution and world politics:The rise and fall of the sixth great power
(1999),
Nation and religion in the MiddleEast
(2000),
The middle East in interna-tional relations: Power, politics and ideo-logy
(2005). Durante el año académico2004-2005 es profesor visitante en el
Centre d’Informació i DocumentacióInternacionals a Barcelona (Cidob)
.
 La mayoría de los musulmanes viveen Extremo Oriente y no son árabes¿por qué en Occidente existe la tenden-cia a relacionar islam con árabe?
Al nivel más obvio: El Corán, que esel texto sagrado de los musulmanes,está escrito en árabe y porque losmusulmanes afirman que es la pala- bra de Dios, dicen que Dios hablóárabe, entonces es un idioma especialdentro del islam. En segundo lugar,han sido los árabes quienes han esta- blecido los primeros imperios mu-sulmanes desde el siglo VII hasta elsiglo XV. Por eso, en la historia, losárabes tienen un papel muy impor-tante.
¿Dónde está el islam más represen-tativo?
En algunos aspec-tos los no árabes sonmás fieles o másortodoxos que losárabes. Por ejemplo,para los musul-manes criptos ára- bes el cumpleañosdel profeta Moham-med no se celebraporque era un serhumano y por eso esincorrecto el hacer-lo, pero en India y Paquistán casi esconsiderado como un ser divino. Losárabes dicen, “nosotros tenemos elidioma de Dios y los no árabes nopueden entender el islam porque notienen el idioma de Dios”. Los indiosy los paquistaníes dicen “nosotrostenemos a Dios en nuestro corazónmientras que los árabes sólo utilizanlas palabras”. Esta rivalidad ya tienemuchos siglos.
¿Quiénes están tras los atentados enlas ciudades occidentales?
Tenemos que ver estos atentados enLondres o en Manhattan en el con-texto de los últimos veinticinco años.Tanto en Paquistán como en Egipto,el régimen ha reprimido una partedel movimiento, el partido más mili-tante, pero ha incorporado a la otraparte en el Estado, en el Ejército, en laEducación, en la Ley, en los serviciosde inteligencia. En Egipto y enPaquistán los islamistas más modera-dos están integrados a estos gobier-nos, pero hay una fracción muy mili-tar que se escindió, algo similar a loque ocurrió con el Partido Comunistacon los Rojos en Camboya y conSendero Luminoso en Perú. Estosgrupos que hacen los atentados novienen de nada, no vienen de la reli-gión, son la consecuencia de una esci-sión o la localización de una parte,minoritaria, de los militantes. El obje-tivo de esta gente es el de tomar elpoder en Egipto, no tomar el poderen Madrid, Londres o Manhattan. Elparalelo más evidente es el IRA quecolocaba bombas en Londres, pero nopara tomar el poder en Inglaterrasino en Irlanda.
Sin embargo no consiguen su objeti-vo, ¿qué ganan a cambio?
Propaganda y movilización, comotodos los anarquistas del siglo XIX. Esllevar el conflicto al terreno de unaguerra asimétrica, se ataca política-mente al enemigo para desmoralizar-lo, para sabotear su voluntad. Comola estrategia de los revolucionarios enVietnam, cuando el ‘68, en la ofensivade Tet, lanzaron una ofensiva ocu-pando partes de Saigón, incluso laembajada norteamericana, sabiendoque no podrían conservar esos luga-res, pero aquello fue un golpe deprestigio tan fuerte que los EstadosUnidos se fueron dentro de cincoaños. El terrorismo tiene objetivospolíticos calculados, no es obra delocos.
 Pero ¿y el costo en vidas humanasinocentes?
No se preocupan de eso. Es unapolítica criminal, pero no es loco, noes fanático. Lo justifican diciendo que“los imperialistas matan cada día atantas personas que mueren del ham- bre por tal motivo”. A quienes matande esta manera no les interesa elcosto en vidas humanas. Ellos tienen justificaciones políticas.
 Al atacar en el exterior ¿no están for-taleciendo a las clases dirigentes queen sus propios países tienen el poder y que es, en definitiva, a quienes deseanderrotar?
Ellos han tratado, al inicio, deluchar contra sus propios gobiernos.Pero si usted es cliente de un “paísgrande” y su enemigo ataca este “paísgrande”, es una humillación para este“país grande” el cual es obligado areaccionar, a presionar. Es su manerade desacreditar, por ejemplo, al presi-dente de Egipto. En ese sentido nohay contradicción, es su manera deexpresar “somos fuertes”.
¿De qué rama específica del islam proceden estos grupos?
Aunque la diferencia teológica esmuy pequeña (pero menos que laexistente entre protestantes y católi-cos), suníes y chiíes han tenido susgrupos armados con consecuenciasinternacionales. Después de la revo-lución de 1979, para los iraníes laexportación de la revolución es unaobligación constitucional como res-puesta a la “arrogancia global”(entiéndase imperialismo) y su análi-sis de que “roban nuestro petróleo”,de que “nos oprimen en el exilio”, deque “ocupan nuestro territorio”. Sonlos mismos temas del tercer mundo.Por ello en el Líbano los chiítas hantenido mucho éxito y son valoradospor esa sociedad. Triunfarán tambiénen Iraq donde los norteamericanoshan preparado la victoria de Irán enIrak y no pueden pararla. En el casode los grupos radicales suníes, estánseparados de los suníes y, antigua-mente, eran hostiles a los chiíes. Noobstante, los radicales suníes todavíadicen que los chiíes son apóstatas,ateos, que tienen que matarlos. Loque vemos hoy es que colocan bom- bas en las escuelas y mezquitas chiíespara provocar conflictos. EnAfganistán Ben Laden mató a mu-chos chiítas convirtiéndolo en uno desus objetivos más importantes. Nohay ningún amor entre los chiítas ylos sunitas. Los sunitas tienen suspropios grupos y tenemos que subra-yar que han tenido el poder en dospaíses, en Afganistán (1996-2001) y enSudán (desde 1989). Estuve en Sudánrecientemente, me impresionó queeste régimen ha perdido su dinámica.Después de dieciséis años de gobier-no, han dejado de exportar la revolu-ción porque ese proyecto fracasó.
¿Fracasó también la revolucióniraní?
A nivel económico, últimamente, síva a fracasar. Pero en lo que respectaal apoyo popular, no. Está en elpoder, pero, por ejemplo, la revolu-ción iraní tiene mucho más apoyoque la revolución cubana en Cuba.Después de veinte años de revolu-ción, en Irán, si hay elecciones, tienenun 60 % de apoyo, en cambio FidelCastro con cuarenta años de revolu-ción no puede hacer lo mismo. Haymucho más libertad en Irán que enCuba. Más diversidad política.
¿Cómo se puede explicar el que man-tengan este apoyo?
La revolución iraní movilizó ochomillones de personas en grandesmanifestaciones, no eran guerrilleros,ni militares como en la revoluciónrusa. Se trataba de una movilizaciónpopular. Se usaron y se usan loslemas islámicos, pero los temas defondo son los temas del populismo.Para entender la revolución iraní nohay que leerse el Corán. Para enten-der la revolución iraní hay que leersea Juan Domingo Perón. Porque ¿qué
“Samuel Huntington es totalmente irresponsable:No existe un choque de civilizaciones”
Quienes atentan contra intereses occidentales son militantes de grupos radicalesescindidos del islam político. Constituyen una facción minoritaria, pero sus atentadoshan servido para justificar el “choque de civilizaciones”, tesis que Samuel Huntingtonsustenta y que utiliza los Estados Unidos para legitimar sus acciones militares. En
Elislam y el mito del enfrentamiento
(primera edición castellana publicada porEdiciones Bellaterra) Halliday plantea que el tema que subyace en estos aconteci-mientos, es la pugna de intereses vitales, en definitiva, de carácter económico.
Fred
Halliday
Fred Halliday
nació en la República de Irlanda en 1946. Desde 1985 es profesor de RelacionesInternacionales en la London School of Economics, columnista de
La Vanguardia
y editorialista de
Middle East Research and Information Project 
.
Foto Esther Taboada
 
Especial: 11de Septiembre
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El Hispano
, Septiembre de 2005
hay?: hay un pueblo mayoritario, justo, honesto, que es oprimido por elpoder extranjero, corrupto. Surgenlemas, “los extranjeros roban nuestrariqueza natural, ocupan nuestro terri-torio”. Estos temas, son temas popu-listas. Viví la experiencia de la iz-quierda peronista en Argentina,conozco muy bien este tema y conoz-co a algunas personalidades y cómoellos hablaban de Perón. Exactamentees como hablaron de Jomeini los ira-níes: “El viejo está bien, si podemoshablar con él va a solucionar todo, esun santo”. Entonces podemos expli-car la revolución de Irán pero no entérminos religiosos. Vemos que aúnen Irán se mantiene esta analogía:“corrupto” vinculado con “el exte-rior”. Los sentimientos que hay hoyen Irán son muy parecidos a los exis-tentes en Bolivia con el tema del gas.
Usted define como defecto islamista“su falta de programa económico” yexpresa que la mayor evidencia de su fracaso está en la explosión demográfi-ca. Ante una religión que se mantieneen un estadio arcaico, por así decirlo,¿se resuelve este conflicto separandoreligión y Estado?
En el mundo árabe se discute si hayopción entre islam e ideas occidenta-les, islam y oeste. Pero la solución aestos problemas no viene de la reli-gión, viene de la ciencia moderna, dela planificación o de cómo organizaruna economía. No veo ningún obstá-culo teológico para discutir este tema.No obstante, hay que abandonar laidea de que el islam tiene una solu-ción. La sharia casi no existe, es un
slogan
”, es como “construir el socia-lismo” o “volver a la tradición”, nosignifica nada, es un lema, nada más,pero un lema con mucho éxito. Porotra parte, hay diferentes tipos de leyislámica. No creo que deberíamosaceptar este argumento de que hayuna solución islámica, además de queel Corán no puede tener una solucióna los problemas de hoy.
 Pero ¿habría que separar la religióndel Estado?
Todos dicen que no se puede. Losislamistas rechazan la separaciónentre política y religión porque quie-ren tomar el poder. Afirman que “sidejamos desarrollar el carácter laicovamos a perder el carácter islámicode nuestra sociedad”. Esa posturacumple la función de proteger elpoder constituido, nada más. Pero yadesde la caída del cuarto califato quefue en 661 y con el inicio de la dinas-tía Omeya, en la práctica no hay uni-ficación entre la religión y el poderpolítico y militar en los países islámi-cos. Existen los dirigentes políticos ymilitares que claramente utilizan elislam como forma de legitimizaciónante sus partidarios. Algunos dicenque son los descendientes de la fami-lia del Profeta (por ejemplo los reyesde Jordania y los de Marruecos) o queellos aplican la ley islámica, pero en lamisma Arabia Saudí hay dife-rencias entre el poder religio-so y el poder político, y hayun estado laico, aunque sulegitimación tiene que vercon la religión. Entonces noes un problema del islam. Elargumento de que no sepuede separar religión yEstado, viene del siglo XIXcomo respuesta defensivaante las presiones de la socie-dad occidental, del imperia-lismo. Por tanto esta idea dereligión y Estado indisolubesno pertenece a la tradiciónislámica. En una democraciase puede ser demócrata ymusulmán y esto lo hemosvisto en países comoIndonesia y Turquía, dondehay elecciones.
 Ante estas presiones ¿está en peligro el islam?
“El islam están en peligro”era el lema de Jomeini. Laestrategia consistía en expul-sar de su territorio a losextranjeros, pero no el atacaral occidente. La yihad era eso.Porque hay cambios socialesque a los clérigos no les gus-tan. Pero no olvidemos quehace doscientos años queestos países están ocupados odominados por Occidente.
 Hay una identidad en tornoa un objetivo, pero ¿existe unaidentidad cultural?
Hay cosas muy sencillas en las cien-cias sociales y en la historia, que seolvidan, con respecto a este tema.Una, es que la identidad tienemuchos niveles, muchas dimensio-nes. Tenemos una identidad religiosa,sí, pero también está la identidadnacional, la de clase, la de género, ladel club de fútbol, por ejemplo. En-tonces, es absolutamente falso mirarel mundo islámico, las llamadascomunidades islámicas, homogénea-mente como “musulmanes” porqueentre un palestino, un egipcio, un ira-quí hay muchas diferencias. Aunentre paquistaníes hay muchas dife-rencias y ser musulmán es sólo unaparte de esta identidad, aun la visiónislámica, la interpretación teológicahistórica, o de la moral o de la reali-dad, es diversa. No hay una y únicainterpretación musulmana del capita-lismo o del socialismo, cómo organi-zar un hospital o qué política debetenerse ante los problemas ambienta-les. Se puede discutir estas cosas entérminos islámicos, pero el hecho esque hay una diversidad. Lo que ocu-rre es que grupos políticos y tambiénpoderes tratan de establecer su pro-pia autoridad aseverando: “Esto
es
elislam”. Pero niegan que en la historiadel islam hay muchos debates sobreel papel de la mujer, sobre el papel dela ley, sobre cómo organizar la econo-mía o las asociaciones con los nomusulmanes. No hay “una” lección,no hay “un dogma” islámico, inclusopara los que toman el islam como laúnica identidad.
¿No sabe interpretar Occidente elislamismo?
Las falsificaciones de la historia vie-nen de los dos lados. Hay demagogosen Medio Oriente que dicen que sólohay
un
islam y niegan la diversidadde su propia cultura, niegan que hayun liberalismo islámico que ya tieneochenta años respecto a la ley, niegantambién la existencia de una críticaliteraria al Corán mismo. Haymuchos temas en que este liberalismoislámico ha tratado de dar a conocersu interpretación. Es la lucha entreliberales islámicos y conservadoresislámicos lo que ha producido estefundamentalismo. Tenemos queaceptar que no son solamente los pre- juicios imperialistas, occiden-tales, orientalistas, tambiénhay musulmanes que replicanlas tesis occidentales. Por eso,Samuel Huntington es muypopular entre los dogmáticos,él dice lo que dicen ellos.
¿Qué opinión le merece su paradigma “choque de civiliza-ciones”?
Huntington no sabe nadadel mundo islámico. En suobra aparece que no ha leídoningún libro sobre el MedioOriente. Nunca ha hechoinvestigaciones allí, no conoceel idioma, no conoce la histo-ria, entonces es totalmenteirresponsable. Es fatal que sulibro haya tenido tanto éxito. Simiramos la historia del mundoislámico de los últimos dossiglos, es absolutamente falsoque la religión es la base de lasdecisiones porque el imperiootomano tenía aliados europe-os. Por sobre aquello hay inte-reses de clase, de Estado. Nodigo que, en general, la reli-gión y la cultura no tengan unpapel en las relaciones interna-cionales. Pero tomemos comoejemplo: el hecho de que enEspaña y América Latina todoshablan español, ¿qué significapara el comercio, para la segu-ridad, para la cooperación ins-titucional? Un poco, pero nomucho. Lo vinculante son losintereses económicos. La culturatiene un papel muy bajo en las rela-ciones internacionales. No hay unchoque de civilizaciones.
¿Usted cree que el señor Huntingtontrabaja para la CIA y que su papel sería el de elaborar una base teórica que justifique las acciones militares delos Estados Unidos?
Él está vinculado al Estado nortea-mericano desde antes de la guerra deVietnam. Tiene un proyecto muyclaro de cómo controlar el TercerMundo. La clave de su libro “Choquede civilizaciones” es su último librosobre los hispanos en los EstadosUnidos: “Cómo podemos resistir estainmigración; nosotros, blancos anglo-sajones, tenemos que defendernos deestos latinos”. Pero él no lee español.Aunque hay en los Estados Unidosmás de 450 periódicos en español, élno lee ninguno de ellos. Toma susideas, sus estereotipos, lo que es “spa-nish” del “Laberinto de la soledad”de Octavio Paz. Ha leído tres o cuatrolibros sobre los hispanos en losEstados Unidos y ya con eso tiene suteoría. No obstante, si una personatrata de trabajar en Los Ángeles o enSanta Mónica, su inmigración notiene que ver con el libro de Paz. Eseciudadano busca trabajo y ya está, busca papeles, tal como los latinosque trabajan en Barcelona desean tra- bajo para mandar dinero a su familia.
 La revolución iraní tiene muchomás apoyo que la revolución cubanaen Cuba. Después de 20 años derevolución, en Irán, si hay eleccio-nes, tienen un 60 % de apoyo, en cam-bio Fidel Castro con 40 años de revo-lución no puede hacer lo mismo. Haymucho más libertad en Irán que enCuba. Más diversidad política.
Fred Halliday, 1970. Zona de guerrilla Provincia Dhofaren Oman Sur. Preparando su tesis que sería su primerlibro (Arabia without sultans. A political survey of ins-tability). En primer plano, Abdula Ashtal, del FrenteRevolucionario, que sería por treinta años Embajador deYemen en la ONU.1997. Fred Halliday (izq.) y Yassir Arafat con el libro
 Elislam y el mito del enfrentamiento
en árabe.
 
Especial: 11de Septiembre
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El Hispano
, Septiembre de 2005
2001, Nueva York.
Las Torres Gemelas se derrumbandespués de ser impactadas por sen-dos Boeing 747. El 11S consolida entrelos analistas el paradigma del choquede civilizaciones planteado porSamuel Huntington. No obstante,Fred Halliday, especialista en el temadel Medio Oriente, plantea en su libroEl islam y el mito del enfrentamientoque no es la cultura, sino que son losintereses económicos los que influyeny definen las relaciones entre lassociedades. Por tanto, el paradigmade Huntington sólo es una falacia conla cual los Estados Unidos justificansus intervenciones militares. Fallidayexplica, en entrevista con EL HISPA-NO, su visión sobre el islam y su rela-ción con occidente.
1973, Santiago de Chile.
El general Augusto Pinochet Ugarteencabezó el golpe de estado que de-rrocó al presidente Salvador AllendeGossens. La derecha chilena justificóla violencia de la dictadura de Pino-chet y sistemáticamente, apoyándo-se en la ley de amnistía que los pro-pios militares promulgaron para de- jar impunes sus actos, los jueces de-negaron la justicia a las víctimas y alos familiares de ellas. Sin embargo,el juez Juan Guzmán Tapia, basándo-se en la interpretación propia del "se-cuestro definitivo", además de pro-cesar en dos ocasiones a Pinochet,estableció la jurisprudencia para quelos responsables de las torturas ysecuestros fueran puestas a disposi-ción de la justicia y se les condenara.
1714, Barcelona.
Las tropas borbónicas entran en laciudad condal después de un asediode meses. Comenzaba un sistemacentralizado de gobierno por el cualCataluña perdía sus fueros y privile-gios. En el período que va desde esafecha hasta ahora (291 años), la socie-dad catalana ha mantenido vivo suespíritu independentista con el objetode recuperar los derechos conculca-dos y fortalecer su identidad culturalen torno a la lengua catalana. El dipu-tado por Barcelona Joan Tardà i Comarealiza una lúcida retrospectiva histó-rica sobre el significado de esta fecha,sin olvidar a Francesc Macià, quien,en 1931, proclamó la RepúblicaCatalana.
 Imagen:Óleo, Antoni Estruch "Asalto final de lastropas borbónicas contra Barcelona". Cortesía: Fundació Caixa Sabadell
La fecha maldita,
cuando la historia cambia
Especial
11deSeptiembre
Diada
catalana
 Juan
Guzmán Tapia
Fred
Halliday
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